POR CULPA DE LA COLA DEL SUPERMERCADO

El impacto perturbador de un crimen quizá nos haga verlo como el último eslabón de una cadena de hechos extraordinarios.      No es así.    La mayoría de las veces es el trágico final de una sucesión de casualidades que pueden iniciarse con algo tan ordinario como una simple cola en un supermercado.     O, tal vez, solo sea en apariencia.

RICHARD RAMÍREZ, EL ACECHADOR NOCTURNO


Imagino que lo primero es agradecer al administrador de este blog su amable invitación para encargarme de esta sección dedicada a los crímenes, y criminales, reales. También es verdad que no podía haber elegido a alguien mejor.
    Lo adecuado ahora sería presentarme, pero eso es un poco más problemático. Pueden dirigirse a mí como señor López. Un tipo que vive solo, tiene una madre ya anciana y, supongo, también una hermana. Nada hay más que contar, al menos nada que a ustedes les pueda hacer bien conocer. No es que sea un tipo arisco y huraño, les aseguro que tengo vida social. De hecho, le caigo bien a una persona. Una vecina adorable con unos hijos encantadores.
    Quizá podría añadir algo cuya importancia ustedes sabrán valorar.
    Soy un puto psicópata.
   Hecha la presentación pertinente, hoy estrenamos sección con un tipo realmente extraordinario, quizá uno de los candidatos a ocupar los niveles más altos de maldad de los veintidós que determinó el doctor Michael Stone. Por supuesto, me refiero a Ricardo Leyva Muñoz Ramírez (1960-2013) o Richard Ramírez o como seguro habréis escuchado alguna vez El acechador nocturno.

THE NIGHT STALKER | EL ACECHADOR NOCTURNO

Todos somos narcisistas en algún grado, todos aspiramos a esos quince minutos de gloria mediática que decía Warhol, lo contrario es engañarse. Así que no puedo imaginar cómo se sintió Richard cuando leyó el nombre con el que le bautizó la prensa: The Night Stalker, un apodo muy similar al título de su canción favorita de los AC/DC, Night Prowler.
    En español se ha traducido como acechador, merodeador o acosador nocturno. El nombre da lo mismo. Lo importante es lo que hizo este tipo: poner en jaque a la policía de Los Ángeles y San Francisco, y que toda la población comprobara puertas y ventanas antes de irse a dormir.
    Pero antes de hablar del monstruo, déjenme que les hable de su primera víctima.

EL NIÑO QUE SE PASABA EL DÍA BAILANDO

Debe de haber tenido una vida muy infeliz para hacer algo así.
Ruth Wilson, víctima
Era bastante guapo e ingenioso, eso no supone un problema cuando tienes menos de diez años. A esa edad, los problemas llegan cuando además eres un crio solitario, sensible y estás todo el santo día bailando. Entonces, sí. Entonces es cuando le estás diciendo al mundo que eres carnaza.
    Entonces es cuando los lobos te huelen.
    Y este niño estaba rodeado de lobos. En el colegio, sus compañeros lo acosaban y de tanto en tanto le apalizaban. Es posible que buscara la protección de su profesor, y también es posible que este profesor, a quién se le condenaría por pederasta, le diera demasiada protección. Es seguro que también fuera con sus llantos a casa, el hogar de una familia de origen mexicano, cuyos padres se creyeron el Sueño Americano que afirmaba que cualquiera con empeño y determinación lograría prosperar.
    Ojalá yo hubiera tenido un padre como el de este niño. El tipo era un fracasado y un tanto inestable, pero sabía cómo hacerse respetar. Cuando el niño le venía llorando porque sus compañeros le habían hecho algo, él le atizaba e incluso le llegaba a castigar haciéndole pasar la noche atado a una de las cruces de un cementerio cercano, esperaba que su hijo aprendiera a enfrentarse al miedo. Pero el niño no lo hizo.
    En lugar de eso aprendió a amarlo.
    También tenía una pareja de hermanos y una madre muy católica que, al parecer, le venía con cuentos sobre eso de poner la otra mejilla. Una mera excusa para pusilánimes, si me permiten la opinión. Tarde o temprano tienes que pelear, que coger a los lobos por la solapa y darles un buen directo a la mandíbula. O lo haces así o siempre serás un ternerito asustado.
    El muchacho prefirió seguir siendo un ternerito. Primero se escondió en la música, luego en la marihuana y la cocaína que su hermano mayor —más espabilado— conseguía. Finalmente, se reencontró con su primo Mike.
    El Mike que regresó tras servir en la guerra de Vietnam era muy distinto al que se fue. Como soldado había aprendido a enfrentarse al miedo, a domesticarlo y a jugar con él. Durante tardes enteras le contaba sus hazañas a su primo pequeño: el miedo en la mirada de las vietnamitas cuando las violaba; el atisbo de esperanza cuando les decía que si se portaban bien vivirían; y, al fin, el espanto resignado cuando las mataba. Y no solo eso, también le mostraba las fotografías de las mujeres y de los charlies a los que había abatido. Mike era un lobo y los lobos no sufren, hacen sufrir.
    Nuestro niño escuchaba fascinado sus historias, ignorante de que la muerte comenzaba a merodearlo, a acosarlo, a acecharlo.
    Hasta que llegó el día.
    Se encontraba en casa de Mike cuando este y su joven esposa iniciaron una discusión de campeonato.     Los gritos de ambos solo cesaron cuando Mike sacó una pistola y disparó. Ese disparo alcanzó el rostro de su mujer, muriendo en el acto. Pero ese disparo también acabó con la vida de su pequeño primo del que todavía no he mencionado que se llamaba Rick.
    Ese día, Rick murió.
    Ese día, nació El Acechador Nocturno.

EL ELEGIDO DE SATÁN

Si tuviera que buscar un sucesor de Jack el Destripador entre la infausta galería de homicidas del siglo XX, elegiría a Richard Ramírez.
Vicente Garrido, criminólogo, en su obra La mente criminal
Tras el asesinato, Mike le pidió a Rick que limpiara la sangre y este obedeció. Puedo imaginarlo con la fregona, pasando los trapos por el sofá... ¿Qué pensabas, pequeño Rick? Puede que la mayoría de ustedes crea que el niño estaría aterrorizado.
    Se equivocan.
    Rick estaba fascinado, asimilando las sensaciones y emociones de lo que había vivido. Estaba experimentando el placer de quien tiene el control, del infinito gozo que supone ser un lobo y del poder que ello te confiere. Saboreó el miedo de las víctimas. Créanme: algo único y adictivo.
    Ese día Rick había muerto. Ahora era otra persona, un lobezno que había comprendido que Satán era una mejor pareja de baile que el dios al que rezaba su madre y que no le había dado absolutamente nada. Así que quiso saber más sobre él.
    En la pubertad y adolescencia alternó los escarceos con su hermano para la comisión de pequeños robos con asiduas tardes en la biblioteca municipal donde devoraba la Biblia de Satán de Anton Lavey. También frecuentaba salas X y sex shops en busca de material, preferentemente sadomasoquista, que le hiciera sentir lo mismo que las fotos del primo Mike.
    En esa época su aspecto dejaba mucho que desear. La droga le había destrozado los dientes y provisto de un aliento fétido, se había dejado el pelo largo, desmañanado, y su aversión al agua le dotó de un estado permanente de suciedad.
    No se conoce cuándo pudo cometer su primer asesinato o su primera violación. Ello es por dos motivos. El primero es que Richard Ramírez jamás llegó a confesar ni uno solo de sus crímenes; el segundo, que jamás siguió un patrón de víctimas ni se ciñó a un solo modus operandi. Le daba igual una anciana que una adolescente o que una niña. Podía violarlas y dejarlas vivir o asesinarlas, también podía matarlas sin tocarles un pelo. Tampoco tenía remilgos en cuanto a la raza o sexo de sus víctimas, ni especial predilección por el cuchillo, la pistola o un martillo.
    Permítanme un pequeño inciso personal. El cuchillo te hace sentir la muerte, las infinitas reacciones que es capaz de producir un cuerpo mientras la hoja de acero corta su carne. Sin embargo, la pistola te da control, te da tranquilidad para desarrollar la escenografía con la que has fantaseado. Quizá, el Acechador Nocturno era, sobre todo, un experimentador. Ello sería la razón de que su modus operandi fuera tan variado.
    Mi hipótesis es que sus primeras cazas debieron producirse alrededor de 1978 y 1979, cuando Richard contaba con 17 o 18 años. Me baso en su devoción por sus camaradas de profesión, sobre todo por Jack el Destripador. Los setenta y ochenta fueron años dominados por primeras estrellas en cuanto a asesinos seriales. Ed Gein, Charles Manson o Ted Bundy habían alcanzado la gloria y Richard sentía admiración por ellos. En la fecha que he propuesto, apareció el llamado Estrangulador de la Colina que actuaba muy cerca suyo, en Los Ángeles.
    Era tal la admiración que le provocó este tipo —estos tipos, dado que fueron dos— que cuando años después fue arrestado sintió como el mayor de los honores que lo enchironaran en la misma celda que a él.
    Un ejemplo tan cercano seguro que le hizo querer imitarlo.
    Y más cuando ya disponía de todo lo necesario para comenzar su carrera.

ESTA NOCHE TE TOCA A TI

Su primera víctima documentada se fecha en junio de 1984. Se trataba de una anciana de 79 años a la que sorprendió en la cama, de noche. En este caso solo le rebanó el cuello para luego robar los objetos de valor que encontró en casa. No se conoce que cometiera otro delito hasta el año siguiente, cuando inició una frenética actividad entre marzo y agosto con más de 43 delitos probados, destacando 13 asesinatos y siete violaciones.
    Para mi gusto, quizá fue excesivo. Entiendo la pulsión, la intensidad de emociones y la adicción que ello provoca, pero hay que darse tiempo. Es como el comer, es una necesidad biológica pero también un placer sensorial y apetece darse un festín. Y para que este sepa mejor, es mejor dar un tiempo prudencial entre uno y otro.
    El frenesí comenzó la noche del 18 de marzo de 1985. Richard Ramírez penetró en el domicilio de Dale Okazaki de 34 años. La joven parece que lo escuchó trasteando en casa e intentó esconderse tras la encimera de su cocina americana. El Acechador esperó paciente a que ella asomara la cabeza para ver si el peligro había pasado. Lo que vio fue una pistola calibre 22 apuntándole a la cabeza. Esa fue la última imagen de su vida. Lo curioso, es que cuando Richard se dispuso a salir por el parquin apareció la compañera de piso, una tal María Hernández.
    Sin duda, María debe ser una de las mujeres más afortunadas de la Tierra. Antes de recibir el disparo oportuno, tuvo los reflejos de llevarse las manos a la cara y que la bala rebotara en las llaves de casa, salvando así su vida. María volvió a encontrárselo, antes de que Richard se marchara y después de ver muerta a Dale. Parece que Richard se sorprendió al verla, ya que la creía muerta, y la encañonó de nuevo. María, armada de valor, se enfrentó diciéndole: Ya me has disparado una vez, ¿en serio vas a volver a hacerlo?
    Richard no lo volvió a hacer y se marchó. Sin embargo, cuarenta minutos después, con su coche sacó de la carretera a un vehículo conducido por otra chica asiática, Tsai-Lian Yu. Cuando esta salió del coche recibió la bala que llevaba su nombre.
    Esto me hace pensar que, en el fondo, Richard era un tipo bastante cobarde. Cuando alguna víctima se le enfrentaba él se sentía incómodo, diría que frustrado. Entonces o perdía el control, o simplemente huía en busca de otra presa que pagara la cuenta pendiente. Sucedió en este caso y en el de Joyce Nelson, el 7 de julio de 1985. Era una mujer de 60 años cuya resistencia evitó que fuera violada. Richard la mató, pero su fantasía había sido interrumpida. Así que esa misma noche accedió al piso de una mujer llamada Sophie, a quien esposó a la cama, la violó y luego robó lo que encontró de valor en su domicilio.
    En otra ocasión, también salió por patas cuando un hombre al que creía liquidado resultó que solo estaba herido y pudo recuperarse para enfrentarse a Richard cuando este iba a dar cuenta de su esposa.
    En apenas tres meses la lista de víctimas incluía asesinatos, mujeres violadas junto al cadáver de su marido y niñas a las que había sacado de su cama y llevado a una casa de campo sucia y desvencijada donde abusaba de ellas con la música de Madonna de fondo. Sin embargo, el asalto más significativo fue el que cometió el 30 de mayo de 1985.
    Cuando asaltó el domicilio de Ruth Wilson y su hijo de doce años.

¡JÚRALO POR SATÁN!

Satanás es una fuerza estabilizadora. Me da razón de ser, me motiva a hacer cosas. Es mi fuerza motriz
Richard Ramírez, El Acechador Nocturno
Un día antes, el 29 de mayo, Richard había asaltado el domicilio de dos ancianas, Mabel Bell y Florence Lang. A la primera la violó antes de asesinarla, a la segunda le asestó un golpe en la cabeza con un martillo. Después, Richard fue a la cocina y se preparó un zumo de naranja. También se comió un plátano. Tomarse algún tentempié era algo habitual en él. Pero fue entonces que tuvo una idea.
    Con un cuchillo regresó al dormitorio de las ancianas y gravó, en la pierna de una y en el brazo de otra, un pentagrama. El símbolo de Satanás.
    Esa fue la primera vez que plasmó su satanismo, o al menos lo que él interpretaba como tal, a la escena de sus crímenes. Algunos criminólogos piensan que en realidad simplemente se sirvió de la simbología, sin que detrás hubiera algo más profundo.
    Al día siguiente, irrumpió en el domicilio de Ruth Wilson. Destaco este caso, no solo porque tras violarla le perdonó la vida, sino por la presencia del niño. No fue Ruth la única de sus víctimas en salir con vida, pero eso siempre sucedió cuando en la casa había un niño. Este tipo, que presumía de estar por encima del bien y del mal, jamás asesino a un niño. Incluso llegó a mostrar cierta compasión. Como cuando tras violar a una niña la dejó en una gasolinera diciéndole que entrara y le dijera al dependiente que llamara a la policía porque sus padres estarían preocupados.
    En el caso de Ruth, encerró al niño en un armario para que no lo viera agrediendo a su madre. Al terminar, lo sacó y lo esposó junto a ella antes de salir. ¿Recuerdan la primera cita de esta entrada? Eso fue lo que le dijo Ruth antes de que Richard se marchara.
    Los asaltos se sucedieron durante el mes de junio hasta agosto. Tanto en Los Ángeles como en San Francisco, las ventas de alarmas de seguridad alcanzaron cifras récord, así como la compra de perros guardianes o la inscripción en academias de kárate. La prensa lo bautizó como El Acechador Nocturno y así se presentó orgullosamente a sus víctimas antes de agredirlas. Añadió a su modus operandi el usar la sangre para pintar en las paredes pictogramas, junto a su nombre y el de Jack el Destripador.
    Su última cacería ocurrió el 24 de agosto de 1985. Irrumpió en el domicilio de un matrimonio joven. Mató al marido de un disparo en la cabeza y violó dos veces a la mujer. La obligó a decir que amaba a Satanás mientras la agredía. Quizá eso le sació lo suficiente como para dejarla con vida. Esta logró desatarse y se asomó a la ventana donde lo observó marcharse en un Toyota de color naranja, del que después un joven facilitaría la matrícula por haberle resultado sospechoso. Gracias a eso, la policía localizó el coche y, con él, una huella dactilar, la única que dejó en sus cacerías.
    Una semana después, un informante de la policía les mostró una de las joyas que Richard había robado y les facilitó el nombre de un familiar. Ya identificado, su arrestó se logró tras una persecución espectacular que lo llevó a un barrio marginal habitado por personas de origen mexicano quienes, al reconocerlo, lo arrinconaron y apalizaron mientras llegaba la policía.

ESE OSCURO OBJETO DE DESEO

Henry Kissinger afirmó que el Poder es el mayor afrodisíaco. No le faltaba razón y pienso que eso no va a cambiar por más que la sociedad de hoy exalte la sensibilidad, el compromiso y demás valores disneylianos, si me permiten la palabra.
    Estoy convencido que muchos de ustedes me darán la razón, aunque sea para sus adentros. No tengan remordimientos por ello. La Naturaleza siempre ha dotado a los ejemplares más fuertes, a aquellos capaces de sobrevivir, con un magnetismo sexual que logre perpetuar la especie.
    Richard Ramírez era la personificación del poder animal. Además, para el juicio había cambiado radicalmente su imagen. Se arregló la dentadura, se puso en forma, arregló su melena y unas gafas de sol ponían la guinda a una vestimenta impecable.
    Digo esto para que comprendan algo que a priori podría resultarles tan chocante como que Richard Ramírez recibiera miles de cartas de admiradoras, en las que le profesaban su amor, le escribían poemas o le regalaban fotografías posando casi o completamente desnudas. Y no solo recibía estas muestras por correo postal.
    Durante las vistas del juicio, no era raro que alguna mujer le mostrara sus partes íntimas cuando Richard se dignaba a mirarla. ¡Incluso una miembro del jurado que lo condenó llegó a declararle su amor! Finalmente, sería una tal Doreen Lioy quien lograría llevárselo al altar y manifestar, el día de su boda carcelaria, que se sentía arrebatadoramente feliz y muy, muy orgullosa de ser su esposa.
    Imagino que ya no queda más que decir. Richard Ramírez fue condenado a muerte,  pero fallecería de cáncer el 7 de junio de 2013.


Me dice el administrador del blog que con esto es suficiente, así que me despido de ustedes hasta dentro de unas semanas. Hasta entonces...

Sed muy felices y moderadamente malvados



¿Te apetece conocer a Joanna Dennhey, una psicópata muy comprometida?

Clica en la imagen para conocer a Joanna


sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. ¡Hola, David!
    Bueno, bueno, ya veo que la sección se las trae en grande..., estoy completamente de acuerdo con Ruth Wilson, la maldad nace, crece y se reproduce a causa de la infelicidad, y la falta de amor es la razón principal de esta.
    Al menos este infeliz no tuvo una carrera tan larga, por suerte duró apenas un año su desquite y desahogo en contra de la vida de los demás.
    Lo de que ya encarcelado y con ese pedigrí encontrara tantas fans y hasta esposa, ya deja mucho que decir de lo enferma que está la sociedad actual y lo acrecentado de la locura femenina en particular.
    Muy buen artículo señor López, espero que aunque sea un maldito psicópata, se mantenga del lado cuerdo de la sociedad, y se conforme con narrar historias de crímenes y no que le vaya a dar con salir a matar, ja, ja.

    David, lo cierto es que hay locos y loquisimos en este mundo, y vaya usted a saber las causas ocultas que lo han llevado a la locura. Te dejo un fuerte abrazo

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    1. Gracias, Sra. Payano. Ya había sido informado de su sabiduría por parte del administrador de este blog y su comentario sin duda me hace comprobarlo de primera mano. Este tipo era demasiado ansioso como para tener una carrera larga, como he dejado expuesto en la entrada cualquier placer debe saber dosificarse.
      No sea tan dura con esas mujeres, quienes son como nosotros suelen resultar especialmente deseables desde un punto de vista puramente animal y salvaje, que es donde entiendo que se encuadra la atracción sexual. No eran ellas, sino su instinto. El mundo como bien dice está loco, se lo aseguro por experiencia. Reciba mis saludos cordiales y un abrazo por parte de David, que lo tengo demasiado pendiente de lo que escribo y está comenzando a irritarme.

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  2. Un compendio de maldad. Porque existe y nadie sabe por qué, peo hay quien nace con esa maldad.

    Un abrazo, David

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    1. Gracias, Sra. Albada. Últimamente me hago mucho esa pregunta ¿se nace malvado? Cuando llegue a alguna conclusión se la haré saber. Saludos cordiales.

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  3. ¡Menuda sección, esta del señor López! Una crónica que deja sin aliento. Entre la maldad y la locura. Tremendo, David.

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    1. Gracias, Sra. Navarro. Le agradezco sus palabras. Dejar sin aliento es una de mis actividades preferidas. Reciba un cordial saludo.

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  4. Hola, David:
    Sólo puedo felicitarte sinceramente por este artículo. Prefiero no entrar en detalles, ya que este tipo de realidades me afectan y entristecen. Pese a que tu reportaje está alejado de lo maniqueo o lo morboso, me ha impresionado su lectura.
    Un abrazo, David.

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    1. Gracias, Sr. Ortea. Agradezco sus palabras. Le aseguro que esta experiencia es nueva para mí y tenía cierta preocupación por ser demasiado explícito para lo que se estila hoy día. Reciba un cordial saludo.

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  5. Fantástico artículo, David.
    El señor López tiene un futuro muy prometedor en el blog ;). La verdad es que no conocía el caso de Ricardo Leyva pero observo los mismos patrones de comportamiento que otros psicópatas. Las fotografías de la detención y del juicio son sobrecogedoras y ya definen de por sí esa personalidad narcisista y animal. El poder o la erótica del mismo me parece un arma muy peligroso. El reciente caso de Dani Alves es un ejemplo también de psicopatía o nula empatía y de sentirse impune y por encima de todo. ¿Cuántas víctimas tendrá en discotecas y habrán callado por miedo al poderoso?
    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Sr. Pina. He sido informado de su exquisito gusto cinematográfico y compruebo satisfactoriamente que también sabe apreciar una buena publicación bloguera. El placer sexual, según he podido leer, transita en las mismas zonas cerebrales que los impulsos animales. Parece que la mayoría logra poner ciertos muros en esa zona, pero otros no. Ese jugador de fútbol que menciona, en realidad casi todos los que logran cierta fama, suelen sentir parecidas inclinaciones. Estudiaré el tema. Reciba un cordial saludo.

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    2. Ja, ja, ja, muy bien Señor López ;)

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  6. Qué buen artículo, porque más que un relato es una crónica de un psicópata asesino, cuya trayectoria fue esepluznante, como la de tantos otros psicópatas de la historia. Al final recibió su merecido, pero dejó por el camino a muchas personas inocentes. La mente de esos asesinos sin piedad es un verdadero laberinto y no sé si los psicólocos y psiquiatras saben explicar qué ocurre en el cerebro de esos individuos. Y lo más sorprendente para mí es ver cómo llegan a tener tantas admiradores. No es la primera vez que sé de esa situación. Me imagino que esas mujeres tampoco están en su sano juicio.
    Me ha encantado esta lectura, aunque se me ha erizado el vello en más de ua ocasión, imaginándome la escena del crimen, je, je.
    Un fuerte abrazo para tí, David, y para el señor López.

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    1. Gracias, Sr. Panadés. Le aseguro que las escenas del crimen siempre son más repulsivas cuando se cuentan que cuando estás enfrascado en ellas. Prefiero no extenderme, de momento, en más detalles. Apunta un tema interesante, ¿qué es la locura? Le aseguro que no hace falta estar loco para hacer según qué cosas, simplemente contar con una escala de valores distinta a la convencional. No le niego, eso sí, que los hay psicóticos. Tipos que no saben distinguir sus chaladuras con la realidad. A mí esos me aburren como a cualquiera. Le mando un cordial saludo.

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  7. Hola, Señor López, vaya elementos con los que se junta David. Me ha dado miedo el psicópata en cuestión. Me ha recordado a la serie de Mindhunter por los hechos pero también por el perfil del personaje, tan profundo en todos los sentidos. Parece irreal que haua gente que para sentirse plena tenga que llegar a tales actividades. Además, parece una persona inteligente, que sabía estar en cada situación fuera la que fuese. Y todo partiendo del miedo, de la opresión y de ese renacer al sentir el supuesto poder de ser el dueño de otras vidas. Todo un personaje que no querrías ni tenerlo en la guía de contactos del movil.
    Me has sorprendido con esta propuesta, David, sobre todo con el personaje narrador, ese señor López. Todo el rato pensando de dónde te lo habías sacado, jajaja.
    Magnífica entrada. Sigues sorprendiéndome con Balas y Estrellas, y que dure!
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Sr. Pepe. Permítame que de momento guarde silencio sobre las circunstancias que rodearon que el administrador del blog y un servidor entraran en contacto. En un principio estuve reticente a ayudarle con mis conocimientos y experiencia, luego pensé ¿por qué no? Quizá los tipos como yo debamos mostrar nuestro punto de vista sobre estas cosas, y más en esta época tan mojigata.
      El control sobre la vida ajena es un afrodisiaco del que nadie está exento de sentirlo. Es nuestra naturaleza, algunos lo disfrutamos de manera expresa y un tanto brutal, otros de manera más sutil. Pero cualquiera con algún ámbito en el que ejercer su voluntad lo ejerce. Políticos, empresarios, hasta los presidentes de comunidades vecinales. Le mando un saludo cordial

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  8. Señor Lopez, que gran debut. Nos ha traído a un cabroncete de los buenos. Excelente trayecto por las múltiples tropelías del amigo Ramirez. Ha sido todo un placer leerle.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, sr. Merchán. Veo que tiene buen gusto y permítame destacar la foto de su perfil, ese humillo que sale del cañón suele siempre me ha provocado una extraña sensación que algún día les compartiré. Reciba un cordial saludo.

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  9. Este señor López ha resultado un gran narrador y esta historia real me ha dejado los pelos de punta. Inmediatamente he buscado en google más información y fotos de este triste personaje Richard Ramírez. Desconocía la historia pero me ha impresionado, sobre todo los matices que manejaba y al final que hubiera mujeres que les pareciera "irresistible". Me encantaría poder meterme en sus cabezas para ver cual es la explicación. Me alegro que ya no esté este personaje en este mundo. Saludos...

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    1. Gracias, Sra. Piera. Si bien soy consciente de mi locuacidad siempre es halagador recibir esta clase de comentarios, ¿quién no disfruta poniendo los pelos de punta? Viendo su predisposición la invito a adentrarse en esas cabezas que presentaré en esta sección, le aseguro Richard no es de las peores. Siempre a su disposición.

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  10. Walla.. Estoy flipando co n el comentario de Tigrilla... Llevo todo el rato pensando que era un personaje de ficcion y veo que sale en wikipedia y que el sr Lopez es un cronista y no un alter ego del protagonista. las iniciales RR me habian llevadoa pensar en un personaje aficionado a salir en los relatos de otro insigne tinturero. el apelativo me ha llevado a un teveo de la infancia que se titulaba "el asaltante nocturno". la version americana original era the night stalker, asi que el "acechador" me suena mal, pero eso es una tendencia mia; la infancia es la infancia.
    Lo de la dominacoion y su erotica... Kissinguer sabia mucho, y los que la han probado lo saben, y debe ser una adiccion dificil de descartar, pero claro si la compensacion es el corredor de la muerte es como para pensarselo. Sr Lopez, ha hecho usted una diferenciacion muy clara entre el cuchillo y la pistola, pero antes habia nombrado el martillo; y el martillo ¿que?
    Lo de ls chicas , y no tan chicas que van a visitar a las carceles no slo es una cosa americana. Creo que tienen un nombre en ingles pero no recuerdo.
    Y si me falta algo, se me ha olvidado
    abarzo sr lopez

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    1. Gracias, Sr. Gabiliante. Veo que su lectura ha sido atenta y su flipe me lo tomo como se merece. En efecto, en esta sección hablaré de crímenes reales. En algunos casos parecerán ficción, pero no dude de ello. Respecto a su comentario en lo referente al cuchillo, he de confesar que nunca lo he utilizado, así que no he podido experimentar qué sensación provoca. De ahí mi silencio al respecto. Sí que he conocido la erótica y el placer que menciona, del que no tenga dudas que es real, a veces se piensa en el corredor de la muerte, pero es como cuando uno se enreda con un pibón y no encuentra a mano un preservativo. ¿Qué puede hacerse? Evidentemente asumir el riesgo, quien solo piensa en las consecuencias se pierde mucho en la vida.
      La palabra que quizá esté buscando es Hibristofilia, que es la atracción sexual que, sobre todo mujeres, sienten por los criminales. También ocurre en algunos hombres como será testigo en mi próxima intervención. Le mando un saludo cordial.

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  11. Una biografía tan espantosa como bien contada, señor López. No ha ahorrado usted en detalles ni en juicios personales, metiéndonos, de primera mano, en la mente del asesino ;)
    Lo que más me llama la atención de algunas de estas criaturas del averno, es su adhesión, precisamente, al dios del mal. Por otro lado, dudo de si un psicópata nace o se hace; creo más bien que si no hay “dotes” internas, el diablo no sale por más que se le instigue. Ya me entiende usted.

    El origen del mal es tan insondable como el del bien…

    Dile a tu… amigo (¿te paga o es vocación?) ;) ¡que todo lo hace bien! :)
    Un comedido apretón de manos

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    1. Gracias, sra. Volarela. Veo que tiene buen gusto y sabe apreciar un texto bien contado. Ni qué decir que esas opiniones y juicios personales son las cosas que el administrador me pidió que incluyera en estas crónicas de sucesos. De no ser así no sé para qué me habría pedido colaborar, claro. Veo también que es sabia. Como bien dice, pocas son las razones qué puedan explicar el origen del mal y del bien, de hecho, el propio bien y mal son conceptos cambiantes a lo largo del tiempo y de las culturas. Solo hace falta ver todos los juicios y prejuicios en torno al sexo. Una infidelidad bien puede acabar en asesinato en unas sociedades, en cambio, hay pueblos y tribus donde es normal la práctica del mismo entre todos y, por ende, ni siquiera conocen el concepto de fidelidad conyugal. Reciba un cordial y comedido saludo.

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  12. Señor López, tanto gusto.
    Vengo en representación del detective Fiz Arou, que no puede comunicarse con usted por estar realizando una visita al pasado en su contenedor de basura transtemporal.
    Pues bien, Fiz me ha pedido que le recuerda que estos tipos son todo lo legendarios que se quiera, pero no dejan de ser unos criminales hijos de puta que merecerían ser excluidos de cualquier historia por mucho que nos den placer y morbo encontrarnos con ellos.
    Quizás unas buenas hostias, perdone la ordinariez de mi detective, les vendría mejor.
    Un saludo de parte de Fiz y de mi mismo, su humilde doctorcito, un abrazo.

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    1. Gracias, doctor Krapp. Mándele saludos al detective Fiz Arou de mi parte, espero que nos conozcamos algún día. El problema de unas buenas hostias es que a muchos de ellos, incluso les gustaría. Le aseguro que muchos perfiles como el de Richard están más allá del castigo físico. De hecho, ni siquiera temen el ser capturados. En la próxima publicación traeré a otra clase de perfil criminal que, incluso, flirteaba con sus captores en el momento del arresto. Reciba un cordial saludo.

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  13. Buenas, señor López. No se si debería decir que es un placer conocerle, o todo lo contrario. Leyendo historias como la que nos trae no podemos más que sentir desprecio y rabia ante semejantes alimañas, y sin embargo, todos hemos curioseado más de una vez en las entrañas de internet buscando los actos más execrables de esta clase de gentuza. Y es que el morbo y la curiosidad malsana forman parte de nuestra naturaleza. Por lo general a cualquier ser humano se le han inculcado normas de convivencia y empatía que levantan barreras que impiden cometer este tipo de actos miserables, ¿pero qué ocurre cuando en el proceso de educación faltan esos valores, o se inducen sus contrarios? Es más, ¿no comete gente aparentemente normal actos semejantes cuando se les obliga a actuar fuera del amparo de la civilización, por ejemplo en una guerra? ¿no se decide a diario sobre la vida y la muerte de miles de inocentes desde los cómodos asientos de un despacho? Decía Agatha Christie que cualquiera puede matar si las circunstancias son las adecuadas. Temo, señor López, que necesita usted de leves circunstancias para acometer cualquier acto que se proponga o se haya propuesto. El exceso de confianza es un peligroso talón de Aquiles. Cuídese, señor López, no vaya a dar con sus huesos en la cárcel antes de terminar la labor que el administrador le ha encomendado. Un saludo.

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    1. Gracias, señor Valín. Le agradezco su preocupación por mi seguridad y bienestar. No sufra por ello, tengo la cabeza bien amueblada como para no perderme en el frenesí como le ocurrió a Richard Ramírez. El mal nos atrae, a todos. Me comenta David que usted escribe muy bien. ¿Qué le parecería si quitáramos a los villanos de cualquier novela? ¿En qué quedaría la misma? La sociedad necesita el Bien, pero también el Mal, aunque esto resulte incómodo de decir. Y conocer a criminales como este Richard Ramírez nos permite comprobar que, por ejemplo, también fueron niños que bailaban y jugaban. ¿Qué les hizo cambiar? Le mando un cordial saludo.

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