POR CULPA DE LA COLA DEL SUPERMERCADO

El impacto perturbador de un crimen quizá nos haga verlo como el último eslabón de una cadena de hechos extraordinarios.      No es así.    La mayoría de las veces es el trágico final de una sucesión de casualidades que pueden iniciarse con algo tan ordinario como una simple cola en un supermercado.     O, tal vez, solo sea en apariencia.

EL CRIMEN COMO UNA BELLA CIENCIA (2ª Parte)


En la primera parte de esta breve historia de la investigación criminal echamos un vistazo a la llamada época primitiva. Quienes no la leyerais puede que penséis en una época muy lejana. Pues no, ese período terminó apenas hace un par de siglos. Y es que el desarrollo de las ciencias es tan acelerado como relativamente reciente, incluidas las dos ciencias que se dedican a prevenir e investigar los hechos delictivos: la criminología y la criminalística.
    Hoy nuestro viaje temporal es más corto, justo al inicio de lo que los historiadores denominan Edad Contemporánea. En efecto, la nuestra.
    La que se inició al grito de «Libertad, Igualdad, Fraternidad» acompañado del metálico sonido de las guillotinas.

EL CRIMEN COMO UNA BELLA CIENCIA (2ª Parte)

LA LUZ DE LA RAZÓN

En 1667, el primer lugarteniente de la Policía de París Gilbert Nicolas de la Reynie, ante el aumento de la criminalidad en las calles, ordenó la colocación de lámparas de aceite y antorchas en puertas y ventanas para privar a los delincuentes del manto protector de la oscuridad. Desde entonces se suele denominar a París como la ciudad de las luces.
    En ese caso, la luz física cumplió su objetivo de prevenir la criminalidad, pero en esa época otra fuente de luz se abría paso. Durante el s. XVI y s. XVII se desarrolló la Ilustración, un movimiento cultural y filosófico cuyo objetivo era disipar las tinieblas de la ignorancia mediante las luces del conocimiento y la razón en todos los ámbitos, incluido el criminal.
    Si lo recordáis, hasta bien entrado el s. XVIII las únicas herramientas de investigación criminal eran la confesión, las declaraciones de testigos y, si persistían las dudas, pruebas como las de los burros polígrafos, ordalías o evidencias como que un cadáver sangra ante la presencia de su asesino. Ni qué decir que estas últimas no podían admitirse en la era del conocimiento, pero tanto la confesión como los testigos tampoco pueden darnos una certeza absoluta ni servir por sí solos para condenar a nadie, dado que una confesión solía sacarse mediante la oportuna técnica de tortura y los testigos pueden interpretar erróneamente lo que ven o, directamente, mentir.
    ¿Un ejemplo?
    Viajemos a Francia, 28 años antes de que se iniciara la Revolución. Es el año 1761 cuando Monsieur Calas, al abrir la puerta de su tienda textil en Toulouse, se encuentra con la imagen más horrible que un padre puede imaginar: la del cadáver de su hijo colgado de una soga. Si por sí sola esa imagen te cambia la vida, en su caso la cambió de un modo atroz. Y es que en el pueblo que vivían, mayoritariamente católico, comenzó a correr el rumor de que el asesino del pobre muchacho había sido su padre, hugonote por más señas. Según esas habladurías, parece ser que su hijo quería abandonar la fe protestante y regresar a la fe católica, algo intolerable para Monsieur Calas prefiriendo asesinarlo a ver semejante deshonra.
    Esos meros rumores fueron prueba válida en el juicio. Así que el tribunal ordenó la práctica de la tortura a fin de que el infeliz Monsieur Calas confesara y, además, involucrara a otros cómplices. No llegó a confesar y por tanto no hubo condena, pero dio igual, ya que murió por las quemaduras y las múltiples fracturas sufridas atado a la rueda, una técnica de tortura. Voltaire se interesó por el caso y, aunque ya tarde para Monsieur Calas, logró que el tribunal reconociera su error. La realidad: el joven Calas se suicidó, agobiado por sus numerosas deudas.

Veintiocho años después, 1789, la Ilustración como filosofía tomó cuerpo con la Revolución Francesa y en el documento que abriría una nueva época en la Humanidad: la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, que establecería la presunción de inocencia, la irretroactividad de las normas penales y el Habeas Corpus —la institución que preserva los derechos de cualquier detenido por la policía, y que en el argot criminal se conoce como el corpus cristi—.

EL PERÍODO CONSTRUCTIVO

Es obvio que ese documento no cambió las cosas de un día para otro, pero de alguna manera reflejaba el nuevo rumbo de la sociedad en general y la investigación criminal en particular.
    El principio de legalidad penal y la presunción de inocencia implicaba la abolición de la tortura y la necesidad de cierto rigor en el proceso investigador. Ya no bastaba con la confesión o los testigos, había que recopilar pruebas materiales y objetivas con las que el juez fundamentara su decisión.
    A nivel teórico, comenzó a estudiarse el crimen como un problema social, ¿por qué se producía? ¿Qué circunstancias lo propiciaban y qué medidas preventivas podían adoptarse para impedir que se cometiera?

El crimen como materia de estudio

En la película de Sylvester Stallone, Cobra, aparecía un eslogan que decía «El crimen es una enfermedad, él es la cura». Los pensadores de la Ilustración, contrarios a la tortura o la pena de muerte, no estarían muy de acuerdo con lo segundo. Pero sí con lo primero.
    Todos nacíamos libres, iguales y, además, siendo buena gente. Eran las circunstancias sociales, las injusticias y carencias las que enfermaban a la persona haciéndole pensar que el crimen era una opción.
Es por ello que los primeros tratados y estudios de la materia se centraron en el delito, siguiendo la estela del jurista Cesare de Beccaria y su obra fundamental, De los delitos y las penas, publicada en 1764. En ella propugnaba un sistema penal que se basara en la proporcionalidad de las penas y la eficacia del sistema judicial como las mejores herramientas para disuadir a futuros delincuentes. Venía a decir que no era la dureza del castigo lo que disuadía al delincuente, sino la certeza de que sería apresado y que su condena dependería de la gravedad del delito cometido.
    Este enfoque humanista, durante el s. XVIII, dio paso a otro punto de vista digamos más stalloniano y que además le quitaba a la sociedad en general cualquier responsabilidad en el asunto.

En 1876, otro italiano que además también se llamaba Cesare, publicó El delincuente nato. Seguro que muchos habréis escuchado el nombre de Lombroso. Fue un médico y jurista que se centró en la figura del delincuente y en la Antropología, la ciencia estrella del s. XIX tras El origen de las especies de Charles Darwin. Una de sus disciplinas, hoy declarada como pseudociencia, fue la Frenología. Según esta, la forma del cráneo y las facciones faciales podían revelar la condición de delincuente. Algo así como aquello de que la cara es el espejo del alma.
    Partiendo de ello, y de sus propios estudios y experiencia, llegó a la conclusión de que había tipos que eran malos de nacimiento. Criminales con los que no había nada que hacer, nada más que encerrarlos de por vida. Por supuesto, también había otra clase de delincuentes reinsertables y de esa forma elaboró una clasificación con la que proponía luchar contra el crimen teniendo en cuenta la clase de criminal al que se enfrentaba.

Pero para esa lucha contra el crimen, sin duda hacía falta algo más.

El nacimiento de los cuerpos policiales

Siempre hubo alguien que pusiera orden en las calles, pero nada que ver con la policía como hoy la entendemos. Esos primeros guardianes del orden, en primer lugar, no eran agentes de la ley; o bien eran personal del ejército del rey o de la nobleza; o bien eran tipos duros contratados como guardaespaldas privados; o bien salían de iniciativas vecinales en las que eran los propios ciudadanos quienes hacían sus rondas de seguridad.
    No sería hasta que las ciudades empezaran a llenarse de habitantes que no se hizo necesaria la creación de cuerpos específicos de seguridad. Uno de los primeros la mencionamos al inicio (la lugartenencia de París) y fue sustituida por la Prefectura de la policía de Paris, bajo mandato de Napoleón en 1800.
    La diferencia con lo que había es que los cuerpos policiales que se crearon eran de naturaleza pública. No eran personal del rey o la Iglesia, sino funcionarios del Estado que provenían del pueblo. Además, su función no se limitaba a reaccionar durante la comisión del crimen, sino adoptar las medidas oportunas de prevención e investigación en el caso de que no se pudiera arrestar al culpable con las manos en la masa o el delito se conociera con posterioridad.
   Por supuesto, este nuevo cuerpo policial precisaba de una organización jerárquica, una especialización en las distintas áreas y un método o protocolo de actuación.

La regulación de la investigación criminal

El dicho de que cada maestrillo tiene su librillo es aplicable a casi todos los oficios, pero en lo referente a la investigación criminal no es del todo aconsejable. En este ámbito, el procedimiento es esencial y del rigor con el que se realice la investigación puede condenarse a un inocente o absolver a un culpable. Claro que hay un margen de discreción, pero cuanto más se aleje el policía de los protocolos establecidos mayor será el riesgo de caer en un error fatal o en la arbitrariedad, casi peor.
    A finales del s. XIX apenas comenzaban a desarrollarse las técnicas criminalísticas y a formarse los cuerpos policiales. Además, los primeros agentes digamos que no eran un dechado conocimientos. Así que la labor de crear unos protocolos a modo de buenas prácticas para una investigación eficaz recayó en los juristas, estudiosos del derecho y, sobre todo, en los jueces, que en aquella época eran los que monopolizaban la investigación del crimen junto a los médicos forenses.

Sería en 1893 —seis años después de que Arthur Conan Doyle hiciera debutar a Sherlock Holmes con Estudio en escarlata cuando Hans Gross, un joven juez austríaco, se decidió por recopilar todos los estudios y técnicas científicas de la época en un manual que, literalmente, se convertiría en el protocolo que todas las policías y juzgados adoptarían para sus protocolos de investigación criminal. Llevó por título Manual para el uso de los jueces de instrucción, siendo aún más revelador el subtítulo: Criminalística sistemática. Groos fue quien inventó la palabra criminalística, además de fundar el primer Instituto de Criminología del mundo, en su Graz natal o crear el concepto de la escena del crimen.
    A ese primer manual le siguieron, en otros países, obras como Tratado de las pruebas en materia criminal de Mittermayer (1893), Tratado de las pruebas de Ricci (1894) o La prueba de indicios, del español López Moreno (1898).
A diferencia del estereotipo solitario de las clásicas novelas de detectives, Gross destacó la importancia de considerar la investigación de un crimen como una tarea de equipo compuesto por hombres que respetan ante todo un método, y por ello puede ser considerado como el fundador de la moderna investigación criminal.
Vicente Garrido, La mente criminal

Desde luego, las técnicas que Gross recogía en su manual no podían compararse con las que disponemos hoy día, pero pronto la policía empezaría a contar con un considerable arsenal.
    ¿Le echamos un vistazo?

La Ciencia aporta nuevas herramientas

Durante el s. XIX la ciencia dotó a la investigación policial de sus primeras técnicas con las que poder conseguir pruebas objetivas y materiales en la escena del crimen, que se añadirían a las meras confesiones o testificales que ya hemos visto que no son algo de lo que fiarse 100%.
    En poco más de sesenta años, la investigación criminal consiguió un arsenal inimaginable durante cuatro mil años:
  • En 1818, Buenaventura Orfila funda la toxicología forense con la publicación de su Tratado sobre los venenos.
  • En 1838, Alphonse Devergie introduce el microscopio en la investigación forense.
  • En 1854, en Suiza se usa por primera vez una fotografía como prueba en un juicio.
  • En 1878, Alexandre Lacassagne publica un tratado sobre las heridas de bala.
  • En 1879, Bertillon aplica la antropometría para la identificación de personas
  • En 1882, Francis Galton publica Huellas Dactilares, consolidando la Dactiloscopia.
    No está mal la lista, ¿eh? 
    Ya contamos con cuerpos policiales, con método de investigación y con las primeras herramientas científico forenses y con ello entramos en la última etapa.

PERÍODO CIENTÍFICO

Este es el período actual, el que se inició en el s. XX. Que se llame científico no es casual. El anterior período sembró semillas como las huellas dactilares o la antropología forense para cuyo estudio y análisis fue necesario crear los primeros laboratorios de análisis forense, donde en sucesivas décadas se incluirían técnicas que serían perfeccionadas de la mano de tecnologías como la informática o la radiología, la genética y los análisis de ADN, el uso de los distintos sistemas de videograbación o incluso el desarrollo de la telefonía. Además del desarrollo de los medios de comunicación o el transporte, claro.
    No podemos olvidarnos de las técnicas psicológicas aplicadas a los interrogatorios policiales o a la creación de los perfiladores criminales que tanto conocemos por las películas y series de televisión o los CSI, técnicos en escenas del crimen.
    Todo hay que decirlo, el crimen también se ha beneficiado del desarrollo científico y logístico. El mundo se ha ido haciendo más pequeño y, por ende, el radio de acción de la criminalidad se ha hecho más grande. El s. XX vio nacer el crimen organizado y los medios para perpetrar crímenes se volvieron más sofisticados. Ello provocó que los distintos cuerpos policiales se organizaran en departamentos enfocados a ámbitos de criminalidad específicos como el tráfico de drogas, la trata de personas, los delitos informáticos, crimen organizado, violencia callejera, etcétera.

Hay autores que consideran que los avances tecnológicos de la Era digital bien podrían marcar el inicio de una nueva etapa dominada por la Inteligencia Artificial, la predicción algorítmica de crímenes, el desarrollo de los estudios genéticos o las nuevas formas de reinserción del delincuente.

    Pero eso está por venir.


LA CRIMINOLOGÍA Y LA CRIMINALÍSTICA

Las dos ciencias que específicamente se dedican al esclarecimiento y prevención de los crímenes son la criminología y la criminalística. Ambas son ciencias interdisciplinares, es decir, se sirven de varias ciencias básicas aplicándolas específicamente al estudio del crimen.
    Pero el enfoque de cada una es distinto. Y eso es quizá en lo que más yerran las películas o series de ficción. Antes era el detective o el inspector de homicidios quien, como Juan Palomo todo se lo cocinaba y comía; ahora están de moda los CSI que no solo analizan la escena del crimen, sino que lo mismo te hacen un perfil criminal que te sacan una muestra biológica de la escena del crimen. La investigación policial real es un trabajo en el que intervienen muchos actores y cada uno tiene su función, hay poco espacio para los héroes solitarios como recogía la cita del criminólogo Vicente Garrido.
    En futuras entradas hablaremos con más detalle, pero para tener una idea muy resumida de a lo que se dedica cada una vamos a dedicarle unas líneas:

La criminología

Para entendernos, es la ciencia que estudia el Crimen, en abstracto. Un criminólogo es proactivo, intenta anticiparse al crimen a través del estudio de las circunstancias que lo favorecen. ¿Qué factores —psicológicos, sociales o culturales— influyen para que alguien cometa un delito? Para ello se sirve de ciencias como la sociología y la estadística, la antropología o la psicología.

La criminalística

Es la ciencia que engloba el conjunto de técnicas que sirven al propósito de explicar y documentar los crímenes en concreto. Un criminalista es reactivo, solo interviene una vez cometido el crimen, para encontrar las huellas dactilares y buscar coincidencias; analizar las trayectorias de las balas o de la sangre; buscar rastros genéticos; desmontar y revelar el contenido del disco duro de un ordenador, etc. Para ello se sirve de ciencias como la dactilografía, la toxicología, la genética o la balística, por ejemplo.

    ¿Te perdiste la primera parte? Puedes leerla en:

Y con esto nos despedimos por hoy. Espero que esta breve historia de la investigación criminal os haya resultado entretenida. En la próxima entrega hablaremos de La escena del crimen: el primer capítulo de toda investigación policial. Mientras tanto…


Sed muy felices y moderadamente malvados.

sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. Recuerdo que cuando niña, había un comercial que decía y cito: "Desde que nacen son tiernos, todo lo demás, tú se los enseñas"; y ahora sabemos que no es del todo preciso, por lo que se ha investigado y mencionas en un fragmento de tu artículo.
    Lo que si, creí que el crimen organizado era más antigüo .
    Lo citado me fue imposible de leer, a la mañana pasaré a ver de qué trata.
    Hemos avanzado y lo que aún falta.
    Por cierto, David, excelente artículo, ilustrador y ligero , muy bueno, por lo mismo te comento. En el fragmento "La criminalística" faltó una letra cerca de las últimas líneas.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mujer de Negro. Comprender si el criminal nace o se hace, no solo diría que es la pregunta de las preguntas a nivel criminológico, sino incluso a nivel filosófico y con una trascendencia mucho mayor de la que se podría pensar. Nos lleva al libre albedrío y a la responsabilidad de nuestros actos. Si genéticamente, una persona recibe una personalidad capaz de las mayores atrocidades hasta qué punto sería responsable de las mismas, hasta qué punto podría elegir no hacer el mal. Por no hablar de las personalidades psicóticas, quienes perciben y comprenden una realidad completamente distinta y sus actos, a nuestros ojos irracionales, a sus ojos son aceptables.
      Te agradezco que me hayas hecho notar esa L que se fue al limbo, ya lo corregí. Un abrazo!

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  2. Por fin me entero de la diferencia entre criminología y criminalística. Me ha resultado de lo más interesante esta entrada. Por cierto ¿has leído El libro del sepulturero de Oliver Pötzsch? En él aparece un personaje imaginario, Leopold von Herzfeldt, que supuestamente fue alumno de Hans Gross en Graz. Ahí se habla de la intención de establecer la criminalística como una ciencia. Creo que te gustará si no lo has leído ya.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Precisamente fue en tu blog donde me enteré de esa novela y será una de las elegidas para leerla tranquilamente durante el verano. El planteamiento y la crítica que le hiciste me la presenta como una novela deliciosa. Hans Gross es una de las figuras esenciales en la investigación criminal como has visto. Un abrazo!

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  3. Brillante tu post. La ciencia, en su avance, va mejorando mil cosas, pero la metodología es la única posible. Me ha encantado, porque quien quiera escribir una novela negra, y soy lectora asidua, ha de tener claro esas etapas.

    Un abrazo, David

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    1. Gracias, Maripau. Bueno, quizá no tanto. A lo largo del último siglo han aparecido novelas y películas que se saltaban el procedimiento real y no por ello resultan lecturas fantásticas. Aunque bien es cierto que es obligatorio conocer algunas cosillas para no meter gambazos injustificables. Un abrazo!

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  4. ¡Qué gran artículo, David! La impresión que me deja es que hay un curro de fondo impresionante. Es tu seña de identidad por estos medios. En este caso, se trata de tener una visión histórica desde que se empezó a tratar el crimen como ciencia hasta el día de hoy. Y vaya que lo consigues. La cantidad de material recopilado, me parece propio de un trabajo exhaustivo de investigación. Y la evolución diacrónica que llevas en la narrativa te hace ver cómo se van superando barreras sobre el tema en los distintos periodos. Claro que también me ha llevado a pensar cuántos Monsieur Calas se habrán quedado por el camino.
    Me ha parecido muy interesante la diferenciación entre criminología y criminalística. Lo intuyes, pero lo has dejado muy claro.
    ¡Ah!, y ahora sé porqué a París se la conoce como "La ciudad de las luces".

    Un abrazo, David.

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    1. Gracias, María Pilar. Te agradezco tus palabras. Me gusta hacer resúmenes de libros de ensayo para que lo leído me perdure en la memoria. En esta entrada hay en efecto muchas fuentes primero para contar con el mayor número de datos posible, luego para contrastar las distintas informaciones y, por último, para intentar narrarlas con cierta soltura y lograr que la lectura de un artículo tan extenso sea entretenida. Cuando ya tienes bastante información es cuando ves las conexiones. El caso de Monsieur Calas, por ejemplo, lo encontré en un libro titulado El gran libro del crimen y gracias a la lectura de otras fuentes más de ensayo pude contextualizarlo. Un abrazo!

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  5. Espelndids recopilación e historia del la investigación criminal. Veo que las ciencias avanzan tan rápido... pronto será todo cosa de la IA. Me interesaría si alcanzamos el tema de los precogs ( tendrán wue someternos a una vigilancia mucho más intenso wue la actual. Pero más que eso , cómo se adjudicará la pena a uno que lo pillan justo antes de cometer el crimen. Y mucho más, si no es justo antes.
    Respecto a los datos históricos te diré que veo a menudo "rizxoli and isles", que es policía de Boston, y encima de la puerta de la comisaría pone "1854"¿ me quieres decir que es el número de la calle, y no el año de fundación?
    Otra duda, la policía de Toronto, wue aparece en el listado de las primeras, ¿ qué parte de la ciudad Cubría?😉
    Abrazooo grande , David

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    1. Hola, Gabiliante. Puf... La verdad es que para que llegue ese día en el que se pueda detener a un criminal antes de cometer el crimen, antes debería cambiar totalmente nuestra comprensión de lo que significa ser humano. Si nacemos como seres libres, implica que también seamos responsables de nuestros actos, que tengamos el libre albedrío para poder decidir. Condenar a alguien por algo que no ha cometido, aunque las posibilidades sean del 99,99%, significa negarle la posibilidad de no hacerlo. El tema tiene mucha enjundia.
      Respecto a tus preguntas, vamos allá:
      1. Año de fundación de la policía de Boston. Sí y no. Hasta 1838 existía una especie de guardia nocturna en Boston, algo así como serenos que paseaban por las calles. En 1838 se creo ese cuerpo policial para que actuara de día. En 1854 se fundieron ambos grupos creándose el Departamento de policía de Boston. Es un caso parecido al que menciono en el recuadro, la lugartenencia de París se refundó en la prefectura, o la Oficina de investigación que luego se transformaría en el FBI
      2. La policía de Toronto comenzó con cinco agentes y parece que no con muy buena fama. Su actividad se inició en el distrito de York.
      Al final tendré que duplicar la extensión de las entradas, ja, ja, ja... Un fuerte abrazo!

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  6. No sé que pensaras del dicho "No hay crimen perfecto, sino crimen mal investigado". El caso es que tras leer tu brillante artículo sobre la historia de la investigación criminal, lo apasionante ahora es la idea de cómo los cuerpos policiales se esfuerzan en adelantarse al delito y al crimen. El ADN, y sus restos en escenas criminales, fue como la invención de la penicilina para la medicina. ¿Será ahora la inteligencia artificial la que logre adelantarse a ciertos delitos?
    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Hola, Miguel. La IA están poniéndola muy de moda en los medios, imagino que interesa ir metiéndola poco a poco y que al final en las noticias se diga que, en lugar de los expertos, la IA recomienda tal o cual. Yo soy bastante escéptico. Para creerme las maravillas de la misma, antes tendrá que convencerme de su infalibilidad. Es decir, cuando una IA acierte el resultado exacto de cinco partidos de fútbol seguidos me la creeré. Hasta entonces solo ofrece cálculos de probabilidad y combinaciones de datos que personalmente tampoco me dicen nada. El recuadro que destaco es un ejemplo. Vivo en Sant Adriá, y aquí contamos con una zona muy marginal llamada La Mina. No necesitamos la IA para conocer que allí hay lio. Un fuerte abrazo!!

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  7. Todo un compendio de conocimiento y de habilidad didáctica, sí señor. Leer este tipo de entradas resulta de lo más culturalizante. En cada una de ellas aprendemos (por lo menos yo) un montón de conceptos y, desde luego, de historia. Al igual que Rosa, yo tampoco conocía la diferencia entre criminología y criminalística, no sabía de dónde procedía el calificativo de ciudad de las luces cuando nos referimos a París y así un largo etcétera.
    El conocimiento de la evolución de la ciencia como herramienta para la mejora de los métodos de investigacion criminal es apasionante. Y lo que nos queda por ver. Quizá algún día no muy lejano, se ponga en práctica la detección precoz de los crímenes al estilo de Minority Report, la película protagonizada por Tom Cruise. Lo malo es que los delincuentes también van aprendiendo técnicas cada vez más sofisticadas para delinquir y evadir a la policía y la Justicia. Espero, sin embargo, que "los buenos" siempre vayan por delante de "los malos", je, je.
    Ha sido todo un placer la lectura de esta estupenda entrada y quedo a la espera de la continuación.
    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Josep. Espero que no lleguemos a un escenario como el de Minority Report, aunque a todos nos gustaría evitar cualquier crimen, la consecuencia sería negar el libre albedrío de las personas, reducirlas a datos de probabilidad y el ser humano es mucho más complejo y merece tener la oportunidad de arrepentirse justo antes de la comisión. Habría que cambiar todo el sistema penal e incluso replantearse nuestro propio concepto de responsabilidad. Fíjate, llegado ese caso, incluso el criminal que cometiera el crimen podría alegar que la culpa es de la IA por no haberlo predicho y haberlo evitado.
      Lo maravilloso de la Historia es ver que todo está conectado, que el pensamiento, los acontecimientos y todo lo que ocurre tiene causas y consecuencias, que la Historia general se ve en las historias particulares de cada materia.
      Un abrazo!

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  8. Una entrada muy didáctica e interesantísima. Un resumen perfecto de la historia de la investigación criminal donde se intuye un trabajo enorme de documentación que conviertes sin embargo en algo muy ameno de leer. Un artículo estupendo, David.

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    1. Gracias, Marta. Al menos esa es la pretensión, recopilar los datos suficientes para sentirme un poco seguro de lo que digo y así lograr que sea ameno. Me alegra que lo hayas disfrutado. Un abrazo!

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  9. Muy interesante, completo y sugerente.
    Recordemos que los Reyes Católicos crearon la Santa Hermandad de la que dice la Wikipedia:
    "una corporación compuesta por grupos de gente armada, pagados por los concejos municipales de la Corona de Castilla para perseguir a los criminales. Fue instituida por Isabel la Católica en las Cortes de Madrigal de 1476 (siglo xv), unificando las distintas Hermandades que habían existido desde el siglo xi en los reinos cristianos. Algunos estudios lo consideran el primer cuerpo policial de Europa sometido a cierta organización y administración gubernamental."

    Otro punto, Cesare Lombroso tuvo una gran influencia sobre Conan Doyle y su personaje estrella. Abundan en las historias los personajes extranjeros con alguna deformidad física.

    Hay mucho que escribir sobre este asunto.

    Un abrazo, David

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    1. Gracias, Doctor. Te agradezco el aporte que mencionas respecto a la Santa Hermanda y que ejemplifica lo que en el artículo aparece como aquellos cuerpos de seguridad dependientes de reyes y nobles. En realidad, por lo que he leído, poco tenían que ver con los cuerpos de policía modernos. Eran más grupos de orden público y de acción inmediata. No iban más allá.
      Lo fascinante de conocer distintos aspectos de cada época es que podemos comprobar cómo se unen y relacionan unos con otros. En este tema concreto, llevo una especie cronología entre eventos científicos del crimen y novelas detectivescas. En futuras entradas veremos hasta qué punto se relacionan. Un abrazo!

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  10. Hola David, un tema que de muy joven me apasionaba y que ahora en mi madurez veo con otros ojos, por así decirlo, y me apasiona más todavía.
    Tanto el crimen accidental, el de defensa propia (o te mato o me matas), como el premeditado y el suicidio (si es que este último se considera un crimen), para mi tienen sus raíces en la psicología humana y sus derivados (trato, carencias, traumas, etc.), más que en la fisonomía, ahora bien, que dependiendo del tipo de patología psicológica, la carga emocional de un mismo tipo tienda a ejercer ciertas expresiones faciales que por su frecuencia terminan afectando el rostro con patrones similares o muy parecidos, es otra cosa.
    Por otro lado, creo que nadie nace malo, pero su alma puede cargar resentimientos y sed de venganza de vidas anteriores y esto influir en su patrón de comportamiento sin causa aparente, ya que ni la persona misma sabe el porqué actua asi, o tiene instintos asesinos incapaz de controlar, como las fuertes adicciones.

    Bueno, ahí lo dejo, como dije el tema me apasiona y estos articulos que tan explicitamente has preparado, dan para interminables charlas filosóficas y psicológicas, y para infinidad de ensayos o tesis.
    Que tengas un buen disfrute del fin de semana David, Un cálido abrazo .

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    1. Gracias, Idalia! Sin duda es un tema apasionante porque nos invita a pensar y reflexionar sobre conceptos tan universales como el Libre albedrío, la relación individuo-sociedad, el bien y el mal, la responsabilidad... Son muchos temas que quizá merezcan un artículo propio. En España existe un dicho "La cara es el espejo del alma", dado que es un dicho popular quizá no le falte razón, quizá tendamos a identificar fisonomías rudas, desaliñadas o feas con personalidades conflictivas y en oposición, identificar la armonía y belleza física, los rasgos dulces o la buena presencia con personalidades serenas y confiables. Ni qué decir que existen ejemplos que muestran todo lo contrario. El Mal tiene muchas caras.
      Un fuerte abrazo!

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  11. ¡Hola, David! Un gran artículo, bien documentado, redactado, escrito, etc. Se nota que te apasiona el género negro, no puedo decir lo mismo, la verdad, pero como hay que salir de la zona de confort escribiendo, de vez en cuando algo sale de este género, así como lecturas, pero no son libros que elijo así porque sí... Este género es uno de los más cultivados por los escritores y tu artículo seguro que les viene muy bien para documentarse. En cuanto si alguien nace o se hace "malvado", yo diría que todos traemos algo de "maldad", ya sea mucha o poca, en nosotros y es la sociedad, la educación, la familia, etc., la que nos cambia a bien o a rematadamente mal, es mi opinión. Un abrazo. :)

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    1. Gracias, Merche. Es que en el fondo, el concepto de Bien y Mal no es algo individual, sino colectivo. Un tipo que vive solo en una isla no necesita distinguirlo, o bien tendrá una percepción distinta de uno y otro concepto. Bien, aquello que le permite sobrevivir, Mal, aquello que lo pone en peligro. Es cuando vivimos en sociedad que esos conceptos se complican, dado que lo que es bueno para mí, puede no serlo para el otro. ¿Cómo conjugar esos distintos intereses? Ahí entran otros factores, unos culturales y sociales, otros, sin duda, genéticos y propios de la personalidad de cada uno. En la entrada que dediqué al Acechador Nocturno vimos que Richard Ramírez y Gil Carrillo tuvieron una infancia similar, pero uno se convirtió en asesino en serie, y el otro en policía. En definitiva, el ser humano es complejo e impredecible. Un abrazo!

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  12. Hola, David:
    Sólo puedo felicitarte por este ensayo y agradecerte su publicación serializada.
    Desconocía casi la totalidad de la información que compartes. Al estar escritos de manera tan concisa como amena, estos informes historiográficos son un puro deleite.
    Un abrazo, David.

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    1. Gracias, Nino. Me alegra que pese a la extensión te haya resultado ameno. En las próximas entradas trataremos aspectos más específicos de la investigación criminal. Un abrazo!

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  13. Vaya artículo más trabajado y clarificador. Como te dije en el artículo anterior, me pone los pelos de punta los procedimientos antiguos. Da igual que seas o no culpable. Es surrealista. Si es que hay cosas que parece que han estado así siempre, que no han tenido que pasar por el estudio y la práctica. Visto de ese modo, lo imaginado en películas como Minotity report queda más cercano.
    Me has recordado a esa serie que han cancelado, Mindhunter, en los inicios de la búsqueda del perfil del asesino, el estudio, análisis y trabajo, mucho trabajo.
    Creo que con la ciencia en la mano, se puede llegar muy lejos, tratar de evitar futuras fechorías, bien anticipándose o bien dejando claro que aquí todo se va a saber. Pero es complicado, porque, como dices, las dos partes evolucionan a gran ritmo.

    Genial artículo, David, vamos aprendiendo a pasos agigantados.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Pepe. La idea de estas dos entradas era poner en perspectiva lo relativamente reciente que es la investigación criminal basada en pruebas objetivas. En efecto, cada vez es más complicado quedar impune del delito cometido, pero no imposible.
      En su momento nos acercaremos a la figura de Robert Ressler el padre del profilling y figura en la que se basó esa serie, de lo poco salvable de Netflix para mí.
      Aunque la idea de la IA es seductora, tampoco es la panacea. Para bien o para mal el ser humano es impredecible y siempre habrá crímenes imposible de anticipar. Un abrazo!

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  14. Es un pedazo de entrada!
    Lo profusa y lo bien que está explicado todo hace este tema apasionante a los que no sabemos nada y tenemos la visión simple de las películas. La parte histórica, preciosa.
    Hoy en día debe de ser casi imposible el crimen perfecto. Lo que falla es la prevención. Esperemos que en un futuro la tecnología y nuevos cambios sociales-legales ayuden más.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Maite. Es que la prevención es una quimera. Ante el horror del crimen, nuestra mente intenta racionalizar y buscar fallos en el sistema que expliquen el por qué se ha cometido y nos haga pensar en que es posible establecer mecanismos de prevención. Eso me temo que nunca será posible. Nunca se podrá evitar que alguien cometa cualquier atrocidad en algún lugar. Somos ocho mil millones de personas, es imposible poner un policía detrás de cada una de ellas las 24 h.
      El ser humano es un ser con libre albedrío, para lo bueno, pero también para lo malo. Solo arrebatándoselo podríamos pensar en la posibilidad de eliminar el mal, pero pienso que a un precio demasiado alto. Un abrazo!!

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  15. ¡Qué interesante artículo! El mundo del crimen siempre ha sido un mundo fascinante. Hace muchos años, cuando estudié Derecho, hice la asignatura 'Criminología' y me encantó, recuerdo muchos aspectos y cuestiones, por ejemplo, el influjo de la luna y su relación en la comisión de asesinatos. Te felicito por el gran trabajo que has realizado, has formulado todo un resumen histórico-científico muy ameno y didáctico. Estupendo compendio muy bien estructurado. La de cosas que hemos aprendido y no sabíamos. Enhorabuena! Un abrazo.
    Mayte.

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    1. Gracias, Mayte. Te agradezco tus palabras. ¡Qué suerte que pudieras dar esa asignatura! Cuando yo estudiaba no tuve esa opción. Ni qué decir que si en lo sucesivo ves alguna metida de pata te estaré agradecido de que me lo hagas saber. Lo de la luna es curioso, de hecho creo que existen estadísticas que apoyan esa influencia, buen tema para dedicarle una entrada. Un abrazo!!

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  16. Fantástica entrada donde dejas ver de nuevo tu gran habilidad para sintetizar información y para expresarla.Me encanta tu trabajo.
    Para empezar te diré que me ha resultado curioso el origen del nombre "la ciudad de las luces", yo siempre pensé que era debido a que Paris ha sido pionera en todo lo que fueran movimientos culturales en Europa. Por otro lado, se ve en toda tu exposición como la ciencia siempre avanza porque unos tiran del hilo del trabajos de sus antecesores. Se va cogiendo e implementando con los nuevos saberes, los nuevos avances. Ahí es donde se ve la inteligencia de los grandes, los que nos han hecho ir avanzando. Saber que antes de ellos otros tantos buscaban lo mismo y que ese era un buen punto de partida. También me ha llamado la atención la inteligencia que tuvo el primero que pensó en formar un cuerpo policial con personas ajenas al rey y a la iglesia. Genial.
    Por útimo, al hablar de la obra del jurista Cesare de Beccaria, "De los delitos y las penas" me parece que dió en el clavo y es por lo que ahora hay cada vez más crímenes. El delincuente no solo no tiene miedo a la pena que le va a caer, sino que duda que lo lleguen a coger. ¡Eso da mucha impunidad!
    Y si hablamos de reinserción, ¿justa para quién? Espero no levantar mucho polémica con esta última frase pero no sé si a veces, pensamos en la víctimas, algunas pierden la vida en cambio su asesino, ¿tiene derecho a borrón y cuenta nueva?
    Bueno no sé si me he ido mucho por "los cerros de Úbeda" en mi largo comentario.
    Saludos

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    1. Gracias, Jose. ¡Para nada te fuiste por los cerros! Es más, te agradezco muchísimo tu comentario que me ha dado un buen número de ideas para futuras entradas.
      Lo de París, como has visto, fue algo literal fue la primera ciudad en ser iluminada y de ahí vino el nombre, no obstante, también está muy bien visto lo de las luces por la ilustración, que casi fueron coetaneos con las farolas.
      Tanto la criminología como la criminalística son ciencias que siempre irán a rebufo de las ciencias básicas. Para que se aplique, por ejemplo, la prueba de ADN a efectos forenses, antes hubo que desarrollar la genética, luego descubrir la molécula, luego descifrarla y jugar con ella solo entonces pudo aplicarse a la investigación criminal.
      Estupendo debate el que propones al final. En mi opinión, depende del criminal. Los "profesionales" sin duda tienen muy en cuenta la pena y el que no los cojan, Pero, desgraciadamente, los crímenes pasionales e intrafamiliares responde a otra clase de motivación y, por lo general, al criminal no le importa en absoluto ni la pena ni ser arrestado. De hecho, en muchos casos se suicidan después de cometer su atrocidad.
      Respecto a la reinserción, puff, diría que lo mismo. Es complicado generalizar, un violador en serie no es lo mismo que, por ejemplo, un veinteañero metido en drogas. Cuando vemos algún documental sobre presos, es fácil apreciar que la persona de hoy es totalmente distinta a la que cometió el crimen. Un tema que me parece no admite una sola respuesta como bien apuntas. Un abrazo!!

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  17. Hola David. Como apasionado de la historia, me apasionan, nunca mejor dicho, este tipo de artículos en los que se hace historia del crimen y de la evolución de su investigación a lo largo de los tiempos. Como todas las ciencias, en los dos últimos siglos ha experimentado una revolución importante, muy alejada de los procedimientos medievales que castigaban a ojo. Desconocía la diferencia entre criminología y criminalística, algo más que aprendo. Interesante artículo, como siempre. Un abrazo.

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    1. Gracias, Jorge. Es que todo está relacionado. Cualquier forma de pensar, de organización social, de desarrollo tecnológico tiene su reflejo en todos los ámbitos de la vida, incluido la investigación criminal. La Ilustración dio paso a los derechos del ciudadano, esto al rigor en el proceso judicial. También propicio el desarrollo científico que, a su vez, sirvió para conseguir una investigación objetiva. Nada se desarrolla de manera independiente a su contexto. Un abrazo!

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  18. Hola, David
    Como siempre mi enhorabuena por tu trabajo en este post. La anécdota de “La ciudad de las luces” (que no tenía ni idea) sublime y me ha llamado la atención del cuadro sobre la génesis de los cuerpos policiales, que en España nació primero la Policía General del Reino y luego la Guardia Civil. Me he quedado con ganas de saber si esta última anuló a la primera o si funcionaron de forma simultánea con diferentes atribuciones durante algún tiempo. Bueno un poco como los detectives actuales (al menos los de España) cuyas atribuciones están limitadas. Perdona mi quisquillosa curiosidad.
    Genial entrada, David. ¡Enhorabuena!

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    1. Gracias, Matilde. Caramba, algún día tendré que dedicar una entrada específica para los cuerpos policiales. En realidad, esa Policía General del Reino no tiene relación con la Guardia Civil. Si podría considerarse una antecedente de la Policía Nacional, uno de los distintos cuerpos policiales que se crearon antes de su fundación tal y como la conocemos hoy. Un abrazo!!

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    2. Perdona, David. Me he puesto un poco estupenda.... Y gracias por la aclaración

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    3. ¡Nada que perdonar! Al contrario, para eso están los comentarios: para añadir y complementar información. Con el caramba me refería a que en un comentario anterior también me pidieron una info sobre la policía de Boston, así que veo que el tema parece interesar y merecer una entrada más específica. ¡Otro abrazo!

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  19. ¡Hola! Pues aquí vengo a leer la segunda parte de este recorrido tan interesante por la historia del crimen.
    Me llaman mucho la atención las nomenclaturas «época primitiva» y «época contemporánea», que tanto relacionamos con otros campos como la historia o el arte, también en este sector.
    Dos artículos muy muy completos y muy bien documentados, donde se comprende claramente la evolución del pensamiento y la forma de actuar a los largo de los siglos y cómo han ido influyendo en la historia de la investigación.
    Me han encantado. ¡He aprendido muchas curiosidades!
    Un abrazo :)

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    1. Gracias, M.A. Me alegra que hayas disfrutado de estas dos entradas introductorias sobre los temas que tratará esta sección. No podemos parcelar la historia, todo está relacionado, las ideas, la economía, la sociedad, el azar, las ciencias... Nada sucede de forma aislada, pensamientos como la Ilustración no solo son debates filosóficos, sino que tienen consecuencias prácticas, incluso en la lucha contra el crimen. Un abrazo!!

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