LAS NUEVAS MÁQUINAS DE LA VERDAD | Buscando la mentira en la voz, los ojos... y el cerebro

Soy de los que piensa que la sinceridad está muy sobrevalorada. ¿Os imagináis un mundo en el que no existiera la mentira? Los que hayáis respondido con un “ojalá” es que no lo habéis pensado bien. Como vimos en la anterior entrada , en el s. XX fue el polígrafo, el detector de mentiras más popular, aunque su eficacia para tal fin sea más que cuestionable y eso llevó al invento a ser calificado como pseudociencia. Pero eso no significa que los científicos hayan cejado en su empeño en pos de la verdad. LAS NUEVAS MÁQUINAS DE LA VERDAD

MATEMÁTICAS Y TINIEBLAS | Historia de la novela negra y policíaca

Balas y Estrellas blog de Novela Negra

Espero que la semana os haya resultado provechosa y hayáis resuelto con elegante razonamiento cuantos crímenes literarios hayáis tenido la suerte de encontrar. He dicho literarios, eh.
    En Londres, primera sangre vimos cómo este género solo pudo nacer en una sociedad como la de la Inglaterra victoriana. Hoy ya nos adentramos en terreno literario, en la prehistoria del género, o la época A.P. —antes de Poe, claro—.
    Os prometo sangre y un puñado de fantásticas lecturas de cuando el asesino todavía no era de este mundo. Y, ¿quién sabe?, quizá descubramos que hubo un detective antes que Auguste Dupin investigara Los crímenes de la calle Morgue.

MATEMÁTICAS Y TINIEBLAS

Cuando uno se pone académico no hay quién lo pare. Nos venimos arriba y comenzamos a relacionar temas que, la mayoría de las veces solo son encajes de bolillos. Algo parecido sucede con el género negrocriminal. Algunos autores se remontan nada menos que al Génesis y ven en el asesinato de Abel el primer precedente del género. Vale, fue el primer asesinato, pero creo que es hilar demasiado fino.

    Más sentido tiene la propuesta de Fereydoun Hoveyda, diplomático y escritor iraní, que encuentra en el país del Sol Naciente el primer precedente con cara y ojos.

EL JUEZ DI: EL DETECTIVE DEL SOL NACIENTE

Robert Hans van Gulik, un estudioso de la cultura china, descubrió unos manuscritos chinos y anónimos del s. XVII. En ellos se narraban los casos resueltos por el Juez Di (o Ti), un personaje que estaba basado en el juez real, Di Renji que vivió entre el 630 y 700.
    Parece ser que la figura del juez en la antigua China era más emocionante que en la época actual. No solo se limitaba a autorizar la práctica de pruebas, presidir los juicios y dictar sentencias, sino que era además el encargado de investigar en primera persona los delitos. Un todo en uno de la lucha contra el crimen, con métodos tan curiosos como el de los burros polígrafos o el arroz seco que vimos en El crimen como una bella ciencia.
   Bien podría ser el precedente directo de la novela negrocriminal. Sin embargo, en esos relatos chinos, existía un importante componente sobrenatural. Fantasmas, quimeras, demonios y demás seres del Más Allá aparecían como Pedro por su casa y no solo como adorno, sino como parte del misterio a resolver. Algo prohibido por la ortodoxia. Además, presentaban al culpable de inicio, con lo que el interés del lector se basaba en comprobar cómo el juez lo averiguaba. También contaban con un reparto de personajes, digamos, un poco demasiado extenso. ¡Podían aparecer hasta doscientos personajes en cada cuento!

El Juez Ti

Siendo desde luego un referente serio, los expertos sugieren que los antecedentes más directos debemos buscarlos en el mismo lugar en el que se perpetró el género negrocriminal.
    Por supuesto, hablamos de Londres.

CUANDO LOS CRIMINALES NO ERAN DE ESTE MUNDO

En Londres, primera sangre vimos que en la sociedad victoriana se reunieron todas las circunstancias logísticas para que la lectura se convirtiera en un fenómeno popular. Pero tampoco debemos olvidar la fascinación de los londinenses por las tinieblas. 
    Iván Cerezo, en su libro Poética del relato policíaco, muestra que, a finales del siglo XVIII, Inglaterra fue una encrucijada de dos movimientos. Por un lado el Racionalismo, para el que la razón era suficiente para descubrir las leyes naturales o resolver los problemas más mundanos de la existencia, como la convivencia social. Entre sus filas contaba con filósofos como Kant, Hegel o los enciclopedistas franceses. Por otro lado, el Romanticismo, como respuesta a la insatisfacción de las respuestas dadas por la ciencia. El uso actual del término podría hacernos pensar que se trataba de una mera exaltación del amor, ya fuera carnal o platónico, pero era mucho más.
    El romántico estaba fascinado por el mito, lo irracional, la muerte, la nostalgia de la forma de vida anterior a la civilización, por el gusto a lo antiguo, lo extraño y lo melancólico. Ello explica la popularidad de las sesiones de espiritismo o el morbo que provocaban las Ferias de monstruos en las que se exhibían a seres humanos con malformaciones. Lo cierto es que, en Literatura, los poemas o novelas con elementos románticos fueron un movimiento muy popular. Poetas como Shelley, Samuel Taylor Coleridge (La balada del viejo marinero o Kubla Kan), Williams Wordsworth (Baladas líricas) y, por supuesto, Lord Byron cuyos poemarios podían alcanzar tiradas de hasta 200000 ejemplares.
Eran los años de la Ciencia, la luz de la Razón y el culto romántico de la Vida. Pero también había tumbas profanadas y quirófanos clandestinos. La gente creía en el desarrollo científico y al mismo tiempo tenía miedo.
Esther Croos, escritora argentina.
Esa iconografía de paisajes nocturnos y tenebrosos, de castillos y catedrales medievales, de fantasmas condenados, y encadenados, o de monstruos formaron lo que se conoce como el Terror Gótico —gótico por el estilo arquitectónico de las construcciones en las que se desarrollaban las historias—, donde las historias tendrían como ingredientes principales el misterio y los sucesos sobrenaturales.
    Se considera que la primera novela de este género fue El castillo de Otranto, de Horace Walpole, en 1765. Una historia un tanto culebrera en la que el príncipe de Otranto, Manfred, se enfrenta a una maldición que se inicia con la caída de un enorme yelmo del cielo que acaba con la vida de su hijo. Después intentará casarse con la prometida de su hijo muerto y... Bueno, pasan muchas cosas.
    Ni en esta, ni en las que siguieron, aparece la figura de alguien que vaya recopilando pistas ni un criminal con un móvil detrás, tampoco aparece el juego con el lector que permita a este la más mínima oportunidad de resolver el misterio antes del final.
    Sin embargo, poco a poco, el mundo del crimen y la delincuencia irían adquiriendo un papel más relevante. P.D. James, una de las grandes damas del crimen, menciona tres novelas que, de alguna forma, marcan esa transición.

Los misterios de Udolfo de Anne Radcliffe

Publicada en 1794 y donde se narran las calamidades, tanto terrenales como sobrenaturales, sufridas por Emily St. Aubert. También hay un castillo sombrío y un bandolero italiano.

El monje de Matthew Lewis

En esta novela de 1796, conoceremos a Ambrosio, un cura lujurioso y pervertido que campa a sus anchas dentro de los muros de su convento. Pactos con el demonio, depravaciones sexuales y demás truculencias convierten esta novela en toda una crítica a la Iglesia. P.D. James considera que influyó en Conan Doyle y en las actuales novelas de psicópatas.

Melmoth, el Errabundo de Charles Maturin

De 1815, y considerada como la última novela del terror gótico de esta época. Melmoth pactó en su momento con el Diablo para conseguir ser inmortal. Al parecer, tras descubrir que no es oro todo lo que reluce, se arrepiente. Sin embargo, la única forma de poder morir es traspasándole su condición a otro.

La abadía de Northanger de Jane Austen

Como ocurriera con las novelas de caballerías con Don Quijote, el Terror Gótico encontró en esta novela de 1818 su punto final, al menos en esa época. Para ello, Austen se sirvió de la parodia para evidenciar a los lectores que esas fórmulas se habían gastado de tanto usarlas.

Si queréis leerlas, existen PDFs gratuitos en internet a los que podéis acceder clicando sobre las portadas:




Estas novelas, siendo misteriosas, distaban todavía bastante de ser detectivescas. Sin embargo, siguiendo en la era Antes de Poe, hubo una novela y un relato que bien podrían considerarse como las primeras historias del género negrocriminal. En el caso de la novela, nos encontramos con el padre de la criatura, pronto sabréis por qué lo digo.

    En el segundo, el relato, quizá descubramos que Poe tuvo algo más que inspiración para escribir Los crímenes de la calle Morgue.

LAS COSAS COMO SON

CALEB WILLIAMS DE WILLIAM GODWIN

William Godwin fue el padre de la criatura, si me permitís llamar de ese modo a Mary Shelley, la célebre autora de Frankenstein. Y es que desde luego entre padre e hija se bastaron para dar forma a la Narrativa del s. XIX. 
    En el caso de Godwin con una novela cuya trama recuerda muy mucho, no ya a la novela de detectives, sino a la novela negra norteamericana de los años veinte, el Hard Boiled. Se trata de Las aventuras de Caleb Williams o Las cosas como son (1794).
    El protagonista que da nombre al título es el secretario de un tipo llamado Falkland, Todo va bien hasta que descubre que su jefe asesinó a un terrateniente. Entonces Falkland, para quitárselo de encima, decide acusarlo falsamente de robo. Caleb logra escapar y la novela trata de cómo intenta demostrar tanto su inocencia como el asesinato de su jefe. Godwin era un anarquista convencido y quiso hacer de esta novela una crítica al gobierno y a la explotación del Estado. No hay misterio que resolver, pero es denuncia social, interesa más las circunstancias que rodean el crimen que su propia resolución.
   Caleb Williams sin duda enlaza con el creciente interés de la sociedad londinense por el mundo de lo criminal ¿recordáis El calendario de Newgate? Sí, aquellos hermosos cuentos que relataban crímenes reales y que los papis leían a sus hijos antes de dormir.
     Estas obras en las que se recogían las confesiones de los asesinos y se trataban temas como el incesto, adulterios, robo o asesinatos se las denominó Novela Sensacionalista. Su éxito animó a abogados, médicos, jueces o periodistas que encontrarán en ella una vía extra de ganar dinero publicando sus experiencias y conocimientos acerca del mundo del crimen, recibiendo en este caso una etiqueta más respetable, los Case Books o libros de casos.
  Los estilos narrativos eran variopintos, pero hubo uno que arrasaba especialmente: la narración en primera persona. Y no me refiero a contar la historia desde el punto de vista de un personaje, sino que el propio autor, usando un pseudónimo se hacía pasar por el investigador, médico o juez que narraba el caso a fin de que el lector creyera que estaba leyendo un testimonio real.

Era cuestión de tiempo que un escritor se decidiera en usar esa primera persona del narrador con un detective o alguien cercano al mismo y que este le contara al lector cómo resolvía un caso.

     Y no, ese primer escritor no fue Edgar Allan Poe. 

ABRIENDO LA CÁMARA SECRETA

William Evans Burton debió ser un tipo genial. Nació en 1804, en Londres. Su padre era un impresor de literatura religiosa y, parece ser, educó a William con la esperanza de que hiciera carrera en el Clero. Pero los planes no siempre salen bien, afortunadamente, y tras la muerte de su progenitor tuvo que abandonar sus estudios para hacerse cargo de la pequeña imprenta familiar. También le dio vía libre para dedicarse a su gran pasión: el mundo del teatro.
    Fue tal el éxito que cosechó como actor aficionado que, en 1831, con solo veintisiete años, debutó en un teatro de Londres. Tres años más tarde emigró a Estados Unidos, triunfando en Baltimore y Nueva York. Y cuando digo triunfar me refiero a que un teatro neoyorkino se rebautizaría con su nombre.
    Pero no solo se dedicó a la intrpretación. Fue autor de varias obras teatrales y, aprovechando sus conocimientos del mundo editorial, editó revistas como Souvenir o Cambridge Quaterley. En 1837 fundó su propia revista, la Burton’s Gentleman’s Magazine, dirigida a caballeros que hacían deporte, informando sobre navegación, caza, cricket… Lo curioso es que también incluía poemas, narraciones y ensayos. ¿Os imagináis hoy día al As o el Marca publicando relatos de ficción? Bueno, viendo en lo que ha quedado la prensa quizá sí lo hacen, aunque bajo la etiqueta de noticia.
    Su implicación con la revista fue notable. Tanto como editor —con una edición de calidad que incluía ilustraciones y un papel más grueso—, como escritor, publicando sus propios relatos. Uno de ellos fue descubierto en 2011 por el especialista Michael Syms, se trata de La cámara secreta y comienza así:
«Hará cosa de ocho años fui el humilde instrumento para desentrañar un curioso caso de infamia acontecido en un barrio de Londres y digno de ser consignado como ejemplo de esa parte de la “vida” que transcurre sin pausa en los rincones y los tugurios de la Gran Metrópoli. Mi relato, aunque tiene los ingredientes románticos necesarios para ser una ficción, es de lo más corriente en algunos de sus detalles: una mezcolanza de vida real en la que una conspiración, un secuestro, un convento y un manicomio se entrecruzan con agentes de policía, coches de alquiler y una vieja lavandera. Lamento de igual modo que mi heroína, amén de no tener enamorado, sea completamente ajena a la influencia de la pasión y no sufra el asedio de los hombres en razón de su belleza trascendente.»
Este inicio podría ser una introducción al género policial. En él encontramos un detective que se enfrenta a un curioso caso que incluye crímenes, mostrando la realidad de la calle real. Además, se desmarca del género romántico, del amor como eje de la historia.
    Sí, señoras y señores, he aquí el primer relato negrocriminal.
  Además, quien nos cuenta la historia es un narrador testigo. No será el compañero del detective como sería Watson, pero sí alguien cercano que nos cuenta cómo el investigador llamado simplemente L, lleva a cabo sus pesquisas, disfraces incluidos. Por cierto, casualidad u homenaje, en el aclamado manga Death Note también se llama L el brillante y excéntrico detective. 

    La cámara secreta, en España, se ha publicado por primera vez en la antología de relatos Cuentos de detectives victorianos, publicada por la Editorial Alba bajo la dirección de Ana Useros y que recomiendo muy mucho.
    ¡Espera, espera! ¿No fue entonces Edgar A. Poe quien inventó el género de detectives? Pienso que hablar de fundadores de un género es complicado. En muchas ocasiones se utiliza una figura icónica para dar lustre y esplendor, pero si lo pensamos, un género se va conformando relato a relato, por escritores anónimos que logran conquistar una audiencia lectora y, a su vez, llaman la atención de escritores estrella que darán lustre y reconocimiento intelectual al género.
    Edgar A. Poe desde luego que conocía de la existencia del relato de Burton dado que fue editor de la revista. De hecho, fue contratado por el propio William E. Burton como editor estrella durante una temporada.

Edgar Allan Poe y Burton's Magazine

Parece que el acuerdo obligaba a Poe a aportar once páginas de material original por mes y que se le pagarían diez dólares semanales y su nombre aparecería colocado al lado del de Burton.
    Los lectores Burton’s Gentleman’s Magazine, además de estar informados de las últimas noticias del mundo del criquet, también fueron los primeros en disfrutar de relatos como La caída de la casa Usher, William Wilson, Morella o El hombre que se gastó.
    En 1841, Burton vendió la revista a George Rex Graham, que la fusionó con su publicación Atkinson's Casket para crear la Graham's Magazine. Y fue en esta revista, en el número de abril, cuando se publicó un relato que todos conocemos, Los crímenes de la calle MorgueEl relato de Poe en el que apareció por primera vez Monsieur Auguste Dupin.
    
Y esto es todo por hoy. Desde hace un rato, un par de simios me observan y no estoy demasiado seguro de sus intenciones. Así que si no tenéis inconveniente me despido de todos vosotros hasta la próxima. Mientras tanto...

Sed muy felices y moderadamente malvados


Tal vez os pueda interesar la guerra por la manera de denominar al género negrocriminal y una buena lista de subgéneros noir. O, quizá, por qué el Londres victoriano fue el lugar de nacimiento de este género. Todo ello clicando sobre las siguientes imágenes:

       


sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. Como nos tienes acostumbrados, casi una tesis del género. Y lo agradezco. Creo que te falta muy poco para una novela negra escrita por ti.

    Un fuerte abrazo, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Albada. Ja, ja, ja... Si mis cálculos no me fallan, me faltan 50000 palabras de las cien mil que más o menos he calculado. A partir de julio, sí o sí, pasará al número uno de mi lista de tareas. Un abrazo!

      Eliminar
  2. "Época A.P.", ¡buenísimo! Efectivamente hay mucho recorrido antes de llegar a Poe y nos lo has contado estupendamente. He anotado varias de las obras que citas porque no las he leído todas y me parecen muy interesantes. Esa época a mí me gusta mucho así que a ver si les hago un huequito. Una entrada fantástica, David, muy amena (marca de la casa) y muy instructiva.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marta. Je, je, je... La verdad es que se me ocurrió al final, normalmente la introducción es lo último que redacto. Pero es así, pese a que la influencia de ese relato La cámara secreta es muy evidente, Poe supo darle una vuelta de tuerca a esos primeros ingredientes para crear algo nuevo. Eso es algo que jamás lograrán esas IA escritoras tan de moda hoy día. Las lecturas están entretenidas, aunque alguna hay que hacerlo con paciencia, dado que su estilo es muy decimonónico. Un abrazo!

      Eliminar
  3. Esa época antes de Poe je, je, es tremenda y debe ser muy jugosa leerla ahora. Justo al leer esa mención en símil antes de Cristo, he recordado una película llamada "Risen" que jugaba y versaba sobre la investigación de la muerte de Jesús y sobre su resurrección. En realidad era puro género negro en tiempo de romanos. El apellido del negro-criminal, como dejas en el enlace, tiene muchas formas y creo que se seguirán inventando nomenclaturas para definir al noir. Por otro lado, el terror gótico me encanta y sobre todo por su iconografía que luego, en el cine o en la propia literatura, se ha trasladado al propio terror moderno, pero también al género de intriga, suspense, etc. Las mansiones en el cine, por ejemplo, son un gran ejemplo de esta iconografía tan especial e hipnótica.
    Otro lujo de entrada para Balas y Estrellas.
    Un fuerte abrazo, David.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Miguel. Lo del terror gótico es como el Guadiana, aparece y desaparece de los gustos lectores cada pocos años. Pero es esa la simiente del genero negrocriminal, como es el propia Poe, de quien Borges definió su estilo como "Poe, en su matemática tiniebla", sirviéndome ello para dar título a esta entrada en la que los criminales eran de otro mundo.
      La iconografía en este género es imprescindible. Si nos centramos en el cine, las mejores obras tienen imágenes que han trascendido a la película y forman parte del imaginario colectivo. Bogart, Don Vito acariciando el gato, Gilda bailando, o hasta el punzón de hielo de Sharon Stone... bueno, y el cruce de piernas, je, je, je... Un abrazo!

      Eliminar
  4. Desde luego todo lo que incluya posibilidades sobrenaturales para mi queda excluida del género. No es menospreciar, pero es que las cosas son como son. Me psrece perfecta ña división aP y dP. Aunque hubiera alguna previa, el referente debe ser suficientemente famoso para ubicar una fecha.
    Tampoco me parecen posibles los que no Dan pistas, y mucho menos los de 200 personajes, pero es cierto que hay que conocer los precedentes.
    Esperamos el siguiente capítulo dP.
    Voy por mitad de Monegros; como no cambie me parece novela verdeoscuro más que negra, pero voy por mitad...
    Abtazoo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Gabiliante. Creo que a día de hoy la novela negra tiene tantos subgéneros que casi diría que lo único que la diferencia del resto es que la trama gire en torno al crimen y que, como resaltas, no aparezcan entes sobrenaturales, aunque esto último creo que también es una barrera cercana a ser derribada.
      Poe por prestigio y porque su relato fue algo realmente novedoso respecto a lo anterior sin duda merece el honor de marcar una época. Quizá, en su momento, también hablaremos de antes y después de Hammett.
      Monegros como ya comenté es casi de todos los colores, el crimen digamos es el contexto, aunque al final toma protagonismo, pero prima la relación de los tres personajes que a mí me pareció su punto fuerte. Un abrazo!

      Eliminar
  5. Hola David,
    Excelente artículo, como de costumbre. Estupendo aporte de datos, a cual más interesante. Quedamos a la espera de próximas entregas. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Antonio. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo!

      Eliminar
  6. Hola, David:
    Sólo felicitarte por la calidad de tu artículo y agradecerte su publicación, que conlleva una lectura mayéutica.
    Recuerdo que la primera novela del “juez Ti” fue en una colección de kiosco, en “Círculo del crimen”, y me sorprendió la gran cantidad de personajes (el recurso a lo sobrenatural lo esperaba, al estar presente en mis pelis de “kárate favoritas: El luchador manco, Los 5 venenos,…)
    Voy a aprovechar para descargar los pdf que nos enlazas, gracias por ser desmesuradamente generoso.
    Un abrazo, David.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Nino. Ostras, recuerdo aquella colección de Forum que durante un tiempo compartió los quioscos con la mítica Club del Misterio de Bruguera. Que formatos así no existan en los quioscos de hoy día nos demuestra cuánto estamos cayendo como civilización. Si no muestras la cultura, el público no la ve y, por tanto, no la consume. Parece que eso es lo que pretenden nuestros mandamases políticos: que la gente se quede pegada al móvil viendo tik tok. Un abrazo!

      Eliminar
  7. Qué bueno. Qué super interesante... No imaginaba tantos preliminares literarios en el género criminal.
    Gracias por los enlaces de descarga. Ya estoy mirando varias; me encanta el romanticismo en todas sus facetas.
    Un abrazo y espero que los simios se hayan ido, ja,ja :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Volarela. Sin duda hubieras disfrutado literariamente de esa época victoriana. En realidad, nada sale ex novo, los ingredientes van apareciendo hasta que llega el día en el que un genio los toma para cocinarlos de una manera nunca vista. Un abrazo!

      Eliminar
  8. Excelente texto muy bien documentado.
    Hay una curiosa contradicción en la cultura británica de aquel período. Por un lado estaba un movimiento filosófico podríamos llamarlo empirista que pretendía cuestionar el racionalismo francés de Descartes, Leibniz desde una filosofía de los sentidos tal como preconizaban Locke, Hobbes, Hume etc.. En realidad era una reivindicación de la experiencia personal frente al poder religioso aunque fuese desde una perspectiva anglicana y burguesa. Ese nuevo realismo generó una literatura realista como la de Defoe, Richardson, Fielding etc.. o una literatura fantástica como la Swift o Sterne pero cuya finalidad era la crítica de la sociedad.
    El romanticismo y eso que se ha dado en llamar literatura gótica no deja de ser una huida al pasado frente a las lacras de la Revolución Industrial. Es un terror bucólico, lírico, legendario.
    Cuando la realidad se impuso con sus atrocidades cotidianas y sus desidencias, sobre todo en esas ciudades invivibles y donde los humanos se vuelven especialmente despiados. Cuando llegó Dickens por decirlo así, entonces la novela negra terminó por aparecer.

    Un abrazo, David

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Doctor. Jo, que aporte tan estupendo. En efecto existía esa dicotomía y pienso que eso la hacía una sociedad atractiva. Necesitamos ciencia, pero también magia. Necesitamos contables, pero también poetas. Una sociedad solo racional, es una sociedad sin ninguna gracia. Precisamente, Borges resumió en un verso esa Matemática tiniebla en la que me he inspirado para titular este capítulo de Tinta Negra.
      En efecto, Dickens con su Casa Desolada se avanzó, quizá no a la novela de detectives, pero sí a la novela negra tal y como se concebiría en los años 20 en USA.
      Un abrazo!

      Eliminar
  9. Hola David, como te he dicho en más de una ocasión, el género negro no es lo mío, pero me gusta aprender y con tus entradas se aprende y mucho. No conocía esas obras y esos preliminares del género que tan bien describes.
    Me ha encantado la definición "historia culebrera", la tendré en cuenta para mis reseñas.
    Gracias por tu trabajo.
    Un abrazo. 😊

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Merche. Je, je, je... Bueno, me influyeron los culebrones que tan de moda estuvieron en su momento y que tuvieron su antecedente en los folletines o novelas por entregas, en las que vamos descubriendo que el hijo no es de esos padres, que la madre tiene otro, que a su vez reside en la corte y se enamora de la princesa, a la que también pretende el hijo bastardo de un conde y así hasta el infinito y más allá. Un abrazo

      Eliminar
  10. David, muy interesante todo esto que nos cuentas, es pura historia muy bien documentada, que nos deja ver como se van enlazando las cosas y derivando en otras..., dándole formas diferentes a cada género según la época, con algunas variantes mas jugosas y menos fantasiosas.
    En tan poco tiempo este blog se esta convirtiendo en una gran biblioteca del género negrocriminal.
    Encantada de leer y conocer tantas historias y libros...
    Que pases un arrebatador fin de semana. Aquí te va un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Idalia. Me alegra que te haya gustado. En realidad el blog es una manera de poner orden a todo aquello que voy leyendo sobre el género. Tengo mala memoria y siempre ando intentando recordar donde leí esto o aquello. Con estas entradas me obligo a anotar mis lecturas y al redactar cada entrada de alguna manera se me queda mejor en la memoria.
      Esta primera temporada es un tanto fase de pruebas, a veces lo que uno tiene en la cabeza sale distinto cuando lo materializa y luego tiene que ir haciendo retoques.
      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  11. Vaya repaso histórico el que nos has proporcionado, David. Como siempre, tan bien ilustrado, como buen conocedor y estudioso de este género. Muchas gracias por tu aportación.
    Lo de A.P. ha sido un toque de lo más acertado y original, je, je.
    Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Josep. Me alegra que te gustara. Quizá cuando lleguemos a Dashiell Hammett tendremos que renovarlo por A. H. Un abrazo!

      Eliminar
  12. Genial lo de A. P. Me ha gustado conocer todos esos antecedentes de la novela de detectives. Voy a repasar un rato las etiquetas negro criminales. Ten cuidado con los simios que ya sabemos como se las gastan.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Rosa. Je, je, je, de momento están en sus cosas, pero ya sabemos que no podemos fiarnos mucho. Un abrazo!

      Eliminar
  13. Hola David! Tantos datos voy a tardar un tiempo en asimilarlos! Ja, ja! El formato del "Detective del Sol Naciente" que parece una barbaridad de personajes, que capacidad! Aunque esto de hacer spoiler al principio diciendo quien es el culpable, le quita mucha gracia! En cualquier caso si fue el precursor del género hace tanto tiempo, tiene mucho mérito! Los "Libros de Casos" en Inglaterra explicados por médicos, policias, etc... Parecen los precursores de los programas de "True Crime" de ahora.... Es que ya esta todo inventado! Je, je! Me ha parecido genial tu investigación sobre el tema! Un abrazote y ánimos con este proyecto de novela tuyo, con ganas de leerlo ya!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marifelita. En efecto, hay muy pocas cosas nuevas bajo el sol. El True Crime es un género que cíclicamente se pone de moda. De hecho nació antes que la propia novela de detectives dado el enorme interés que la sociedad victoriana tenía en el mundo criminal. En España, no hace tanto, uno de los periódicos de mayor tirada era El caso, que solo publicaba noticias sobre casos criminales. La verdad es que para mí es una suerte que ahora se emitan tantos documentales de este tema, si me vieras tomando apuntes, je, je, je... Un abrazo!

      Eliminar
  14. ¡Hola, David! Estupendo paseo por los orígenes del género hasta llegar al primer relato negrocriminal (cuando he leído lo de L, he recordado también Death Note antes de seguir leyendo. Curioso dato.). Conocía algo sobre el joven Detective Dee por las películas (me gustó bastante el concepto) y, por otra parte, me sigue pareciendo fascinante el nacimiento de este género tan unido al género de terror. También me ha llamado la atención la inclusión del juego con el lector de permitirle resolver un caso. Esto es más importante de lo que parece, sin olvidar, por supuesto, el factor sorpresa.
    Una vez más, un excelente artículo. Si estás escribiendo una novela, sin duda tiene que estar impecable el apartado documentación. Ya tengo mucha curiosidad por leerla. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, M.A. Pues sí es curioso, pero cuando leí ese relato hacía poco que había visto esa serie en tv. Me llamó mucho la atención, quizá es pura coincidencia o no, esa forma de nombrar a los personajes, también aparece en los relatos de Poe, en concreto en los tres que protagonizó monsieur Dupin.
      Bueno, la novela tiene poco que ver con todo esto, ja, ja, ja... La que tengo más avanzada no es desde luego una novela de detectives y su trama es bastante peculiar, quizá tanto como su protagonista a quien los que leéis este blog ya vais conociendo un poco. Un abrazo!

      Eliminar
  15. Hola David. AP y DP, como si fuese un nuevo profeta visionario, no está mal jaja. Desde luego no se puede decir que no te tomes en serio la nueva etapa que acabas de arrancar, la documentación es esencial en cualquier escritor que se precie y tu apruebas de largo. Muy interesante esta clase magistral sobre la historia del crimen, siempre se aprende, y se divierte uno, con estas entradas. No sabía que a la mismísima Jane Austin se le pudiera atribuir una novela negra, lo que son las cosas. Si tengo algo de tiempo igual me animo a leer alguna de las novelas que nos propones. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Jorge. En realidad, Jane Austen escribió una especie de parodia. Estas curiosas relaciones quizá no son tan sorprendentes en aquel contexto donde los géneros quizá no estaban tan separados como hoy. La sociedad victoriana consumía el mismo tipo de literatura y no era raro que el círculo de escritores tomara cosas de aquí y de allá.
      Aquí quedan los enlaces para cuando tengas tiempo para saciar la curiosidad. Un abrazo!

      Eliminar
  16. Muy bueno lo de A.P, David, jajaj. Me ha gustado mucho los relatos venidos de china, y que no fueran escritos con la fórmula actual, de ahí se ve el enorme camino que ha hecho el género negrocriminal. Me ha recordado a la serie fe Colombo, donde todo el mundo sabía desde el principito quién era el asesino y lo qu enganchaba era saber cómo lo encontraría.
    Se ve que el género dio muchas vueltas, seguramente dio de sí hasta ir tomando forma. Puede que ahora también esté fa do de sí y dentro de poco evolucione. Mientras tanto, seguimos con su historia de la mano del gran David.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracia, Pepe. Pues ni te cuento, lo realmente peculiares que eran los relatos de género negro que escribieron los japoneses de principios del siglo XX. No hace mucho una editorial en España los está publicando y son lecturas que, bueno, desde luego se salen de los esquemas que tenemos asumidos los occidentales.
      El género sigue evolucionando, quizá encontramos en Charles Willeford o el propio Tarantino ese noir más reciente, que de alguna manera se acerca al género de una manera un poco más desenfadada, con un uso de la violencia expreso pero no cruento. Un abrazo!

      Eliminar
  17. Hola, David, un artículo diez de principio a fin. Esa evolución diacrónica que vas haciendo lo deja todo en su lugar y la secuencia queda tan clara que la puedes visualizar en el tiempo. Desde China hasta Los crímenes de la calle Morgue hay mucho espacio temporal. Esta obra junto con La abadía de Northanger de Jane Austen y Frankenstein de Mary Shelley son las únicas que he leído. Claro que no las tenía colocadas en el esquema que nos has ido diseñando. Cuánto investigas sobre el tema y cuánto vamos aprendiendo.
    Un abrazo, David!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, María Pilar. En realidad el género tal y como lo conocemos tuvo, a mi parecer, su origen en la literatura sensacionalista, con esas crónicas de crímenes reales. Luego llegó el relato recientemente descubierto de Burton y que, una vez leído, creo que en verdad fue la inspiración de Poe para su Los crímenes de la calle Morgue y los otros dos relatos de Dupin, de los que hablaremos en la siguiente entrega. Un abrazo!

      Eliminar
  18. El artículo es muy motivador y aviva la curiosidad por escudriñar el pasado. Es muy apasionante ahondar en las raíces de los géneros, aunque la cultura es siempre difusa en sus interrelaciones y transmisiones y se escapan fácilmente las fuentes de las que bebieron o que inspiraron a los autores. Hay tanto texto perdido y eslabón suelto. Me pregunto qué papel jugarían las obras dramáticas de la época en este concierto (más allá de las intrigas de Shakespeare o Webster). Por otro lado, reconozco que en mis historias ha influido más, literariamente hablando, la literatura picaresca (inglesa y española) o el realismo sucio de un Bukowski o de los beats que la novela de misterio. La influencia policiaca o negra la he recibido fundamentalmente del cine y la televisión (de la radio nada). Gracias por la nutritiva sección.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Fernando. En efecto, creo que a veces los teóricos le dan demasiadas vueltas a las cosas, sobre todo buscando relaciones con el tema concreto, quizá para darle más enjundia. De todos estos antecedentes, en mi humildísima opinión, creo que el género de detectives tiene su origen en la literatura sensacionalista, esos Case Books sobre casos criminales reales. Eso creo el interés del público, sus especulaciones sobre los asesinatos y responsables. De ahí, era cuestión de tiempo que los escritores de ficción se animaran a escribir sobre el tema en forma de relato.
      Como dices, todo depende también de qué conocemos y qué no. Leyendo La cámara secreta de Burton, ciertamente me pareció que un relato que contaba con todos los ingredientes del género detectivesco que luego usaría Poe. Me alegra que te haya gustado y, leyendo tu La caída, se nota esa influencia, tanto en la historia como en la forma de narrarla. Un abrazo!

      Eliminar

Publicar un comentario

Como sería un poco perturbador que dejaras alguna huella dactilar, pelo o cualquier otro resto biológico, te invito a que muestres con un comentario que has disfrutado de esta escena del crimen. Y si además lo compartes en tus redes ya te nombro miembro oficial de la banda. ¡Gracias!