LA MIRADA DEL OBSERVADOR | MARC BEHM

  Reconozco que el título de esta novela no es, de entrada, de los mejores del género. La mirada del observador no dice demasiado ni es especialmente llamativo. Tampoco sé por qué en España se optó por esa modificación tan sutil del título original, The Eye of Beholder (El Ojo del Espectador).      Pero no dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque.      O, hablando de novela, no dejemos que un discreto título nos impida leer una absoluta obra maestra del género. La mirada del observador, de Marc Behm

ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA de Boris Vian I ¿La novela negra más polémica?

Reseña de Balas y Estrellas, blog de novela negra

Reconozco que no soy muy sociable. Mi esposa y mi hija suelen decir de mí que soy un muermo, en sus palabras un seta. En el Departamento de Homicidios la opinión no es distinta, e incluso el calificativo indolente suele rondar en los corrillos alrededor de la cafetera. Bueno, siendo exactos el término que usan es pasota.
    Me diréis, con razón, que qué tiene esto que ver con la reseña de una novela negra. Es muy simple. En realidad, sí aprecio una buena conversación, pero siempre que el interlocutor sea interesante. Para ello tengo un método infalible. Al conocer a una persona le hago pasar por una prueba: prestarle esta novela de Boris Vian para que la lea. Que me invite a un café al devolvérmela suele ser la señal del inicio de una gran amistad.
    Señoras y señores, soy Carlos Martini y hoy voy a hablaros de una de las novelas más polémicas de la Literatura negrocriminal.

ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA de Boris Vian

DE CORRECCIONES POLÍTICAS Y OTRAS IMPOSTURAS

Y es que ¡ay!, América, la tierra de Jauja, es también la tierra de elección de los puritanos, de los alcohólicos y del métetelo-bien-en-la-cabeza...
Prefacio de Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian

Esta novela era una de las elegidas para la sección, si bien para un poco más adelante. Sin embargo he pensado adelantar su entrada debido a la polémica que hace poco incendió las redes. Me refiero a sendas iniciativas en pro de preservar la moral pública mediante la revisión sensible de la obra de Roald Dahl y de las novelas de James Bond escritas por Ian Fleming.
    En realidad, los ataques de moralismo son algo cíclico. Hace ya un tiempo se propuso algo parecido con Margaret Mitchell y su Lo que el viento se llevó. Reconozco que nunca estoy seguro de si ello es más una estrategia de márquetin para renovar el interés por estas obras o bien los promotores de esas iniciativas lo hacen convencidos de su bondad y del beneficio social que supone.
    En todo caso, nada hay nuevo bajo el sol. La lucha ideológica por imponer modelos morales en la sociedad siempre ha existido. En las dictaduras, de una manera expresa e institucionalizada; en las democracias, de una manera más sutil, pero quizá tanto o más agresiva, puesto que en ellas, el enemigo no es el Poder, sino la otra parte de la población que tiene una escala de valores distinta, a la que de repente se demoniza, aunque en realidad unos y otros sean buenas personas, padres comprometidos, contribuyentes responsables o… cumplidores votantes.
    Y esto último es el meollo de la cuestión. Por mi cargo, he de lidiar con políticos y no os quepa duda de que su prioridad es su nicho de voto y ello precisa de vínculos emocionales con sus votantes que eviten indeseadas deserciones electorales. Para ello nada mejor que un uso conveniente e interesado de los dogmáticos de la moral y las buenas costumbres, porque nadie quiere ser el malo de la película.

Boris Vian podría dar cuenta de ello y esta es la razón de que hoy os hable de Escupiré sobre vuestra tumba.

EL TIPO QUE ESCRIBIÓ ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA

Si alguien encaja en la definición de Bon vivant es Boris Vian, fijaos que hasta rima. Fue un tipo nacido en la localidad francesa de Ville-d'Avray un 10 de marzo de 1920, en el seno de una familia acomodada, tanto económica como culturalmente. Se licenció en ingeniería, pero, digamos, nunca se sintió atraído por la Ciencia. Lo suyo era disfrutar de la vida y dar rienda suelta a su creatividad, tanto en literatura y prensa como en la música, donde llegó a codearse con primeras espadas del jazz. Actividades que sabía combinar con su afición por la fiesta y el jolgorio, donde su talento era igual de destacado.
    1946 fue sin duda un año fructífero para él. Lo comenzó con la publicación de La espuma de los días, novela que le reportó cierto reconocimiento de crítica y público. Si Vian no hubiera sido Vian, se habría conformado con ese registro narrativo: poético, romántico y dramático. Afortunadamente, no fue así.
    Un año antes, la editorial Gallimard iniciaba la mítica Sèrie Noire, una colección con lo mejor de lo mejor de las novelas de detectives escritas a la manera americana. El éxito fue inmediato y su influencia en el género notoria, como ya vimos en Una cuestión de etiqueta. Fue por ello que un editor amigo de Vian, Jean d’Halluin, le pidió una novela de esa clase para inaugurar su nueva editorial, Editions du Scorpions.
    Vian desde luego recogió el guante y en solo dos semanas del agosto de 1946 escribió la novela como lo hacían al otro lado del charco y que según diría después consistía en cuatro escenas eróticas que prepararan el mundo del mañana y allanaran el camino para la verdadera revolución.
       Así era de provocador Vian.
    También era juguetón y es por eso que decidió publicarla bajo el heterónimo de Vernon Sullivan. Esto no era algo inusual en literatura, por supuesto. Y menos para él que llegaría a utilizar ¡más de treinta! entre heterónimos y pseudónimos, en su obra literaria y musical.

Balas y estrellas, blog de novela negra

Si recordáis, durante la entrega del premio Planeta de 2021, las redes sociales ardieron al descubrirse que la escritora de novela negra, Carmen Mola, no era una profesora de universidad que vivía en Madrid con su marido y tres hijos, sino la falsa identidad en la que se escondían los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. En este caso, los autores revelaron su identidad en un lugar tan agradable como una gala de premios.

    Boris Vian tuvo que hacerlo en un juzgado.

DE LA IMPRENTA AL JUZGADO, Y A UNA MULTA DE 100000 FRANCOS

En el prefacio de Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian se presenta como el mero traductor de la novela y nos habla del autor de la misma y de los motivos por los que decidió publicar la novela en Francia y no en Estados Unidos. Así, nos informa que Vernon es un joven escritor negro hastiado del trato condescendiente de los buenos blancos, tanto como de la doble moral estadounidense: puritana de puertas hacia fuera; pecaminosa como cualquiera de puertas hacia dentro.
    Consciente de que la novela no podría ser publicada en USA, se nos dice, decidió cruzar el Atlántico para ofrecérsela al editor amigo de Vian.
    Esto no habría pasado de una simple y divertida ocurrencia si no fuera porque la novela se convirtió en el centro de la diana de, agarraos a la silla, el Cartel de Acción Social y Moral.
   El primer presidente de este Cartel fue un tal Daniel Parker y la primera medida de su recién estrenado mandato fue denunciar a Vian como traductor de “material objetable”. En el juicio, Boris Vian tuvo que confesar que era el autor real de la novela y asumir una condena de 100.000 francos por ultraje a las buenas costumbres. Afortunadamente, los moralistas suelen ir por un lado y la sociedad por otro. El revuelo mediático del juicio más los ataques de la experta crítica especializada lograron que las discretas cifras de venta de la novela se dispararan durante los siguientes años, lo que de alguna forma palió la multa a la que debía hacer frente. 
    A esa novela le seguirían otras tres también bajo el nombre de Vernon Sullivan y con el mismo estilo narrativo: Todos los muertos tienen la misma piel; Que se mueran los feos; y Con las mujeres no hay manera.

Reseña de Balas y Estrellas, blog de novela negra


    Finalmente, la presión social del Cartel de Acción Social y Moral llevó al gobierno francés a aprobar la ley sobre publicaciones destinadas para jóvenes en 1949, una ley que permitía prohibir aquellas obras que mostraran de manera favorable el bandolerismo, la mentira, el hurto, la pereza, la cobardía, el odio, el libertinaje o cualquier acto calificado de delito o falta o de carácter desmoralizador en la niñez o la juventud, o para inspirar o mantener prejuicios étnicos. Estas publicaciones tampoco deben incluir publicidad, anuncios de publicaciones que puedan desmoralizar a niños o jóvenes. ¿Os suena?
    La entrada en vigor de dicha ley consiguió que la novela fuera prohibida en 1950 por su contenido violento y sexual, aunque para entonces se calcula que ya había vendido más de 500.000 copias.
    ¿A cuánto estamos hoy de una ley similar?
    Como os he comentado, nunca hay nada nuevo bajo el sol.

Por cierto, el decente y diligente presidente de esa organización que velaba por la decencia, Daniel Parker tendría que dimitir de su cargo poco después. Al parecer, el tal Parker tenía entre ceja y ceja las publicaciones de novela negra y hacía la vida imposible a la editorial Gallimard como principal editora de la misma en Francia. Sin duda, el señor Parker no debió tentar su suerte. Gaston Gallimard, el fundador de la citada editorial encargó a un detective privado que siguiera al moralista y no tardó en encontrar material suficiente para probar que Parker era un pederasta. Cosas de los adalides de la moral.
    Menuda historia, ¿no? La novela le dio dinero a Boris Vian y también sin sabores. El mayor de todos, el que seguro os va a dejar con la boca abierta, me lo reservo para el final.
    Antes creo que ya es momento de hablar de la novela en sí, ¿había motivos para formarse este revuelo?

LA NOVELA

—Eres extraño —respondió. Detesto a los negros.
Era demasiado hermoso. Pensé en Tom, y a punto estuve de dar gracias al Señor. Pero en aquel momento deseaba demasiado a la niña como para ser accesible a la cólera.
Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian
El título que había pensado Boris Vian era el de Bailando sobre vuestra tumba. Sin embargo, su entonces esposa, Michelle Léglise, tras leer el borrador le sugirió el verbo escupir, a mi juicio mucho más adecuado para mostrar del desprecio y asco que movía al protagonista de la novela 
    Y es que el tema principal de la novela es el odio. El protagonista es Lee Anderson, negro pero de piel y apariencia blanca, que llega a Buckton, una localidad de la Norteamérica profunda, para trabajar en una librería. En realidad, es una huida tras lo que le pasó al chico
    Lo que le pasó al chico, uno de sus hermanos, es algo que no puedo a desvelar, pero ello generó en Lee un absoluto odio hacia la Buena y Decente sociedad de los blancos. Un odio que servirá de gasolina para sus planes de venganza,
    Hasta aquí no parece un planteamiento muy distinto a otras historias, lo que la diferencia es el medio del que se sirve para llevar a cabo sus planes. Si hubiera usado simplemente su miserable revólver 6,35 seguro que no habría indignado al pederasta de Daniel Parker. Pero en lugar de eso, Boris Vian eligió otro modus operandi sin duda más peligroso e indecente: el sexo.
    Lee Anderson, gracias a sus veintiséis años, su muy buena presencia y su deslumbrante personalidad, además de sus dotes con la guitarra, cayó de pie en Buckton. Allí, los adolescentes no encontraban más fuente de distracción que las fiestas, el alcohol y, por supuesto, el sexo. Así que Lee no tuvo problemas en relacionarse con las quinceañeras y, poco a poco, hacerse popular entre el resto de jóvenes hasta conocer a Lou y Jean, hijas de los Asquith, una próspera y rica familia.
Eran tres mujeres —dos jóvenes, la otra de unos cuarenta años— y un hombre —pero de ese no vale la pena hablar—. Supe que por fin había encontrado lo que buscaba. Sí, aquellas dos —y el chico se revolvería de placer en su tumba—.
Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian
    Se dice que la venganza se sirve fría, permitidme decir que en este caso se sirvió muy caliente. Porque sí, las escenas que leeremos no se quedan en la sensualidad o el erotismo. Vian le añade tal carga morbosa que hasta los más recatados lectores serán incapaces de abandonar la lectura. Pero ello no es algo gratuito. Lo que los puritanos vieron como simple pornografía, en mi opinión tiene un sentido narrativo muy claro.
    A Lee no le basta con la venganza física. De hecho, el objetivo de sus planes no es alguien en concreto, sino la sociedad blanca burguesa. Lo que realmente pretende es la venganza moral. Si esos blancos consideraban a los negros como seres impuros, como un peligro para sus buenas costumbres, él se encargaría de demostrar hasta qué punto ellos eran impuros y viciosos. Y lo haría donde más le podía doler al puritanismo más rancio: mancillando la honra de sus mujeres.
    El sexo es el medio del que se sirve, aunque no el único, claro.
    Y hasta aquí puedo llegar sin haceros spoiler.

Reseña de Balas y Estrellas, blog de novela negra

La novela es corta, en la edición de bolsillo que poseo, publicada en un coleccionable de El País en 2004, llega a las 141 páginas divididas en 24 capítulos, el último es quizá de los más cortos de la historia. Está narrada en primera persona por el propio Lee Anderson y no hace falta añadir que es lo suficientemente potente como para afirmar que se lee en un suspiro.

HAY MIL MANERAS DE MORIR Y LUEGO LA DE BORIS VIAN

De la televisión, lo único que suelo ver son los documentales que aparecen en los canales temáticos de la televisión por cable tipo National Geographic, el canal Historia o el AMC Crime. Y de ellos, hay uno que reconozco que me entretiene mucho: 1000 maneras de morir. Quienes lo hayan visto a lo mejor les parecerá sensacionalista o exagerado. Les prometo que yo he visto formas de morir tan o más sorprendentes.
    Si hago este inciso es porque, quizá, la muerte de Boris Vian fue tan peculiar y única como lo fue su vida.
    A partir de 1956, este polifacético artista inició una incursión en el mundo del cine, llegando a aparecer como actor en la adaptación de Las amistades peligrosas dirigida por Roger Vadim. Por esa época vendió los derechos de Escupiré sobre vuestra tumba y, en un primer momento, los productores le ofrecieron que se encargara también del guion adaptado. Sin embargo, la cosa no fue bien. Las continuas discrepancias sobre el tratamiento de la historia lo apartaron del proyecto que finalmente se estrenaría en junio de 1959 dirigida por Michel Gast.
    La relación con los productores y Vian estaba tan deteriorada que ni siquiera fue invitado al estreno. No obstante, Boris asistió de incógnito. Parece ser que la película le pareció demasiado edulcorada y alejada de la esencia de la novela.
    Su indignación llegó a tal punto de que en mitad de la proyección se levantó de la butaca y exclamó: “¿Se supone que estos tipos son estadounidenses? ¡Y una mierda!”.

No añadió nada más, ni entonces ni después. Dicho lo anterior se desplomó en su butaca víctima de un paro cardíaco y falleció con apenas 39 años, aunque, eso sí, arrastrando graves problemas de salud.

Espero no haberos alterado demasiado con esta novela que, por supuesto, recomiendo. Esto es todos por hoy, nos vemos en el siguiente archivo del crimen... si antes la censura no ha puesto sus ojos en este blog.
    Hasta entonces...

Sed muy felices y moderadamente malvados








¿Recuerdas la película Perdición de Billy Wilder protagonizada por Fred MacMurray y Barbara Stanwyck? Aquella obra maestra fue una adaptación de otra obra maestra, la novela de James M. Cain. Te invito a redescubrirla en:

Clica para leer la reseña de Pacto de Sangre


sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. Muy buena entrada, inspector. Me ha servido para conocer una historia sobre un autor, y una novela, de los que no había oído hablar. Excelente trabajo. Un saludo!

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    1. Encantado de conocerte, Antonio. Menuda historia, ¿eh? Quizá sea por mi deformación profesional, pero me suele interesar mucho no solo leer novelas, sino averiguar su historia. Esta desde luego rivaliza su vida real con la historia narrada. Saludos!

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  2. He leído La hierba roja, El arrancacorazones y La espuma de los días. Fue hace mucho tiempo y luego no he vuelto sobre el autor, pero desde luego, apunto esta novela. me atrae mucho esa venganza y esa forma cruda de narrar. Parece una novela muy distinta a todo lo que he leído del autor.
    Un beso.

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    1. ¡Hola, Rosa! En mi caso es al revés, he leído sus novelas firmadas como Vernon Sullivan, pero no así su obra "seria" como dirían algunos. No obstante, me parece que son formas de narrar muy distintas, algo que dice mucho del autor. Un beso de vuelta.

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  3. Inspector...esto es lo que se dice poner los dientes largos respecto a un libro que no he leído y que desde luego con esas apenas 150 páginas debe leerse en un suspiro. Todo apunta a un autor diferente y con voz propia que quizás sin esa sorprendente muerte hubiera dejado algunas obras maestras más en su legado. Respecto a censores, legiones de la decencia y nuevas formas de censura llama la atención que el sexo y la moral siempre estén en la diana. Un asesinato, una guerra e incluso un verdugo (por la genial peli de Berlanga) siempre pasarán la censura je, je.
    Saludos, David, y Carlos :)

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    1. ¡Hola, Miguel! Un gusto volver a verte. ¿Qué te ha parecido ese detalle de que el presidente del Cártel Moral fuera un pederasta en sus ratos libres? Creo que detrás de cada moralista hay un vicioso, las personas normales no necesitan demostrar su moral. Como bien dices el sexo siempre ha sido un tema tabú, si esta novela hubiera mostrado a Lee cargándose a unos cuantos burgueses no habría pasado nada, pero eso de mancillar la honra de sus mujeres... Un saludo de vuelta!

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  4. Y volvemos al tema de la censura y los censores, que tanto está dando que hablar y no solo en lo literario. Desde luego un libro cuyo hilo gire en torno a la venganza de un sujeto mancillando el honor de las mujeres de los blancos opresores sería (será) blanco de la iras de los modernos guardianes de la moral, con un tema que está en los primeros puestos de la lista de temas a señalar. A mi desde luego la presentación tan bien articulada en esta entrada me ha dado ganas de leerlo, pues es bien cierto que el morbo es una de las cosas que mueven la curiosidad el ser humano, aunque presumo que en en esas poco más de cien páginas se esconde algo más. Genial estreno, agente Carlos Martini.

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    1. ¡Hola, Jorge! Encantado de volver a saludarte. Esta entrada, en principio iba a ser publicada la semana pasada, pero David me animó a posponerla dado que en El Tintero de Oro publicaba Marta su artículo y quizá hubiera sido redundante. Te recomiendo su lectura, muchos dirán que es dura, pero después de todo la ficción que hemos visto desde entonces no me parece nada exagerado. Aunque quizá la literatura de los últimos años, tan tamizada y controlada, haga que la lectura choque un poco más.
      Pero es que no podía contarse de otro modo. El tema fundamental es el odio, y aunque los "sensibles" quieran negarlo, el mismo existe y en pocas ocasiones se producen momentos de epifanía moral que los haga regresar al redil de la bondad. Te mando un saludo!

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  5. Hola, inspector Martini. He comprado esta novela no hace mucho. Está en mi pila de pendientes, pero después de leer su articulo va a subir unos cuantos peldaños. Nos ha dado lo justo para ponernos los dientes largos. Se agradecen también los apuntes biográficos del autor y los entresijos de publicación y recorrido de la novela. Una gran labor de investigación por su parte, inspector. Sigo atento a su trabajo.
    Buen fin de semana.

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    1. ¡Hola, Pedro! Encantado de saludarte de nuevo. Pues si ya la tienes, no dudes en leerla a la voz de ya, ja, ja, ja... Te esperan dos horas de lectura atrapante, de no poder apartar la vista del papel hasta su última página. Nos vemos en la próxima!

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  6. No hay nada como una buena reseña, acompañada por una información tan completa sobre una obra y su autor, para estimular el interés por leerla. Así que me he hecho el propósito de hacerme con ella.
    Muchas gracias, inspector Martini, por su recomendación.
    Un saludo.

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    1. ¡Hola, Josep! Un placer verte de nuevo. Lo bueno de estas novelas es que no solo cuentan con la fuerza de su narrativa, sino con una apasionante historia detrás. Es una novela de una incorrección política intemporal, por eso hoy se sigue reseñando. De las que se encuadran en los valores aceptados, normalmente no se acuerda nadie pasada su fecha de caducidad. Seguro que no te va a dejar indiferente. Un saludo de vuelta!

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  7. ¡Menuda historia nos trae en esta ocasión, inspector Martini! Tanto la novela como la propia vida (y muerte) del autor son muy impactantes y como usted mismo dice, nada nuevo bajo el sol. Es cierto que el tema de la censura es algo cíclico y ahora estamos de nuevo en un punto álgido. Agatha Christie, por cierto, acaba de sumarse a Dahl y James Bond en esa lista de "retocados". En fin...
    Respecto a Boris Vian, reconozco que no lo he leído pero esta novela, más allá de la provocación con que está contada, parece que aborda un tema muy profundo y denuncia hipocresías muy propias de la época. Me ha parecido interesantísimo todo lo que nos ha contado sobre ella. Muchas gracias por la recomendación. Apuntada queda ;)

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    1. ¡Hola, Marta! Un placer saludarte de nuevo. Pocas novelas muestran lo que es el odio como esta, sin sensibilidades inverosímiles ni edulcorantes. Es un estudio de un personaje al que solo le mueve la venganza, una venganza inconcreta a una sociedad y forma de vida. Sin duda te resultará impactante si tienes oportunidad de leerla.
      Respecto a la censura, te leí tu estupendo artículo del Tintero y en efecto no es algo nuevo, siempre la hubo y siempre la habrá, lo único que espero es que sigan habiendo autores valientes para plantarle cara a los valores y demás hipocresías sociales.
      Por cierto, dado mi olfato policial, presumo que el siguiente en ser revisado será mi idolatrado Sherlock Holmes, en un par de semanas tendremos alguna noticia. Te mando un saludo!

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  8. Hola, David: no conocía esta novela, pero vamos, después de leer tu análisis creo que la he conocido de verdad. La novela negra, en general, es un reflejo de la sociedad, creo que lo has comentado tú en más de una ocasión, es algo inevitable y si ya queremos caer en el maniqueísmo más absoluto: hay gente buena y gente mala. Considero que los que escriben esta clase de novelas, como el que describes, no son "malos" o "moderadamente malvados" como indicas en tu despedida, sino todo lo contrario y se sienten tan abrumados por lo que ven a su alrededor que lo escriben para darle una salida a su ¿miedo? Quizá, miedo, no sé... Esa es una teoría, luego está la teoría de que es el género que suele vender más y tiene adeptos acérrimos y con eso consigo ¿ganancias? Quizá sí o quizá no, o al menos que se hable de mí... ¡¡¡Ayyy!!! Creo que me liado un poco y se me ha ido la pinza mucho. Perdón por el rollo, si yo solo quería decirte que muy buen artículo. Un abrazo. :)

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    1. ¡Hola, Merche! Te agradezco tu comentario. En mi opinión, el valor de la novela negra es que la misma esconde bajo una trama de misterio y suspense toda una denuncia social. Esa es la clave. El motivo por el que un lector se decanta por un género u otro es algo muy personal, los habrá que busquen la pura evasión que ofrece una historia de misterio, el descubrir quién lo hizo, otros quizá sientan morbo o curiosidad, todos somos unos voyeurs, ni te cuento los esfuerzos por despejar las escenas del crimen de curiosos, ¿no te has fijado las colas que se forman cuando hay accidentes de tráfico? Todos se paran a ver.
      Las razones del escritor, ¿quién sabe? Edgar A. Poe el creador del relato de detectives reconoció que escribía estos relatos por pura necesidad económica, otros, porque les resulta más entretenido mostrar su denuncia social con una investigación policial, que con un drama neorrealista. Aquí nunca hay una sola opinión, por supuesto. Te mando otro abrazo de vuelta

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  9. Hola, señor Martini:
    Me ha agitado, que no revuelto, la lectura de su informe. Ha sacudido mi memoria hasta recordar mi primera lectura de “Escupiré sobre vuestra tumba”. Fue en una colección de quiosco, creo que de “Círculo del crimen” editada por Forum. Y le he escrito "creo” dado que no conservo la prueba de mi delito lector, ya que – y aquí viene la mayor sacudida que me ha provocado su informe– la presté y nunca la recuperaré (Uno de los muchos proyectos pendientes para mi blog es un apartado titulado “Biblioteca de libros perdidos” donde hablaría de esos ejemplares que moran en otros lares). El resultado es que la copia que tengo de la novela de Vian es una edición “paperback” en inglés que me encontré en el metro de Londres.
    Gracias por su cuidado informe, inspector Martini.

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    1. ¡Hola, Nino! Un gusto leerte de nuevo. ¡Ah! ¡Eso tendrías que haberlo denunciado! No solo por la pérdida de la novela, sino de esa edición de una de las series legendarias de novela negra, al menos no fue la del Club del Misterio de Bruguera, que en mi caso así fue y de varios ejemplares que no recuerdo donde terminaron para mi desesperación. De todas formas, veo entonces que podríamos comenzar una buena amistad. Desde luego que si la entrada te ha dado la idea de esa sección será toda medalla para la misma. Nos vemos en la próxima!

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  10. Me encanta tu entrada David, muy completa.
    Un abrazo y genial tu blog.

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    1. Encantado de conocerte, Dakota. Y te agradezco en nombre del administrador del blog tus palabras para con el mismo. Un abrazo de vuelta.

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  11. Pues como parece e que es algo realmente inapropiado me he puesto a ello. He visto que menciona nueva Orleans ( acabo de terminar la conjura), pero el pueblo que menciona , buckton creo wue no es de ahí. He interrumpido ña lectura, porque he pensado que podría leerla tomándome un bourbon con hielo y patita, pero no sé si será buena idea.
    Ya te diré.
    Abrazoo

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    1. Encantado de saludarte de nuevo, Gabiliante. Ja, ja, ja... Es una novela que, estando sobrio, ya logra trasmitir una carga emocional y visceral grande, no sé qué puede suceder si la lectura se acompaña con un bourbon. Ahora no recuerdo si la novela sitúa el pueblo en Nueva Orleans, o si en realidad es un pueblo ficticio más allá de que coincida el nombre con alguno real. En todo caso, creo que es un detalle menor. A ver qué te parece su lectura, desde luego no es la historia que hoy uno encontraría en cualquier librería. Abrazo de vuelta.

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    2. Sorprendente la escena de violencia del asesinato de la hermana pequeña. Pone la gallina de piel. Al principio sorprende un poco eso de negro de color blanco. Allí deben estar más acostumbrados. Tengo una amiga cubana que dice que los negros no se distinguen por el color de piel sino por lo crespo del pelo.
      Hoy lo he terminado de leer, y ayer vi el principio de " el demonio bajo la piel" , adaptación de una novela del autor policíaco favorito del administrador , y me ha parecido que hay una sorprendente semejanza ( no tanto en lo sexual) entre los asesinatos, la motivación del asesinato de un hermano por el jerifalte del pueblo, incluso el nombre del asesino "Lou", y la asesinada en esta novela.
      Pensé ( aquí viene expoiler), que perdonaría a la hermana mayor y la dejaría tener un niño negro, pero no.
      Una coincidencia, psra que digan que no existen...
      Abrazoo

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    3. Hola, Gabiliante! Tu lectura en dos días es la confirmación de lo que he comentado: no puedes dejar de leerla hasta el final. Y en efecto, es una novela coherente en todos los sentidos. Los momentos de epifanía quedan bien en el cine, pero son escasos en la vida real. Los arrepentimientos solo se producen entre rejas. Es una novela acorde con su tema: el odio.
      También yo soy absoluto fan de Jim Thompson como no puede ser de otra manera. Es curiosa la coincidencia temporal de ambas historias, a mí en particular me impactó más la de El asesino dentro de mí. No sé, me pareció más "injusta e innecesaria", dentro de la lógica del personaje, claro. En esta, era la consecuencia de su propósito. Un abrazo!

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  12. Buenísima entrada, dan ganas de leer la novela. Gracias por presentarnos la obra y el autor de forma tan documentada y bien escrita. Me parece muy original la forma en la que el protagonista se quiere vengar de la sociedad. Tienes mucha razón cuando dices "que no hay nada nuevo bajo el sol". Esperemos que la "Liga de la Decencia" tarde en descubrir la blogósfera y sigamos teniendo libertad de leer lo que queramos. Saludos.

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    1. ¡Hola, Ana! Un placer leerte de nuevo. Es una novela impactante, que no deja indiferente. Pero de eso se trata ¿no? En efecto, siempre hay y habrá censores de la moral pública. Algo tendrá la ficción para que esté siempre en la diana de los regidores ideológicos. Un saludo de vuelta!

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  13. Eminente inspector Carlos Martini, menuda novela nos trae por sus lares. Y parece que lo de la censura es algo que viene de mucho, eso de tiempos pasados fueron mejores me temo que es otro cliché, o qué sé yo. Me ha llamado mucho la atención la novela Escupiré sobre vuestra tumba, así como la vida de su autor, que parece también gue un quebradero de malos rollos, los genios parece que tienen que lidiar con una vida difícil para pagar por su talento, jajaj.
    Muchas gracias por compartirla, señor Martini, la tengo ya en mi lista.
    Un abrazo!

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    1. ¡Hola, Pepe! Un gusto encontrarte de nuevo por esta sección. Una novela que leerás en un suspiro y te dejara ese poso de toda lectura que transmite. Gabiliante es el mejor ejemplo, en solo dos días se la ha ventilado. La censura siempre estará ahí, la única diferencia es que hay épocas que es explicita y épocas en la que es más sutil, como la de ahora. Pero los censores nunca descansan, luego pasa que la mayoría de ellos digamos que cuentan con varios "cadáveres" en su armario como el tal Parker. Quien presume de moral, suele esconder muchos secretos. Un abrazo de vuelta.

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  14. Señor Carlos, se ha anotado usted un buen tanto con esta publicación, bien detallada y que no pasa de ninguna manera desapercibida. El libro todo un descubrimiento, y por lo que deja en suspenso dan ganas de buscarlo y leerlo, y créame que a eso voy, espero que mis años no me hayan vuelto muy sensible ante el sufrimiento ficticio, aunque se que lo soy un poquito...
    Como dicen por ahí, para que el mundo sea mundo, tiene que haber de todo en la viña del señor..., y este autor se las trae sin dudas.

    Mis respetos para usted y un abrazo para David, que lo imagino relamiéndose los dedos de regusto con esta entrega.

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    1. ¡Hola, Idalia! Un placer contar de nuevo con tu visita. Esta novela nos muestra el odio, con mayúsculas. Ese es su principal mérito. Y lo hace sin edulcoramientos. El odio solo lleva a un lugar y pensar que alguien que odia deje de hacerlo es casi un cuento de hadas. Si esta novela se hubiera publicado hoy, seguramente el editor habría obligado al autor a que, por ejemplo, el protagonista se enamorara de alguien y con ello su odio desapareciera. El Amor es poderoso, pero no sé si más que el odio. La enseñanza de esta novela es que el odio es algo muy profundo, irracional, directamente conectado con lo más profundo del alma y lo peor es que da justificación moral al que odia. Mostrarlo tan crudamente creo que es más efectivo que hacerlo de manera más sutil. Un abrazo de vuelta y traslado el tuyo al administrador!

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Como sería un poco perturbador que dejaras alguna huella dactilar, pelo o cualquier otro resto biológico, te invito a que muestres con un comentario que has disfrutado de esta escena del crimen. Y si además lo compartes en tus redes ya te nombro miembro oficial de la banda. ¡Gracias!