POR CULPA DE LA COLA DEL SUPERMERCADO

El impacto perturbador de un crimen quizá nos haga verlo como el último eslabón de una cadena de hechos extraordinarios.      No es así.    La mayoría de las veces es el trágico final de una sucesión de casualidades que pueden iniciarse con algo tan ordinario como una simple cola en un supermercado.     O, tal vez, solo sea en apariencia.

TARANTINO: EL JOVEN PATÉTICO Y CRIMINAL | 30 años de Pulp Fiction. Vol. 1

El próximo 21 de mayo se cumplirán treinta años del estreno de Pulp Fiction en el Festival de Cannes. Dos días después, Clint Eastwood, presidente del jurado en aquella edición, proclamó la película de Quentin Tarantino como ganadora de la Palma de Oro.

    Los que seguís este blog ya conocéis mi pasión tanto por esta película como por Tarantino, así que, evidentemente, Balas y estrellas no podía dejar pasar la ocasión para rendirle homenaje.

    Comenzando, claro, por Quentin Tarantino, el genio de la narrativa que más me ha hecho disfrutar en una sala de cine.

TARANTINO: EL JOVEN PATÉTICO Y CRIMINAL

Todo hay que decirlo. Por supuesto, no conozco a Tarantino en persona, pero a juzgar por las entrevistas y apariciones públicas, me imagino que pasar una hora con él debe ser algo así como subir los lagos de Covadonga en bicicleta.
    Su intensidad al hablar de cine o de sí mismo, la gesticulación casi histriónica o su verborrea frenética puede resultar algo abrumador. Hasta el punto de hacernos dudar de si ese es el verdadero Quentin, o bien es Tarantino, el chico malo, transgresor y provocador que hace películas impactantes.
    No podemos saber cuánto hay de verdad o de leyenda en su vida. En todo caso, hablamos de un tipo complejo, a veces contradictorio. Con luces y sombras. Como debe ser.
    Pero, sobre todo, de alguien que lo apostó todo a su sueño. Y eso siempre es un espejo en el que mirarse.

EL BEBÉ IMPREVISTO

Nació, sin previo aviso, el 27 de marzo de 1963 en Knoxville, Tennessee. Cuando digo sin previo aviso me refiero a que no fue un niño deseado. Su madre, Connie McHugh, contaba con 16 años y su padre era un aspirante a actor de 23 años llamado Tony Tarantino.
    Cuando se habla del cine de Tarantino, siempre se destaca que es un director ecléctico, que sus películas beben tanto de las clásicas como de los productos de serie B. Lo curioso es que este eclecticismo aparece, casi como una premonición, desde su mismo nombre.
    Sus padres lo llamaron Quentin —en realidad es Quentin Jerome— porque así se llamaba el protagonista de la serie Gunsmoke, Quint Asper —interpretado por Burt Reynolds—, un western serializado de televisión que tuvo mucho éxito y por Quentin Compson, el personaje que narra la segunda parte de la obra maestra de William Faulkner, El ruido y la furia. Un personaje de la cultura popular y otro de la alta literatura.
    Al parecer, Connie y Tony se conocieron durante una estancia en Los Ángeles y se casaron a los pocos meses de noviazgo. Siendo tan jóvenes, con Tony queriendo labrarse un futuro en el mundo del cine y con Connie aspirando a entrar en la universidad y hacer carrera, la cosa no parecía tener futuro. Y no lo tuvo.
    El nacimiento de Quentin provocó una crisis en la pareja. Lo curioso es que existen dos versiones. La primera, la más corriente, es que Tony se vio desbordado por la situación y puso pies en polvorosa.
    La segunda mola más. Parece ser que Connie aceptó casarse con Tony porque este le mintió al decirle que era estéril. Así que cuando se quedó embarazada se pilló un monumental enfado y fue ella la que decidió criar a Quentin sola. En esta versión, el padre tampoco es que pusiera muchos reparos a ello.
    Se divorciaron cuando Quentin tenía dos años y, por tanto, Connie contaba con 18. Estudiar una carrera, trabajar para pagársela y cuidar de un niño desde luego no es sencillo, así que abandonó Los Ángeles y regresó a su Knoxville natal para que los abuelos le echaran una mano. No debieron ayudarla demasiado, puesto que un año después regresó a Los Ángeles.
    El amor volvió a llamar a la puerta de Connie y se casó con el músico Curtis Zastoupil. Parece que era un buen tipo, al menos, Tarantino siempre ha tenido buenas palabras hacia él. De hecho, en 1973 lo adoptó legalmente, dándole su apellido.
    Es más, ese sigue siendo su verdadero nombre a efectos legales: Quentin Jerome Zastoupil.

EL NIÑO RARITO

Una constante universal es aquella que nos dice que en cualquier clase de cualquier colegio te encuentras a un núcleo de niños más o menos sociables y populares, un grupo de gamberretes, dos o tres empollones y, al menos, un rarito. Uno que parece estar siempre en las nubes, que apenas se relaciona con el resto y al que, además, le importa un pimiento lo que explica el profesor.
    Pues ese era Quentin Tarantino.
    Que fuera retraído o solitario no le suponía ningún problema, por cierto. Simplemente significaba que él se lo pasaba mejor solo, imaginando historias, que compartiendo juegos o deportes con el resto de los niños. Digamos que entre divertirse solo o aburrirse en compañía tuvo la personalidad de elegir lo primero, para desesperación de su madre Connie, claro. ¿A qué madre no le inquieta que su hijo haga cosas distintas a las que hacen los demás niños?
    No obstante, quizá, Connie tuvo buena culpa de ello.
    ¿Cuándo nacen en nosotros las pasiones o las obsesiones? Seguramente, aunque no lo recordemos, la mayoría se siembran en la infancia y florecen en la madurez. Tarantino es un apasionado y obseso del cine. Pero él sí recuerda el momento exacto en el que se prometió que algún día escribiría y dirigiría sus propias películas.
    Cuenta que ello ocurrió un sábado, tendría unos cinco años. En la televisión, reponían una tras otra distintas películas antiguas. Una de ellas fue la protagonizada por una pareja de cómicos que seguro que conocéis: Abbot y Costello. La película se titulaba Abbot y Costello conocen a Frankenstein (1948) y, en ella, Lon Chaney interpretaba al hombre lobo, Bela Lugosi a Drácula y Glenn Strange a Frankenstein. Era una comedia, aunque también incluía sus elementos de terror. Sí, otra mezcla ecléctica en la vida de Tarantino. La película le fascinó, le hizo ver todo lo que podía hacerse en el cine.
    Y que él haría.
    Vale, seguro que alguno dirá que, quizá, aunque fuera una comedia, el contenido de terror no la hacía apropiada para un niño de cinco años. Bueno, en realidad, a esa edad ya había visto cosas más inapropiadas.
    Connie y su padrastro formaban una pareja joven. Como tal, les gustaba salir por ahí para divertirse. El problema es que con ellos vivía un niño. Para compaginar ambas circunstancias tenían dos opciones: 1. Contratar a una canguro para que se quedara con él en casa; o 2. Llevárselo con ellos.
    Como su situación financiera no era en absoluto holgada hicieron números y vieron que era mucho más barato pagar la entrada de un cine que contratar a una canguro. Así que ir al cine con Quentin fue la solución ideal, para gozo y disfrute del niño que, cada semana, estaba sentado en su butaca viendo la película que echaran en ese momento.
    La que fuera.
  Bien podía ser una de Disney o películas como Conocimiento carnal (1971), Grupo salvaje (1969) o Deliverance (1972). Afortunadamente, a Connie nunca le preocuparon los dos rombos ni las recomendaciones por edad. Consideraba que su hijo era lo suficientemente listo e inteligente para distinguir una película de la realidad y ello desde luego que lo disfrutó Quentin a base de bien. Con ello, asistir al cine era como hacerlo a un espectáculo de emociones y sensaciones que, seguro, a veces no comprendería, pero que le resultaría fascinante.
    De hecho, Tarantino siempre ha mencionado que la única vez que sufrió en el cine, la única escena que lo dejó traumatizado fue la muerte de la mamá de Bambi. No estaba preparado para eso. Él iba a ver una película de dibujos animados, infantil, y eso fue lo que le trastocó. Muy por encima de las escenas violentas de películas en las que ya lo esperaba.
    Esa fascinación por la ficción le llevaría a intentar crear él mismo sus propias historias con los elementos que tenía a mano un niño en sus primeros diez años: jugando con muñecos, que usaba como actores, o escribiendo historias en un papel.

TU CARRERITA DE ESCRITOR ES UNA MIERDA

Si ser una madre adolescente es una situación complicada, imaginad cuando quien se convierte en adolescente es el niño. Y no digamos uno tan peculiar como Quentin.
    Pero puestos a complicar las cosas añadamos algo más.
    Ya hemos comentado que, en 1973, Curtis Zastoupil lo adoptó. Lo curioso es que tras ello también se divorció de Connie. Con lo que la madre de Quentin, de 26 años, volvía a estar sola en la crianza de su hijo.
    Pero vamos a retorcer aún más la situación.
   Por si fuera poco, a Connie le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin debiendo iniciar tratamiento, además del lógico desgaste emocional y psicológico. Era demasiado, así que mandó a Quentin con su madre. Una mujer, por cierto, que al parecer no es que estuviera demasiado fina y que vivía en una caravana, en Tennessee. La experiencia traumatizó tanto a Quentin que, por ello, en sus películas suelen aparecer esas caravanas tan siniestras.
    Como veis, la propia vida de Tarantino parece una trama de sus películas.
  Afortunadamente, el guionista de su vida se apiadó de él y, un año después, Connie recibió la noticia de que el diagnóstico de ese cáncer fue erróneo y, con ello, rescató a su hijo de aquella caravana.
    Las circunstancias cambiaron para Connie, pero el Tarantino adolescente no.

  Su único interés seguía siendo la ficción y el cine. Era igual de solitario que siendo niño y sus notas en el colegio eran un desastre absoluto. Tanto como su desinterés. Estaba convencido de que su don era la escritura. Eso le hacía especial y genial. Era lo que le diferenciaba del resto y estaba convencido de su talento.
    Cuento esto para poneros en situación para lo que sigue.
    Cierto día, cumplidos los catorce años, la profesora lo pilló en clase escribiendo sobre sus cosas. Dado el historial del chaval, la profesora decidió llamar a Connie y explicarle de manera cruda el poco futuro que tenía su hijo si no cambiaba de actitud. No hace falta decir que eso le sentó como un tiro a la madre. Así que, al llegar a casa, le dio una reprimenda de campeonato que Quentin aceptó con indiferencia. Ello la calentó aún más. Tanto que, entonces, apuntó a donde más sabía que le iba a doler:
    —¡Ah! Por cierto, que sepas que esta carrerita tuya de escritor es una puta mierda.
    Quentin se tomó unos segundos, pero en esta ocasión sí sacó las uñas.
    —Muy bien, mamá. Cuando sea un escritor de éxito jamás verás un céntimo de lo que gane. No habrá casa para ti, ni vacaciones, ni Cadillac de Elvis. No te llevarás nada por lo que acabas de decirme.
    Podríamos pensar que fue una simple respuesta a un comentario que le explotó en el alma. Pues no. En una entrevista, Tarantino confirmó que solo la ayudó una vez en el pago de unos impuestos. Pero solo eso. Es más, afirmó que los padres deben aceptar las consecuencias de lo que les hacen a sus hijos.
    Connie seguro que sabía lo importante que era para él la escritura. Más si cabe cuando se trataba de un niño que no destacaba en nada y todo su mundo se reducía a creerse que tenía el don de la escritura de ficción. Un don que nadie en su entorno parecía ni valorar ni apoyar.
    Así que el Quentin adolescente añadió a su soledad y fantasías una coraza de orgullo y resentimiento.

EL ADOLESCENTE PATÉTICO Y CRIMINAL

Una de las cosas que menciona Tarantino es que, de no haberse dedicado al cine, habría sido un delincuente.
    Esto bien puede tratarse de una pose o una forma de crearse una leyenda de chico malo acorde con sus películas.
    Según él, lo arrestaron tres veces, por un tema de multas de tráfico. El New York Post intentó confirmar ese extremo, pero no encontró antecedentes. Tarantino replicó que no era su problema si eran malos periodistas, pero tampoco aportó prueba alguna de esos períodos de prisión.
    Sí parece que está confirmado un delito. Con catorce años intentó robar una novela de Elmore Leonard, The Swicht. El encargado del establecimiento lo pilló in fraganti y la patrulla se lo llevó a casa para que mamá le diera una buena reprimenda. Vaya si se la dio. Un mes de arresto domiciliario donde solo le permitía salir para ir al colegio y a un taller de teatro donde actuaba. Según Tarantino, pasado ese mes volvió a ese supermercado y en esa ocasión sí logró llevarse la novela.
    Realidad o ficción, en todo caso, años después, Tarantino compensaría de sobra a Elmore Leonard adaptando otra de sus novelas para su tercera película: Jackie Brown.
    Tarantino suele mencionar que vivía en barrios duros y marginales. Incluso, se jacta de que usaba sus dotes de interpretación para escapar de situaciones peligrosas. Como una vez en la que se le cruzó alguien muy chungo con chungas intenciones y él se hizo pasar por un miembro de una banda aún más chunga.
    Con dieciséis años abandonó el colegio. Su madre claudicó y se resignó a que su hijo no siguiera estudiando. Eso sí, le puso como condición que encontrara un trabajo. Lo normal hubiera sido que fuera en un McDonald’s o algo así, pero tratándose de Tarantino la cosa no podía ser tan normalita.
    Mintió sobre su edad para entrar a trabajar como acomodador en una sala de cine. Bien, un trabajo que ni pintado. El problema es que era una sala X, e imagino que ser acomodador en esas salas tenía un plus de peligrosidad.
    Allí se pasó un año, compaginando el trabajo con un curso de interpretación al que asistía los fines de semana. Él quería formar parte del cine, y lo más obvio era ser actor. Sus profesores, de los que guarda mucho cariño, fueron los actores James Best y Allen Garfield. Fue precisamente este último el que le dijo que cuando realizaba una escena parecía que la misma ya la había ensayado.
    Ese comentario le hizo ver que, en realidad, sus ídolos cinematográficos eran los directores, algo que se acomodaba más a su sueño de ser autor completo. Se reafirmó en ello cuando en cierta ocasión debían representar la escena de una película. Tarantino se decantó por Marty de Delbert Mann, cuyo guion escribió el célebre Paddy Chayefsky.
    Lo que hizo fue sacarla de contexto, meterse en ella, reinterpretarla y luego escribir sus propios diálogos. Ese ejercicio significó el descubrimiento de su propio método de trabajo que consistía en robar de todas partes para crear algo nuevo. Método que, curiosamente, es tanto el centro de las críticas de sus detractores como lo más celebrado por sus admiradores.
    El resultado, por cierto, mereció que Ronnie, un compañero del curso, le dijera que era mucho mejor que el célebre guionista de la película.
    Ese fue el primer comentario positivo que recibió la escritura de Tarantino en toda su vida. Hasta ese momento, los sueños de grandeza, la creencia de tener un don para contar historias y su genialidad solo existían en su mente. Nunca nadie le había alabado ni reconocido que lo tuviera.
    Y para aquellos que creáis en el destino os dejo este detalle. La película Marty fue la ópera prima del director Delbert Mann y, con ella, logró la Palma de Oro de Cannes en 1955. Quién le iba a decir a Tarantino, en aquel 1982, que solo doce años después la historia se repetiría y, en esa ocasión, él sería el protagonista.
    Al trabajo como acomodador, le siguieron otros más normalitos. Pero, en general, no fue una buena época para él. De hecho, calificó como patético el período entre los dieciocho y los veintidós años. Dejar los estudios de alguna manera lo había aislado de los chicos de su edad. No tenía amigos, las chicas pasaban de él, curraba en trabajos de mierda y ni siquiera lo admitían para participar en los casting a los que se presentaba.

Llegó a pensar que el problema se debía a su aspecto físico. Si vemos su cara, destaca que es una cabeza grande, con mucha frente y una barbilla de campeonato. Un físico muy peculiar. Así que pensó en hacerse una reducción de mandíbula. Afortunadamente, consultó a un cirujano estético con escrúpulos que le hizo ver que precisamente era su cara la que le daba una personalidad propia.
    Y eso sí que es oro puro.

Como véis, con veintidós años, poco o nada hacía presagiar que Tarantino llegara a algo en el mundo del cine. No es que las puertas de la industria del cine estuvieras cerradas para él, es que ni siquiera estaba en camino de vislumbrarlas.
    Sin embargo, en la próxima entrega, veremos cómo encontró la forma de entrar, aunque fuera por la gatera de una puerta de servicios. Hasta entonces...

Sed muy felices y moderadamente malvados.
sobre mi

DAVID RUBIO

Aunque no sea lo mismo que compartir una buena charla acompañada de un café bien negro, te propongo quedar en otros espacios virtuales donde también suelo perpetrar publicaciones. Clica sobre los siguientes iconos o envíame un mail a balasyestrellas@gmail.com.

Comentarios

  1. Muy interesante esta primera entrega de la vida y obra del maestro Tarantino. Hace poco leí con cierta tristeza que había desechado el guión que estaba escribiendo para su décima ¿y última? película, en la que parece que iba a reunir a un buen puñado de sus personajes. Un crossover tarantiniano, que podríamos llamar. A ver cómo nos sorprende ahora.
    Un trabajo genial. A la espera de la segunda parte.
    Un abrazo enorme, David.

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    1. Gracias, Bruno. Sí, vi la noticia justo mientras preparaba estas entradas. No sé, ya veremos si se trata de algo cierto o bien es una manera crear expectación. La lista de proyectos cancelados por Tarantino no es pequeña. Hace unos años se habló de la posibilidad de que filmara una versión de Star Trek, algo que me cuadraba bastante en su intención de homenajear a todos los géneros pulp, siendo la ciencia ficción el único que no ha tocado.
      Quizá pueda tratarse, también, de su carácter. Es un perfeccionista absoluto de su obra y quizá no le terminó de convencer el proyecto de The Movie Critic. Puede que le haya venido un ataque de vértigo. Esta sería la última y desde luego querría que fuera algo sublime para dar el colofón a su obra de diez películas.
      También puede ser que se haya cansado de rodar. En fin, esperemos acontecimientos. Un abrazo!!

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  2. Buen homenaje al genio, David. Estaremos atentos a la siguiente entrega. Un abrazo.

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    1. Gracias, Pedro. En unos días veremos cómo Tarantino conquistó Hollywood. Un abrazo!

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  3. Hombreee... nos has dejado con la miel en los labios, cuando venía lo bueno.
    A mi me gusta más la primera; creo que casi siempre la mejor es la primera ( bitelchus, sangre fácil...) aunque no lo sea formalmente. Es la que crea el estilo y la que ha estado pensando se durante más tiempo. Bueno eso son neuras mias. Así que espero con ilusión como se fraguó reser voir dos, de la que salí pensando que había visto algo nuevo, por muy ecléctica que sea.
    Abrazooo

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    1. Gracias, Gabiliante. Aunque por encima, claro que mencionaremos cómo Tarantino logró dirigir su primera película. La verdad es que es un ejemplo y diría que una especie de guía que también nos puede servir a quienes andamos dándole a las letras.
      Coincido en que las primeras, además de lo que comentas, suelen incluir una frescura mayor y, por tanto, ser más revolucionarias que cuando ya estás asentado y, con ello, te tomas las cosas de una manera más formal.
      En el caso de Tarantino es verdad que tanto Reservoir Dogs como Pulp Fiction tienen un desparpajo que, quizá, perdió en las siguientes. No hablo de calidad, pero sí de esa sensación de ver algo nuevo.
      Un abrazo!!

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  4. Va a ser un mes muy intenso en la 25 conmemoración de Pulp Fiction en el que por cierto habrá reposiciones de la película en la gran pantalla. Recuerdo la tarde que vi la peli de estreno siendo un chaval y supe de inmediato que nos hallábamos ante un genio y ante una película de las llamadas clásico al instante. Y tanto que lo fue. No conocía muchas cosas de las que contado en esa etapa dónde se forjan los sueños. Mira que no somos de bipic, pero el de este hombre se hará algún día y espero que con tanto éxito como pudiera tener su última película. No me extraña que se lo esté pensando mucho pues querrá cerrar el círculo como su obra merece.
    Esperando desde ya más entradas dedicadas al genio.
    Gracias y un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Miguel. Y saldría una película muy tarantinesca, ja, ja, ja... No es que su vida tenga acontecimientos espectaculares, pero sí muy significativos respecto al tema "qué harías por alcanzar tu sueño y si ello lo justifica todo".
      Comparto lo que dices respecto a su última película, Quentin considera su filmografía como un todo y, sin duda, la última no puede ser cualquier cosa, aunque eso me temo pueda llegar a paralizarlo. Un abrazo!!!

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  5. ¡Hola, David! Sin dudas es todo un personaje además de ser tu favorito.
    Mira que sigue siendo un pendiente de ver esta película y la tengo en lista hace un tiempo, quizás esta entrega tuya me haga verla esta misma semana, ya veremos y te cuento.
    Por lo demás se nota que no la tuvo fácil en la vida y que definitivamente, tal como señalas, en la infancia es donde suelen aparecer nuestros mejores sueños y nuestros peores traumas.
    Me alegra percibir todo ese entusiasmo con el que has preparado esta entrega. Pues a celebrar contigo esos 30 años, leyendo toda esta interesante historia de vida que nos has preparado.
    Un fuerte abrazo David.

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    1. Gracias, Idalia. No suelo idolatrar a nadie, y menos si no lo conozco en persona. Pero sin duda, su manera de concebir la narración cinematográfica es para mí todo un referente. Su vida, creo, también puede resultar inspiradora. Todos tenemos sueños, lo que sucede es que algunos renunciamos a ellos a la primera de cambio. Tarantino no. Él quería a toda costa hacer carrera en el cine, aunque eso pudiera dejar algún que otro cadáver en el armario. De esta parte de su bio, me resultó significativa, sobre todo, ese comentario de su madre respecto a su carrerita de escritor. Eso debió llegarle al alma. Un abrazo!

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  6. Me encanta conocer los detalles de la vida de personajes famosos, especialmente si, como en este caso, han vivido experiencias frustrantes y situaciones un tanto traumáticas en la infancia y adolescencia. Muchos genios, tanto de la ciencia como del mundo del arte, parecen proceder de mundos un tanto anómalos y que solo el espíritu de superación y la constancia lograron que el protagonista consiguera el éxito e incluso el estrellato.
    Debido a todo ello, he disfrutado mucho de esta lectura y espero la siguiente entrega.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Como he comentado, tampoco podemos estar demasiado seguros de si estos hechos sucedieron así o cuánto hay de exageración o leyenda. Tarantino ha cuidado mucho su "personaje" en este sentido. Yo lo veo como un chaval cuyo único talento, pero qué talento, era el de narrar historias. No destacaba en nada más, pero tuvo la valentía de apostarlo todo a eso. En la próxima entrega veremos cómo conquistó Hollywood y creo que será bastante interesante. Un abrazo!!

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  7. Una vida absolutamente de película o de novela que demuestra lo importante que es mantener siempre la fe en uno mismo aún cuando todo parezca estar en contra. Me ha parecido excesivo ese rencor tan enconado hacia la madre y que no fuera capaz de perdonarla después de tantos años aunque es cierto que la relación entre ellos debió ser muy complicada. En fin, un personaje muy muy peculiar que has contado de maravilla, David. Qué tremendo, por cierto, que hayan pasado ya treinta años desde el estreno de Pulp Fiction. Parece increíble...

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    1. Gracias, Marta. Pues sí, la vida pasa en un suspiro. Justo un día antes de marcharme a la mili vi esta peli por segunda vez. Como dices, es un tipo muy peculiar, al menos en su imagen pública, luego está su vida real, claro. Sorprende ese encono hacia su madre, pero ello también explica hasta qué punto era importante para él su sueño de ser un autor cinematográfico. Creo que ese dato nos dice mucho de su personalidad. Un abrazo!

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  8. Soy una gran admiradora del cine de Tarantino y Pulp Fiction es su mejor película a no ser que la mejor sea Reservoir Dogs, cosa que aún no tengo clara. Pero cualquiera de las dos son de lo mejor del cine negro de los noventa o puede que de todo el cine. Le has dedicado un gran homenaje (¡¡madre mía, ya treinta años!!) que me ha encantado leer porque, además, hay muchas cosas del director que desconocía como es lógico.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. A mi me pasa lo mismo, ja, ja, ja... Es cierto que aquí siempre suele tomarse en consideración cuál vimos primero. En mi caso fue Pulp Fiction, así que me decanto por esta. Si tuviera que elegir tres: Pulp Fiction, Reservoir Dogs y Malditos Bastardos. Un abrazo!!

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    2. Ay sí, Malditos bastardos nos permitió el lujo de ver asesinar a Hitler. Me imagino cuánto tuvo que disfrutar rodando la escena. ¿Y Los malditos ocho? La famosa frase, «Solo hay que colgar a los cabrones infames. Pero a los cabrones infames hay que colgarlos», me parece de lo mejor del cine.

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    3. Made in Tarantino, ja, ja, ja...

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  9. Hola, David.
    Justo ayer leí una noticia de prensa de él, lo busqué porque a veces hacemos trivial de preguntas cómo cuantos Oscar ha ganado tal, bueno, cosillas así; y me salió una noticia que no he podido mirarla muy a fondo porque no era el momento, pero se trata de que va hacer su película numero 10 y luego se retira. No he indagado, pero si es así nos deja auténticas joyas, a cuál mejor. Se nota la admiración que sientes por él, y sinceramente, totalmente justificada.
    Un abrazo, y a la espera de la siguiente entrega.

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    1. Hola, Irene. En efecto, parece que ha cancelado ese proyecto que, además, parecía incluir referencias a toda su filmografía para redondear y unificar todo su universo cinematográfico. Esperemos que no abandone la idea de esa décima película y nos deje con la miel en los labios. Un abrazoQ!

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  10. Hola, David! En fin, Tarantino nunca ha sido uno de mis favoritos, pero tengo que reconocerle su originalidad. Lo malo es que en el cine americano estas rarezas que exhibe en sus obras no son demasiado apreciadas a nivel general. No ocurre como en el cine europeo, donde el cine de autor tiene su nicho y es bastante más apreciado. Me ha encantado tu entrada, y saber de la vida de este cineasta que, como era de preveer, no podía tener nada o muy poco de lo que se considera 'normal' en términos generales. Esperaremos a la continuación. Pues se pone interesante, y tu estilo 'cuento' de escritura siempre me ha encantado.
    Cambiando de tercio, veo que nunca llegaste a implementar aquello que te había dicho para colocar en su sitio esos títulos de sección desde el índice de contenido. Era bastante fácil de hacer, por si te animas algún día. Yo es que soy una maníaca de esos detalles.
    En fin, que me ha encantado leerte de nuevo. Un abrazo!!

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    1. Gracias, MJ. En realidad, creo que su vida fue muy normalita, padres divorciados, estudiante tirando a malo, loco por el cine... No hay cosas tan espectaculares como en el caso de, por ejemplo, Roald Dahl. Pero creo que sí es una vida muy significativa en su cotidianidad. Es la lucha de un adolescente por lograr la gloria. Lo normal es que esos sueños se abandonen al llegar a los veinte, lo excepcional en Tarantino es su determinación para lograrlo.
      Puff, te prometo que lo intenté dos veces el pasado verano, pero no hubo forma o no supe hacerlo. O me daba error o me salía igual. Este verano volveré a intentarlo, a ver si tengo suerte. Te reitero mi agradecimiento por tu ayuda y el código que me pasaste, a ver si puedo superar mi torpeza. Un abrazo!!

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    2. Oye, pues yo había probado el código en un blog mío con la misma plantilla e iba bien. Pero, claro, igual hay algo que le hayas cambiado o implementado que le está incordiando. Aunque si mal no recuerdo, era una única línea y debería funcionar. Miraré a ver si doy con el problema.
      Un abrazo!

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    3. Lo probé en un blog que mantengo oculto y donde hago pruebas. Este verano, volveré a intentarlo y te cuento. Un abrazo y mil gracias!!!

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  11. Nos dejas en ascuas después de unos emocionantes preámbulos. Lo tuyo es el género biográfico, sin duda, jaja. De todos modos, en las biografías de los grandes parece siempre vislumbrarse una suerte de predestinación o de epopeya de la voluntad, aunque, personalmente, siempre hay mucho o una parte sustancial de chiripa. Que sí, que quien la busca la consigue, pero si no se te cruza la ocasión poco pelo se puede agarrar. Vivir en Los Ángeles ha de ser un factor clave y a saber que encuentros o conexiones aparecerán relatadas en la próxima entrega. Abrazo y gracias por un relato escrito que sabe a biopic.

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    1. Gracias, Fernando. Pues la verdad es que no soy nada fan del género biográfico, ja, ja, ja... Bueno, en estos artículos intento aplicar un guion narrativo que de alguna manera lo aleje de la formalidad wikipediana.
      Lo que comentas, creo que se explica con aquella frase de "la historia la escriben los vencedores". Esa predestinación que comentas se cumple al 100%, pero tiene trampa. La trampa es que de todos los que lo intentaron, solo hablamos de los que lo consiguieron. Quiero decir que sabemos de Tarantino, pero no de las decenas de miles que pudieron estar en la misma situación, pero no lograron llegar a lo más alto.
      De hecho, en la próxima entrega veremos el ejemplo de tres amigos que iniciaron junto a él el camino a Hollywood y no todos lo lograron pese a contar con la misma determinación. Un abrazo!!

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  12. Lo tuyo es una disección. Para mí que hay quienes nacen con unas circustancias de tan poca seguridad y apego amoroso, que no pueden digerir luego la vida.

    Acabaré por amar al personaje, no creas :-). Un fuerte abrazo, David

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    1. Gracias, Maripau. Bueno, el conflicto es el motor de la vida, es lo que mueve a la persona. Tarantino tenía varios y de alguna manera intentar solucionarlos fue lo que lo llevó a Hollywood. Un abrazo!!

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  13. Hola, David:
    Interesante, ameno y personal este texto en el aprovechas detalles de las historias de otros para componer una narración propia (composición inspirada que me parece que define el estilo de Tarantino).
    No vi “Pulp Fiction” en el cine, sino en la tele, en su emisión por Canal +; por lo que imagino que hará 29 años que la descubrí. Por entonces, los estrenos que el canal emitía los viernes se centraban en películas comerciales. Y “Pulp” lo había sido incluso en España, donde creo recordar que “Reservoir Dogs” apenas había contado con plena exhibición en salas. No recuerdo porqué no vi “Pulp” en el cine. Imagino que opté por otro título que me hiciera más tilín. Tras su emisión televisiva mi pareja y yo lamentamos no haberla visto en el cine dado lo atmosférico de su conjunto (mi escena favorita la que comparten Bruce Willis y Ving Rhames mientras suena “Lets Stay Together”).
    Un placer leerte, David.

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    1. Gracias, Nino. Recuerdo perfectamente cuando asistí al cine para verla por primera vez. De hecho, recuerdo tanto la anterior como la posterior, por esa época alternábamos la elección cinematográfica mi esposa y yo. La de antes fue Frankenstein, de Kenneth Bragnah. Nos aburrió a los dos. Luego me tocó elegir y vimos Pulp Fiction, a mí me impresionó a mi mujer le impactó. Lo peor es que me lo hizo pagar con la siguiente película que le tocaba a ella. Fue Leyendas de pasión... Fue un precio muy alto el que tuve que pagar por ver Pulp Fiction, pero mereció la pena, ja, ja, ja...
      Un abrazo!!

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  14. Compruebo, gracias a tu excelente labor, que la vida de este cineasta está detrás de su genialidad.
    Tarantino me despierta sentimientos encontrados. Sus películas, incluida Pulp Fiction, claro, me gustan "a intervalos", es decir, hay escenas que me encantan y me resultan sublimes y hay otras en las que me aburro soberanamente (supongo que es porque no las entiendo).
    Me ha gustado entender un poquito más a este director a través de la vida privada y el escenario donde se desarrolló.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. Tarantino suele provocar esos sentimientos encontrados, los hay que no pueden con sus diálogos interminables, los hay que nos chiflamos escuchando simplemente conversan sus personajes. Tuvo una infancia un tanto peculiar, pero no más que otras. Lo que sí me resultó sorprendente es que desde tan pequeño tuviera claro que quería ser cineasta. Un abrazo!

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  15. ¡Inmejorable!
    Qué bien nos has narrado esta primera parte de su biografía. Haces delicioso entrar en la vida de quien te propongas. Además, la suya es muy interesante, por esa fe en sí mismo, por esa soledad en la que se vio envuelto desde niño y que sin embargo no le resto un ápice de autoconfianza; por cómo has descrito su personalidad, nada común...
    El detalle del desprecio de su madre y su respuesta, a corto y largo plazo, ya es digno de un cuento; impresiona mucho.
    No me extraña que sus películas tengan tanta fuerza; su personalidad la tiene. Yo lo admiro un montón, aun más porque es un director Total; para mí los directores que hacen sus propios guiones son el "Sumum" en el arte cinematográfico, y se suele notar en el producto final, pues es cien por cien auténtico, personal, único. También me encanta la música tan apropiada que elige para las escenas más importantes, sus guiones, y por supuesto, su poder visual, y pongamos como ejemplo la hermosa "Kill Bill".
    La película que más me impactó fue Reservoir dogs; pero cada obra suya deja huella. Ese ecleticismo del que tanto se habla en su estilo me parece una genialidad; algo que muy pocos sabrían hacer...
    Gracias por esta imponente biografía... Ójala la lean muchos de los seguidores de este director...
    Un fuerte abrazo :)

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    1. Gracias, Maite. Tarantino, su cine, mejor dicho, ha traído dos debates: por un lado el uso de la violencia divertida o estética; por el otro, hasta qué punto es original o, simplemente, un ladrón de escenas ya rodadas y mezcladas para dar apariencia de algo nuevo. Yo me inclino por tanto por el uso de la violencia estética como del uso o reinvención de lo antiguo para crear algo nuevo.
      Lo que apuntas respecto a cómo se tomó que su madre le dijera que su carrerita de escritor era una mierda, creo que es lo más significativo del artículo. Creo que eso nos da la verdadera dimensión de lo que para él siempre significó el cine. Si hubiera sido un simple hobbie o afición lo habría dejado pasar, pero para él era lo que daba sentido a su vida. Y por ahí no pasaba.
      A mí también me gustó Reservoir Dogs, aunque al verla después de Pulp Fiction me la hace ver como la segunda en mis preferencias. Un abrazo!

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  16. Hola, David! Nadie mejor que tú para dar homenaje a todo un Tarantino, del que desconocía su nombre real. Como persona que le admira, desde el principio de la entrada he querido verme reflejado en alguna de sus peculiaridades, como el de un chico algo retraído, pero casi desde el principio que me he dicho, no, menos mal que no me parezco en nada, jejej
    Menuda vida de película que paso de crío, pero qué cabezonería que calzaba, eso es una de las cosas que separan al genio del mortal, aunque en este caso es de admirar. Me ha encantado, he podido ver alguno de los guiños que, como comentas, luego usó en sus películas, que me las he visto toda y varias veces. Es más, siempre que pongo la tele y hay alguna funcionando, se queda a pesar de los reproches del resto de televidentes, jejeje.
    Bueno, viy a ver cómo sigue.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Pepe. La verdad es que cabezón lo era un rato, ja, ja, ja. La verdad es que hasta que no empecé a preparar la entrada desconocía el dato de su nombre y varias de las anécdotas que incluyo. No es una infancia o adolescencia de hechos especialmente llamativos, pero si bastante significativos respecto a cómo vive Tarantino su pasión por la ficción.
      Bueno, en mi casa también hay ciertos conflictos como el que comentas, ja, ja, ja... Al menos con mi esposa, mis hijos, afortunadamente, son tan tarantinescos como el padre. Un abrazo!

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  17. Hola David. Se nota tu pasión por Tarantino, y como no, eso merece más de una entrada en este blog. Suele ser una máxima que los genios no tengan vidas normales, y parece que Tarantino no es una excepción. Desde luego sus infancia y juventud me han resultado muy interesantes, no si por sus vicisitudes o por la destreza del narrador para presentarlas, o tal vez ambas cosas. Has dejado la historia en su punto álgido, como logró el joven Quentin entrar al mundo del cine, así que vamos a leer la siguiente entrega. Un abrazo.

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    1. Gracias, Jorge. La idea era una sola entrada, pero mientras reunía material se me hacía imposible no traer al blog tantas anécdotas curiosas de la vida de Tarantino. En su caso, no es tanto que tuviera grandes acontecimientos en su juventud, pero si muy significativos para comprender hasta qué punto este tipo es un perfeccionista y un obseso de su arte cinematográfico. También es verdad que para lo bueno, pero también para lo malo. Un abrazo!

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