LAS NUEVAS MÁQUINAS DE LA VERDAD | Buscando la mentira en la voz, los ojos... y el cerebro

Soy de los que piensa que la sinceridad está muy sobrevalorada. ¿Os imagináis un mundo en el que no existiera la mentira? Los que hayáis respondido con un “ojalá” es que no lo habéis pensado bien. Como vimos en la anterior entrada , en el s. XX fue el polígrafo, el detector de mentiras más popular, aunque su eficacia para tal fin sea más que cuestionable y eso llevó al invento a ser calificado como pseudociencia. Pero eso no significa que los científicos hayan cejado en su empeño en pos de la verdad. LAS NUEVAS MÁQUINAS DE LA VERDAD

LAS MÁQUINAS DE LA VERDAD | Del arroz chino al polígrafo

Del arroz chino al polígrafo

Somos confiados por naturaleza. Ello supone que, de entrada, nos creamos todo lo que nos cuente cualquiera con quien no tengamos cierta enemistad previa. Como dirían en los telediarios, según los expertos, las personas tenemos un porcentaje de acierto del 50% a la hora de detectar si una persona nos miente o no. Vamos, que si usamos el clásico «pito, pito, gorgorito» tendríamos las mismas posibilidades.
    Ni qué decir que el sueño de cualquier investigador policial sería contar con una máquina de la verdad que pudiera confirmar o descartar lo que cuente el sospechoso de turno sin ningún género de dudas.
    Desde luego, la tecnología ha puesto, y pone, toda la carne en el asador para conseguirlo.
    ¿Lo ha logrado?

LAS MÁQUINAS DE LA VERDAD: DEL ARROZ CHINO AL POLÍGRAFO


La mentira se fabrica en el cerebro, en la misma zona donde un escritor imagina sus historias. Y como le pasa al escritor, el mentiroso debe esforzarse para elaborar su mentira.
    Todos los aparatejos y tecnologías que se han inventado para detectar la mentira parten de un supuesto: mentir genera unas reacciones en el mentiroso que se pueden medir.
    Aunque seguro que todos las hemos experimentado, je, je, je, vamos a repasarlas.

TU CUERPO TE DELATA COMO MENTIROSO

Se supone que mentir genera estrés. El tipo sabe que está mintiendo y, añadido al esfuerzo por elaborar la mentira, la preocupación de que esta cuele y, con ello, salga airoso de la situación.
  Ese estrés lleva a una situación de nervios y ansiedad. Pese a intentar mostrarnos calmados y tranquilos, al mentir no podremos evitar estas reacciones:
  • La boca se nos queda seca.
  • Aumenta nuestra presión sanguínea y la frecuencia cardíaca.
  • Respiramos de manera superficial o incluso la contenemos.
  • Sudamos.
  • Se generan una serie de microexpresiones faciales al contraerse los músculos de la cara.
  • La pupila de los ojos se dilata, la mirada se fija, aumentan los parpadeos.
  • Se produce un aumento de actividad en determinadas zonas de nuestro cerebro.

DEL ARROZ CHINO AL LAZO DE LA VERDAD

Como vimos en El crimen como una bella ciencia, la investigación criminal siempre ha ido a remolque de la Ciencia. Es decir, primero se produce el descubrimiento y luego se genera la forma de aplicarlo a la resolución de un crimen.
    Y los primeros que se fijaron en una reacción propia del mentiroso fueron los chinos.

El arroz chino

En la antigua China parece que ya conocían que al mentiroso se le seca la boca. Así que se les ocurrió el curioso método de meter polvo de arroz en la boca del sospechoso, si cuando lo escupía después del interrogatorio estaba húmedo es que decía la verdad, si el arroz estaba seco, no.

El guante de la verdad

Tuvieron que pasar varios siglos hasta encontrar un nuevo indicador de la mentira. En 1876, el médico y uno de los padres de la Criminología, Cesare Lombroso, publicó El hombre delincuente. En dicha obra indicó que cuando alguien mentía aumentaba su presión arterial.
    Y no solo eso, también ideó un sistema para medirlo: El guante volumétrico.
   Parece que dicha idea la ejecutó un tal Patrizi. La cosa funcionaba así. El tipo se colocaba un guante que estaba hecho sobre la base de un derivado del látex extraído de Malasia. Una vez puesto se cerraba a la altura de la muñeca y se llenaba de aire. Al aumentar la frecuencia cardíaca las venas se hinchaban y ello aumentaba la presión dentro del guante. Un tubo incorporado al guante subía o bajaba en función de si circulaba más o menos sangre en la mano.
    Puede que os preguntéis, ¿por qué no usó un Esfigmomanómetro, también llamado tensiómetro?
    Es sencillo, faltaban cinco años para que Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch lo inventara.

El tipo que creó la primera máquina de la verdad… y a Wonder Woman

Aunque en 1902 el cardiólogo escocés James Mackenzie ideó algo parecido, fue William Moulton Marston, un psicólogo e historietista norteamericano, quien creó un modelo funcional en 1913.
    La cosa parece que iba así. Se colocaba al interrogado un modelo de tensiómetro adaptado por el propio Marston para la ocasión y le hacía dos clases de preguntas, unas relacionadas con el delito y otras no. Observaba su reacción y los cambios de presión y frecuencia cardíaca que anotaba a mano.
    Marston no solo fue el inventor del primer detector de mentiras, también fue el primero en usarlo en un juicio real.
    En 1921 James Frye fue acusado por robo y asesinato. El tipo confesó su culpa durante los interrogatorios policiales, aunque parece que mediante un interrogatorio en tercer grado y eso logró que el caso tuviera una repercusión mediática que cuestionaba que fuera culpable. Uno de los que defendía su inocencia fue Marston.
    Antes de la celebración del juicio, Marston contactó con el abogado de Frye para que este aceptara someterse a su máquina de la verdad. El resultado corroboró su inocencia y el abogado quiso usarlo como prueba pericial en el juicio. Sin embargo, el juez no estuvo por la labor. Desconocía por completo tanto la máquina como la ciencia que pudiera dar fiabilidad a sus resultados, así que no admitió la prueba y condenó a Frye a cadena perpetua. El abogado recurrió al Tribunal de Apelaciones, pero este desestimó el recurso con el argumento de que «la prueba aún no había ganado prestigio ni reconocimiento entre las autoridades científicas, fisiológicas y psicológicas, como para que los tribunales admitan su validez».
    Este argumento, llamado desde entonces el estándar de Frye, se convertiría en el criterio de los jueces para admitir la validez de cualquier tecnología novedosa en la investigación criminal.
    Marston desde luego fue un tipo comprometido con la verdad y la justicia. Así que años más tarde ideó otra máquina de la verdad.
    Nada menos que el Lazo de la Verdad con el que dotó a su otra creación. Una que seguro todos conocéis: Wonder Woman. Sí, la superheroína más famosa del cómic, que presentaría en sociedad en diciembre de 1941.

Wonder Woman, personaje creado por William Marston en 1941

EL POLÍGRAFO

Aunque hoy día lo asociemos como sinónimo de detector de mentiras o máquina de la verdad, el polígrafo es solo, aunque la más popular, una más de las tecnologías que se han usado para confirmar o no la veracidad de un testimonio.
    El propio nombre, polígrafo, está compuesto de poli (prefijo de varios o muchos) y grafo (escrito, trazo). Es decir, una máquina que escribe varias cosas. Estas cosas son los registros de los indicadores fisiológicos de la reacción de una persona. Marston se centró en la presión y pulso cardíacos.
    Por entonces, Vittorio Benussi, un psicólogo austríaco, se dio cuenta de que el estrés provocaba un cambio en la respiración. Con ello ya había tres indicadores para descubrir al mentiroso.
    Y eso le dio una idea a alguien que trabajaba a tiempo parcial en el Departamento de policía de Berkeley.

¿QUIÉN INVENTÓ EL POLÍGRAFO?

John Larson, un biólogo canadiense de origen sueco, dirigió su carrera hacia las ciencias forenses. Eso le permitió incorporarse al Departamento de policía de Berkeley, que estaba dirigido por un apasionado de las nuevas tecnologías contra el crimen, August Vollmer.
    Allí inventó y desarrolló el polígrafo. Una máquina que añadió a los registros de la presión y pulsos cardíacos los de la respiración. Todo ello, además, quedaba registrado en un rollo de papel de manera automática. Fue por eso por lo que, en principio, llamó a su invento cardio neumo psicograma. Casi ná.
    El inspector jefe Vollmer parece que se entusiasmó con la idea y le asignó un ayudante, Leonard Keeler. En 1921 el primer prototipo del polígrafo ya estaba listo para ser usado y, desde luego, no tardaron en darlo a conocer.
    En verano de ese año, el periódico The San Francisco Call and Post contactó con Vollmer para probar esa máquina en un caso real, el de William Hightower, acusado por el asesinato de un cura. El resultado confirmó su culpabilidad y el periódico publicó los resultados de las gráficas, señalando los indicadores que demostraban que mentía. También incluyó una entrevista con el propio Vollmer donde mostraba su orgullo por el invento al que rebautizaría como detector de mentiras. Sin duda mucho más claro para el gran público.
    Larsson y Keeler siguieron probando el polígrafo durante la década de los veinte, sirviéndose de los más de 4000 conejillos de indias que les servía el jefe policial en forma de detenidos.

    Como suele suceder, el discípulo superó al maestro y Leonard Keeler se separó de Larsson acaparando el protagonismo del invento. Ya en solitario, mejoró el sistema de grabado en papel con nuevos materiales más pequeños y funcionales. También añadió un galvanómetro para incorporar un nuevo indicador: la temperatura y el sudor del interrogado. De hecho, fue él quien lo patentó en 1935 y, en 1938, alcanzó un acuerdo con la empresa Associated Research para su uso comercial bajo la marca de Instrumento Poligráfico de Keeler, siendo el FBI uno de sus primeros y mejores clientes.
    Keeler eclipsó a Larson.
    Llegó a crear el Keeler Institute, una escuela donde enseñaba a usar el polígrafo y la manera en la que debían hacerse las preguntas. Se hizo tan famoso que incluso apareció en una película protagonizada por James Stewart titulada Call Northside 777, en España Yo creo en ti, donde se interpretaba a sí mismo.
    Otros científicos se interesarían por esta nueva tecnología, añadiendo nuevos canales de registros. Como John Reid, que se fijó en los movimientos musculares del interrogado y ello le dio la idea de usar una silla específica que registrara cuándo el tipo se movía en ella más de la cuenta.

¿CÓMO SE HACE UNA PRUEBA DEL POLÍGRAFO?

La prueba del polígrafo debe realizarse en una habitación austera, pero cómoda y sobre todo tranquila. Una vez el interrogado se sienta, el técnico tendrá que colocar los sensores que midan su reacción a las distintas preguntas que se le harán. Y, desde luego, no serán pocos.
    Para medir la respiración se colocan unos tubos de goma alrededor del tórax y el abdomen. También fijará unos electrodos en dos dedos de la mano para registrar el aumento de sudor o temperatura corporal.
    Y no se queda ahí la cosa. Para la toma de datos de la actividad cardiovascular ajustará una brazalete de presión neumática bajo el brazo izquierdo.
    Sí, el interrogado parece un árbol de Navidad.
  Con todo ya conectado, el técnico empezará a preguntar. Por supuesto, las preguntas estarán previamente clasificadas del siguiente modo:
  • Preguntas irrelevantes: Como puede ser el nombre, la edad, el equipo de fútbol…
  • Preguntas de control sobre conductas negativas del pasado que puedan relacionarse con el delito que se investiga. Aquí la cosa se pone chunga. Por ejemplo, te puede preguntar si has robado alguna vez en tu vida; si has agredido a alguien…
  • Preguntas relevantes sobre los hechos investigados. Con estas, el técnico va al meollo de la cuestión, preguntando directamente sobre las circunstancias del delito en cuestión. ¿Has robado el dinero? ¿Has matado a fulanito o menganito? ¿Estuviste en casa de la víctima el día de su asesinato?
Hasta hace unos años, las reacciones a cada pregunta se registraban en un rollo de papel, ahora se usa un ordenador. Ese registro será interpretado por el técnico para determinar cuándo la persona ha mentido y cuándo ha dicho la verdad.
    El sincero e inocente mostrará una mayor reacción a las preguntas de control y las irrelevantes; el mentiroso y culpable habrá registrado mayores cambios en las preguntas relevantes.
    Así es cómo se desarrolla la prueba y, con ello, podemos empezar a ver los problemas que presenta para considerar que los resultados sean fiables.

¿ES FIABLE EL POLÍGRAFO?

Todos los que leéis este blog sois gente muy maja y sin cadáveres en el armario, así que imaginaos en una situación como la que hemos descrito antes. Con todos esos cables y cacharros encima, en una dependencia policial y con un tipo enfrente que va a juzgar si somos o no culpables de un asesinato.
    ¿Cómo os sentiríais?


Pues imagino que como yo. Estresados, nerviosos y puede que al límite de una taquicardia. Y ya no os digo si el tipo se empeña en pedirnos que estemos tranquilos.
    Ese es el problema.
  Las reacciones fisiológicas que, según los defensores de la prueba, se producen cuando alguien miente no son distintas a las que genera alguien que esté nervioso o estresado.
    Es más, la base del polígrafo es que la persona sometida a la prueba sea una persona normal. ¿Qué sucede, entonces, con los psicópatas? La mente de un psicópata tiene una reacción emocional muy distinta a la del común de la gente. De hecho, la prueba suele arrojar falsos negativos cuando se enfrenta a uno de ellos.
    Este fue el caso de uno de los asesinos en serie con más víctimas a sus espaldas: Gary Ridgway, el asesino de Green River. De este tipo, está probado que asesinó a 49 mujeres, aunque es posible que la cifra real supere el centenar. Pues bien, durante la investigación fue descartado como sospechoso por la policía porque en 1984 superó sin problemas la prueba del polígrafo. ¿Cómo no iba a superarla alguien cuyas pulsaciones no pasaban de las 80 por minuto mientras cometía un asesinato?
    El problema de la fiabilidad no se reduce a la persona sometida a la prueba.
   Antes he mencionado que los resultados de la gráfica son interpretados por el técnico.
    Es decir, no hablamos de una prueba de ADN cuyo resultado será el mismo sea quien sea el técnico que la realice. Si no que el resultado del polígrafo dependerá de la subjetiva interpretación del técnico. Es posible, por tanto, que otro pudiera concluir en sentido contrario. En el caso Frye, vimos, por ejemplo, que Marston creía en su inocencia antes de hacerle la prueba, ¿pudo eso influir en su interpretación de los datos que registró y con ello confirmar su inocencia?
    Como vemos, es una prueba muy cuestionable como para tomarla como prueba fiable que determine nada menos que la condena e ingreso en prisión de alguien.
    Todo ello ha llevado que sean muy pocos países los que admiten la prueba del polígrafo como prueba y, los que sí lo hacen, no como prueba de cargo, sino como una más del resto de pruebas que confirmen su culpabilidad.
    Sí se usa, y tampoco en demasiados países, en el ámbito policial, como un dato más dentro de la investigación. No obstante, su uso es más una cuestión de presión psicológica hacia el sospechoso que una verdadera prueba.

Quizá penséis que esto de detectar la mentira sea cosa del pasado, que ya ningún científico o cuerpo de policía pierda el tiempo en estas cosas. Bueno, lamento comunicaros que ni de lejos es un tema archivado. Ojito a lo que se nos viene encima y no solo en el ámbito criminal.
    Pero esto lo veremos en la próxima publicación de Balas y Estrellas, hasta entonces…

Sed muy felices y moderadamente malvados

sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. Hola, David:
    Confío en que el cuerpo de este comentario no me delate como envidioso de tu manera de escribir. No sé si lo harás con “polígrafo” –de niño llamaba así a los bolis de cuatro colores– o enfundado en un guante, la verdad. Pero me parece un trabajo de chinos todo el cuidado al detalle, suculento cual grano de arroz cocido lento, con el que haces una bella ciencia del ensayo divulgativo criminal.
    Aunque lo del señor Lombroso me parece asombroso, con lo que alucino es con el atroz uso del arroz chino. Y lo de que te conecten a una máquina para adivinar si atesoras inquina, me deja tan desconcertado como Wonder Woman me tiene alelado.
    ¡Me voy a comer endivia, para ver si me baja la hinchazón de envidia!
    Un abrazo con lazo, de verdad, David.

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    1. Gracias, Nino. ¡Ay! ¿Se podía poseer algo que molara más que ese polígrafo de cuatro colores? Qué recuerdos... Estos artículos me los tomo como un reto. Intento, otra cosa es que lo consiga, mostrar la información como una especie de relato y así, de nuevo intentar, que sean amenos.
      Luego está uno de mis grandes problemas: la curiosopatía. Siempre me planteo hacerlo cortito, pero luego empiezo a preguntarme cosas y a buscar información y entonces encuentro cosas tan curiosas como ese guante de Lombroso o que el creador de Wonder Woman fue justamente el creador del primer aparato de la verdad, entendiendo entonces por qué lleva ese lazo.
      La verdad es que esto de la investigación criminal es un mar de sorpresas. Un abrazo!

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  2. Eso de wue somos básicamente crédulos es cierto bajo determinadas circunstancias. Si uno me dice que ha hecho una maratón en 2horas 15 min sin ser atleta, me lo creo, porque en realidad me trae al pairo. sie pide 100 euros y ma dice que pasado mañana me los devuelve, la cosa cambia.
    La interpretación de los resultados del polígrafo, las debería interpretar un artista y no un técnico.
    En una peli vi que decían que apretando el culo todo el rato podía engañarse al polígrafo y me pareció bastante verosímil. Además se confirma la relación con el esfintometro que mencionas al principio😝. Si algún día encuentro mucha cola en el supermercado ya te diré si funciona.
    Esto, preguntándole a una IA, ¿ no sería más fácil?
    Abrazooo

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    1. Gracias, Gabiliante. Como bien dices, en esto de la credulidad juega también la experiencia y, sobre todo, la simpatía que tengamos al susodicho. Pero eso es lo que dice ese grupo indeterminado y omnisapiencial que son los expertos, ja, ja, ja.
      Lo de apretar el culo no lo había escuchado, pero sí lo de meter un garbanzo en el pie y pisarlo durante la prueba. En realidad, el problema es que no existen unas reacciones exclusivas de la mentira. Estas suelen ser las mismas que nos produce el estrés y, desde luego, un polígrafo policial no es como estar en la playa tomando el sol.
      Ay con la IA. Pues eso saldrá en el próximo artículo, junto a las nuevas máquinas de la verdad que se han inventado en este s.XXI. Un abrazo!

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  3. Genial y genuino el repaso que has realizado sobre las máquinas de la verdad. La más sorprendente es la prueba del arroz aunque en mi opinión es igual de fiable que la del polígrafo je, je. Como muy bien explicas cualquier mortal, a excepción de los psicópatas, podría dar positivo por mera cuestión de nervios. Me gusto saber lo del lazo de la verdad ;)
    Otra cosa es la investigación con sueros o drogas, además de la hipnosis, para sacar la verdad al sospechoso aunque entiendo que esta manera de confesión tampoco sería muy válida ante un tribunal.
    Veremos que hace la IA con este tema.
    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Miguel. Bueno, tampoco te creas que el llamado suero de la verdad funciona demasiado. Con él, digamos que sometes la voluntad de la persona, pero no puedes diferenciar los recuerdos de las fantasías con lo que la certeza tampoco es plena. Lo mismo pasa con la hipnosis.
      Muy bien visto lo de la aceptación por los tribunales. Básicamente porque uno de los derechos del investigado o acusado es el de no declarar y hasta mentir. Por tanto, si tiene este derecho jamás se le podría obligar a una prueba de este tipo ni su negativa, por supuesto, podría servir para incriminarlo.
      En realidad, el uso de estas tecnologías a día de hoy cada vez está más alejada de la investigación criminal y eso es preocupante. Un abrazo!!

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  4. Apasionante e inquietante. Yo ciertamente lo paso mal cuando pienso que no me van a creer cuando digo una verdad. O sea, que la palmo con el polígrafo, fijo. Luego también está la cuestión de que lo es malo o bueno depende de cada contexto y persona, y por tanto su reacción culposa, aunque niegue o afirme. Por cierto, ¿hay polígrafo de la verosimilitud? Lo digo para aplicarlo al mundo literario. Ah... A ver si inventan un detector de mentiras de la IA para que los estudiantes no metan tanto la pata. Y no me refiero a estudiantes de primaria, sino a estudiantes universitarios que parece que no les va eso de verificar las fuentes. Se lo tragan todo si no tienen la dignidad de leer y chequear lo que vomita la máquina. ¡Máquinas! Hay máquinas pa to. Caras y baratas, malas y buenas, duraderas y obsoletas, mentirosas y sinceras. (¿Quién somete al polígrafo al polígrafo?). Saludo, gracias por la entrada y esperando la siguiente entrega.

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    1. Gracias, Fernando. ¡Ostras! Te avanzaste con esa pregunta final, ja, ja, ja... Justamente, titulo de una manera similar un apartado de la siguiente entrada.
      Parece que la solución al problema que planteas de la IA es... usar la IA para descubrir textos escritos por IA. Estamos perdiendo el norte. El objetivo de una carrera, eso pienso, es aprender y cuanto más mejor para luego, terminada, aplicar esos conocimientos a nivel profesional. Seré viejo y tonto, pero creo que se trata de eso no de pedir un trabajo a cualquier algoritmo sofisticado.
      Eso es hacerse trampas al solitario. Una pena. Por otro lado, con esa forma de conseguir información perdemos algo para mí esencial: el encuentro azaroso con otras informaciones mientras te preparas el trabajo. En fin, si perdemos la curiosidad, ya poco nos queda. Un abrazo!!

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  5. ¡Hola, David! Me has dejado perpleja con tantas cosas que desconocía sobre los interrogatorios, lo del pòligrafo si que había oído hablar de esa prueba pero la del arroz y el guante..., bueno las cosas se han superado mucho aunque los resultados siguen siendo dudosos. He visto personas que mienten con una facilidad pasmosa, imposible percibir ningún cambio notorio en su rostro, es que se creen que están diciendo la verdad y así no sienten temor alguno.
    Imaginate, si ya en el aeropuerto en migración al entrar a Estados Unidos, te sueles poner nervioso con tantos chequeos, perros enormes olfateándolo todo, fotos, huellas, preguntas si a veces si tu equipaje es sospechoso por algo tan simple como un recuerdo de esos de piedra con dibujos y letras impresas, imagino sentado con tantos cables y ojos puestos en ti, como para declararse culpable y ya, ja, ja.
    Te cuento que hay personas que salen del cardiólogo con la presión alta porque los médicos lo ponen nerviosos, pero se toman la presión en la casa y todo esta bien, su hipertensión es más bien una fobia a los médicos y centros hospitalarios. Así que siempre llegamos a la misma conclusión, todo es relativo.

    Interesante y muy bien elaborada esta entrega, me quedé con ganas de seguir leyendo más y con esa intriga que dejas, espero que no tardes en la próxima. Recibe un fuerte abrazo David.

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    1. Gracias, Idalia. Pues tal cual y como lo cuentas. Me gusta que hayas comentado el tema de los controles en los aeropuertos porque por ahí van las nuevas máquinas de la verdad combinadas con la IA y con ello ni te cuento la que se puede liar. Justo el año pasado tuve que pasar un control porque en una tienda me compré una pluma estilográfica. Bueno, parece que en los rayos X parecía un puñal, je, je, je...
      Nunca se puede tener la seguridad acerca de la mentira o de la verdad, solo basta con escuchar a los políticos que te meten unas milongas y encima los creemos.
      Pues la segunda parte llegará la semana que viene. Un abrazo!

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  6. Interesantísimo, David, este artículo y realmente impactantes esas primeras máquinas de la verdad (la del arroz chino es tremenda) que sin ser nada fiables ponen de relieve sin embargo la importancia de los factores psicológicos y cómo prestarles atención puede cambiar el curso de la investigación. Me ha encantado el recorrido que has hecho sobre este tema y la forma tan amena de contarlo. Lo que avanzas que se nos viene encima sospecho que algo tiene que ver con la IA. ¡Ay...!

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    1. Gracias, Marta. Me alegra que la lectura te haya resultado amena. Que sea así es un reto que siempre me marco. En realidad, creo que la mejor forma de descubrir a un mentiroso es preguntándole detalles sobre el hecho concreto. Quien miente suele dar pocos y trata en todo momento de salirse del tema sobre el que le cuestionan. Pero claro, una cosa es probar que una persona miente y otra que sea culpable solo por mentir.
      Sí, Ay con la IA! Ja, ja, ja... Un abrazo!

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  7. Magnífica esta historia de los distintos métodos para detectar la mentira. Me ha encantado el del arroz porque podría parecer algo supersticioso, pero veo que está totalmente basado en la ciencia, aunque no llegue a ser muy fiable, como cualquier otro método. Siempre me he imaginado sujeta a un polígrafo y creo que cuanto más inocente fuera más nerviosa me pondría y más culpable parecería.
    He de confesar que no conocía a Wonder Woman (mi ignorancia sobre los comics y los superhéroes es enorme), pero su lazo de la verdad me ha parecido genial.
    Esperando quedo la siguiente publicación.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. En efecto, si ya uno se altera un tanto cuando le plantan un simple aparato para medir la tensión, imagínate en un despacho con un tipo que te conecta todo eso y que, además, va a juzgar si mientes en algo que podría llevarte a la cárcel. Vamos, que uno confesaría hasta el asesinato de Kennedy.
      Seguro que si has visto o conocido al personaje, en los últimos años sacaron varias películas en el cine protagonizadas por la actriz israelí Gal Gadot. La verdad es que yo también desconocía ese dato, pero me resultó delicioso comprobar cómo un creador de ficción refleja en sus personaje sus propios intereses, aunque luego no se quiera reconocer. Un abrazo!

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  8. jaja Desde luego, no hay duda que tus estupendos textos, están tan bien documentados como este grandísimo despliegue de medios para descubrir la verdad con el que nos has obsequiado jaja aunque mucho me temo, que si te dieras una vuelta por los juzgados alucinarías con las habilidades del personal para mentir en todo tipo de cuestiones, absolutamente impertérritos. Una de las cosas más frustrantes cuando presencias el interrogatorio de un testigo, es observar como el juez traga con todo tipo de mentiras sin percatarse que lo son o haciéndolo, dándolo por verdades. El falso testimonio está instaurado en este país con tanta naturalidad, que ya nadie se escandaliza, de hecho creo, que cada vez es más difícil diferenciar verdad de mentira. Pero he aprendido muchísimo, jamás en mi vida había leído nada sobre el estándar de Frye, así que mil gracias y como siempre, un placer leerte, un abrazo DAVID!

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    1. Gracias, María. Bueno, algún paseo me he dado por los juzgados y, como bien dices, la gente miente cosa mala. Es más, mienten hasta a su propio abogado, algo que desde luego no es lo más inteligente. La mentira es el pan nuestro de cada día, junto a las medias verdades o las verdades edulcoradas. Creo que de por sí tampoco es malo comparado con la opción ideal. Que todo el mundo dijera la verdad en todo momento creo que haría de esta vida un infierno, ja, ja, ja...
      El estándar de Frye se usó muchos años por parte de los jueces en USA. Creo que ahora se ha actualizado, pero en todo caso tiene su lógica cuando hablamos de dar valor probatorio a una tecnología nueva. Un abrazo!

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  9. Muy aleccionadora tu exposición histórica del desarrollo de esos sistemas de detección de mentiras. Como bien dices, por mucha sofisticación a la que haya llegado el polígrafo, sus resultados están sujetos a una cierta subjetividad. Yo mismo, en tales circunstancias, habría sido condenado a cadena perpétua, pues mis constantes vitales se dispararían por puro nerviosismo. Solo imaginarme sometido a tal prueba ya empiezo a transpirar, je, je.
    Veremos cómo continúa la historia.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Es por esa razón por la que las nuevas máquinas de la verdad van por otros derroteros, para mí igual de callejones sin salida, pero que intentan buscar otras reacciones más objetivas y no sujetas al estado de nervios del interrogado.
      Pero, incluso en ellas, siempre vamos a hablar de probabilidades nunca de certezas. Un abrazo!

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  10. Oye ... y tu libro? que siempre se me olvida preguntsr?

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    1. Gracias, Gabiliante. Bueno, de momento está en la fase de prueba de laboratorio y testeo de resultados, ja, ja, ja... Un abrazo!

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  11. Hola, David.
    Las personas calladas tenemos un acierto más elevado, te lo digo así en confianza, porque suelo acertar, ja, ja, ja. ¿Patento el silenciador? Ya pensaré algo, ja, ja, ja. Otra cosa es que la persona que te esté contando el cuento, también se lo crea, entonces sí es más complicado detectarlas, ;) Aunque el lazo de la verdad nos iría muy bien a todos. Desaparecerían las triquiñuelas, qué maravilla. Un mundo sano.
    Estupenda entrada. Estoy contigo a mí me meten en un cuartito y me entra un ataque de pánico, vamos que si es valida como prueba, estaría dilapidada al momento.
    Espero con ganas la siguiente entrada, :)
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Irene. Bueno, no estoy muy seguro de que si desapareciera la mentira el mundo fuera más sano. Hay un dicho que dice Ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Te imaginas, por ejemplo, en que nuestros padres nos contaran de verdad lo que en algún momento han pensado de nosotros? Y te hablo de quienes más nos quieren.
      Y hablando de familia y amigos, en la próxima entrada hablaré de un sistema que podría convertir las cenas de Navidad en un infierno, je, je, je... Un abrazo!

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  12. Me ha encantado, David, esta exposición tan buena sobre la historia de las diferentes máquinas de la verdad.
    La más "moderna", el polígrafo, es una martingala. Has expuesto muy bien cómo gente "normal" no superaría la prueba y seguro que psicópatas de grado uno la pasarían sin despeinarse. Yo me pongo nerviosa cuando me hacen una ecografía... con esos cacharros sería culpable hasta de la muerte de Manolete.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. Bueno, el polígrafo a día de hoy ha quedado un tanto desfasado. En USA se utilizan a veces por la policía, aunque solo como guía para tirar o no por algunas líneas de investigación. No me parece buena idea, pero al menos no pasa de ahí. Actualmente, parece que se usa más en procesos de selección de personal. Al menos en eso están enfocadas distintas empresas que ofrecen este tipo de productos. Un abrazo!

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  13. Muy, muy interesante.. Y aun me dejas con la miel en los labios por lo la segunda parte. :)
    Imaginaba que no podía ser fiable, por lo que me ha sorprendido que en algunos países lo utilicen, aunque sea como prueba complementaria. Muy curiosos los métodos "primitivos" y cómo se ha ido desarrollando la maquinita; la historia de los inventos siempre es muy bonita.
    Un abrazo, y muy feliz verano!

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    1. Gracias, Maite. En general, la historia es apasionante. Sobre todo la que protagonizan los actores secundarios o se desarrolla por debajo de los grandes acontecimientos. Buceando en ella te das cuenta que al final todo está conectado de una manera sorprendente. Un abrazo!

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  14. Muy instructivo el post, algunos efectos físicos de quien miente los conocía, sin embargo desconocía algunos métodos, como el del guante o el arroz chino (éste me ha encantado). Respecto a los métodos más actuales como el polígrafo no tengo muy claro si es fiable 100%, ya que la mentira o el sentido de la mentira puede afectar al resultado, y luego está la persona mentirosa que se cree sus propias mentiras, rozando algún tipo de patología, ya que al creérselo, ¿los efectos físicos aparecerán?
    Un gran post. Un abrazo!!

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    1. Gracias, Mayte. Es que es imposible saber si alguien miente. Básicamente porque para verlo antes tendríamos que conocer la verdad, y si ya la conocemos ¿para qué usar la máquina con alguien?
      Tanto el polígrafo como el resto de máquinas suelen ir acompañados de unos porcentajes de aciertos, pero eso solo en pruebas de laboratorio y con experimentos artificiosos que nada tienen que ver con la vida real.
      Como bien dice, la verdad objetiva es una, pero la interpretación subjetiva, la culpa, el remordimiento, los falsos recuerdos... Cada persona reacciona de una manera distinta ante un hecho traumático, ese es el problema de base. Un abrazo!

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  15. Hola, David, me ha hecho gracia tu pregunta de cómo nos sentiríamos si nos sometiéramos a la prueba del polígrafo delante de la policía, yo probablemente acabaría admitiendo cualquier tipo de asesinato, por el estrés que me causaría, y seguro que el polígrafo ni notaba que mentía, jajajaja.
    Súper curioso lo del arroz que tampoco conocía.
    Y con ganas de más esperando la segunda parte (espero enterarme cuando la publiques, ponlo en bloguers que me entere).
    Un abrazo. :)

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    1. Gracias, Merche. Creo que si este método fuera el que determinara la condena o no de cualquiera, las cárceles estarían llenas de inocentes, ja, ja, ja... Solo hay que ver cómo reacciona un carterista profesional, cuando es pillado, ni se inmuta. En cambio, alguien inocente se pondría rojo si recibiera una acusación parecida. Un abrazo!

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  16. Hola, David!
    Interesante entrada. Siempre creemos que el polígrafo, o la máquina de la verdad, tiene procederes divinos, pero en el fondo todo es científicamente correcto. La psicología es tan extensa y compleja que tratar de acotarla debe de ser una tarea tan ardua como imposible, o ppr lo menos se hace necesaria la.colaboración de una mente muy perspicaz que lleve la voz cantante. Los procedimientos me recordaron a Blade Runner y el método de detección de replicantes, aunque en esa ocasión un robot debe de ser más fácil de detectar, jeje.
    Un fuerte y moderadamente malvado abrazo!

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    1. Gracias, Pepe. Pues mira hace poco que volví a verla y tengo fresca esa escena inicial cuando le someten al test para determinar si es un replicante. En ella buscaban una respuesta emocional distorsionada como reveladora de su naturaleza, y creo que es un buen ejemplo. ¿Quién podría negar su naturaleza humana a Roy, por ejemplo? También otorga un papel relevante al entrevistador. Deckard se presenta como un detector infalible, lo que nos lleva a pensar que otros no lo son, es decir, que el papel de quien ejecuta la prueba es esencial, algo incompatible con el método científico.
      Un abrazo!

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