Los monstruos están por todas partes, aunque los más aterradores son los que se ocultan en profesiones que, se supone, existen para ofrecer ayuda a los demás. Es por eso por lo que, cuando nos enteramos de médicos asesinos, curas pederastas, políticos corruptos o payasos psicópatas, sentimos un plus de repugnancia.
El cine de animación también podría formar parte de esas actividades puesto que nos ofrece sueños, historias que nos muestran que la vida puede ser mucho más y mucho mejor.
Bolhem Bouchiba fue uno de los animadores estrella de la Fábrica de la magia, donde, según afirma en su publicidad, los sueños se hacen realidad.
Pero hasta en los mejores sueños se esconden pesadillas.
La hermosa historia de superación
No encontraréis la biografía de este tipo en Wikipedia ni en ninguna otra página de internet. Algo curioso puesto que, como veremos, Bouchiba era uno de los animadores estrella de Disney y Pixar. No obstante, logré encontrar un par de entrevistas y, por lo que contaba en ellas, la vida de este sujeto es digna de uno de esos Storytelling con los que se sirven muchas celebridades de hoy día para engancharse emocionalmente con el personal.
Su hermosa historia de superación comenzó en 1965, en Melle, una pequeña localidad de Nueva Aquitania (Francia) donde se instalaron sus padres, procedentes de Argelia. Tuvo dos hermanos, uno mayor y una hermana.
Su infancia no fue fácil. Pobreza, marginalidad y un padre que puso pronto los pies en polvorosa. Eso sumió a la jovencísima esposa y madre en una depresión que obligó a los servicios sociales franceses a hacerse cargo de los pequeños durante unos años. Así que buena parte de la niñez de Bouchiba transcurrió en un centro de la DDASS, Dirección departamental de salud y asuntos sociales.
Tras superar esa etapa, la familia se estableció en Angouleme, ciudad conocida por ser la sede del festival de cómic más prestigioso de Europa, y, por ello, los niños ven en el dibujo y la ilustración algo parecido a lo que ven los niños brasileños en el fútbol: la única vía para lograr fama y riqueza. Su hermano mayor, Abderazack, al que Bouchiba tomó como referente paterno, era muy buen dibujante y le contagió la pasión por dibujar, tanto en papel como en las paredes de la ciudad.
Bouchiba no llegó a cursar más estudios que los básicos y pronto tuvo que ponerse a trabajar en la construcción. Ahí habría consumido su vida de no ser por una mágica visita. En su caso, no fue un príncipe azul con un zapato de cristal, sino un emergente estudio de animación, Brizzi Films, que en 1988 andaba buscando artistas talentosos. En una entrevista, Bouchiba lo contaba así:
Lo recordaré toda mi vida. Era viernes. Estaba instalando una ventana en una construcción. Una amiga de mi hermana que venía a recogerme me dijo que un estudio de animación buscaba diseñadores. Probé suerte. Me contrataron para diseñar decorados. Nunca regresé a la construcción. Lo único que sabía en ese momento es que era mejor estar sentado dibujando que congelándome en las obras.
La magia había llegado a su vida para convertirla en un cuento de hadas. Y además de manera meteórica. En 1989, la Disney hizo un tour por Europa para ampliar posibilidades de producción y encontrar nuevos talentos para sus películas. Parece ser que quedaron prendados con Brizzi Films y lo incluyeron en su empresa con el rimbombante nombre de Disney Animation France.
Tras realizar unos cortos y series para televisión, Disney consideró que el estudio y sus animadores estaban preparados para afrontar la responsabilidad de sus estrenos top. Con películas como El jorobado de Nôtre Dame 1996, Hércules 1997 o Tarzán 1999, en las que Bouchiba tuvo un papel muy destacado animando a personajes como Esmeralda y desarrollando la animación de las escenas más importantes.
Ciertos problemas llevaron a que Disney cerrara esta filial en 2003. Pero como se suele decir, cuando una puerta se cierra otra se abre y a Bouchiba, que durante su etapa en Estados Unidos había alcanzado no solo prestigio sino contactos, se le abrió nada menos que la de Pixar y el enorme reto de pasar de la animación 2D a la 3D.
Su primer trabajo para Pixar fue el de story artist en Los increíbles (2004).
El éxito de la cinta, y que Disney volviera a cruzarse en su vida haciéndose con Pixar en 2006, logró que su carrera ascendiera en fama y prestigio con películas como Ratatouille en 2007 y Up en 2009. Con ello parecía cumplirse el cuento de hadas de un niño pobre y marginado que había convertido sus sueños en realidad.
Sin embargo, en la vida real el tiempo no se detiene en el instante del Final Feliz y, en 2010, su hermano falleció en un accidente de tráfico; poco después lo haría su madre.
Y aquí el cuento de hadas se transformó en un cuento de terror.
Según afirmó Bouchiba durante el juicio, llegó a la pornografía buscando algo diferente, algo nuevo y, accidentalmente, se encontró la foto de una niña desnuda. «Esta primera foto resonó en mí y me hizo querer mirar una segunda», afirmó, añadiendo que comenzó a obsesionarse con los genitales femeninos sin pelo.
Esa obsesión fue a más.
Y eso le llevó a las Video Streaming Rapes.
Las Video Streaming Rapes
En otra ocasión os hablaré de esta atrocidad, pero la cosa funciona así. Alguien se sienta frente a la pantalla y, a través de una webcam, se conecta con alguien a quien le ha pagado cierta cantidad para que le haga a una niña todo aquello que él le pida. Como podéis suponer, entre sus peticiones no se incluye que le lea un cuento.
Esto es lo que se conoce como violaciones en directo y son una lacra en Filipinas como ha denunciado UNICEF. Lo más aberrante es que quien abusa sexualmente de las niñas, siguiendo las indicaciones del usuario, suelen ser los propios familiares, incluyendo a padres y madres.
Bouchiba llegó a estos servicios en 2012. Su deseo sexual por las niñas se volvió incontrolable y, con ello, la necesidad de experimentar esas relaciones en primera persona. Su víctima sería alguien muy cercano, su hijastra de tan solo nueve años. Por fortuna, la madre denunció los hechos y en 2014 fue condenado e incluido en el FIJAIS, el registro de delincuentes sexuales en Francia. Eso le atemorizó lo suficiente como para no acometer nuevas agresiones de manera directa, pero no evitó que continuara haciéndolo por delegación.
Por cierto, eso no impidió que continuara trabajando para Disney y Pixar, siendo su último trabajo la película Elemental. Algo curioso si recordamos el precedente de Johnny Depp.
Hasta su detención en 2021, la policía contabilizó hasta 50000 dólares en transferencias a Filipinas como pago por servicios de violaciones en directo. Para comprender lo que supone esta cantidad, cada retransmisión parece tener un coste de entre 20 y 100 dólares. Así que, haciendo cuentas, podríamos estar hablando de más de 500 agresiones sexuales a niñas de entre 5 y 10 años y, al menos en una ocasión, a una cría de dos años.
Unas agresiones guionizadas por él mismo, quien al otro lado del teléfono, indicaba minuciosamente lo que debían hacerles a las cerdas, término con el que Bouchiba se refería a las niñas. Lo que pedía no se limitaba a besos, tocamientos o penetraciones, siendo esto repugnante. Sus fantasías alcanzaban el sadismo más cruel con peticiones como pasar un cuchillo por los genitales o, incluso, que cortaran carne de pollo sobre sus cuerpos desnudos para simular el degollamiento de las pequeñas.
Por si esto fuera poco, Bouchiba también vio en esto un negocio, además de un placer, y creó una productora de pornografía infantil, para cuyas creaciones aplicaba su talento como animador incorporando personajes de su propia creación, dándole a las cintas una macabra vistosidad.
La mente del monstruo
Durante el juicio, la defensa de Bouchiba fue inteligente. Dadas las abrumadoras pruebas en su contra, hubiera sido absurdo tratar de luchar por su inocencia. Así que se decantaron por humanizar al monstruo. Trataron de presentarlo como una persona de infancia complicada y miserable siendo ello la causa de todas sus perturbaciones. Con ello, pretendieron hacer creer al jurado que esa parafilia era algo insuperable para él y, por tanto, eximía su imputabilidad. Bouchiba llegó a describir su apetito sexual como una “invasión” ajena a él para separar su persona del voyeur sádico que contrataba violaciones de niñas.
Y no se quedó ahí.
En su estrategia por humanizarse, llegó a retorcer su relato presentándose como víctima, insinuando que en el fondo eran las madres de las niñas quienes se aprovechaban de su perturbación para sacarle dinero, e incluso que lo amenazaban con la difusión de sus vídeos si no continuaba contratando sus servicios.
"Creo que me adapté a lo que me ofrecían las mujeres filipinas. No pensé, no me hice ninguna pregunta."
Siguiendo su relato victimista, confesó que cuando había satisfecho su deseo sentía asco de sí mismo. Un asco que solo desaparecía cuando realizaba el pago por el servicio. Como si con ello, reparara de alguna manera el daño causado. Es más, el tipo se tenía por un filántropo. Según dijo, realizaba donaciones humanitarias para la compra de alimentos y la educación de las niñas, y hasta para reconstruir un tejado de una casa destruida por un tifón .
El psiquiatra forense descartó que su trastorno pedófilo fuera tan insuperable como para impedir que Bouchiba fuera consciente de lo que estaba haciendo . Y, por supuesto, podía decidir no hacerlo. Según informó: "puede haber una alteración del libre albedrío, pero no hasta el punto de alterar el discernimiento".
Como colofón a su alegato, Bouchiba se mostró arrepentido e incluso rehabilitado, puesto que en los tres años que había pasado en prisión provisional, no se había masturbado ni una sola vez pensando en niñas.
Las víctimas sufrieron psicológica y físicamente, fueron manipuladas por los adultos. Desafortunadamente siguen siendo víctimas, sin saber por qué se desnudan frente a una cámara. No sé cómo crecerán, cómo lo recordarán, si tendrán un trauma severo, una vida horrible, sin dinero, sin apoyo. Han entregado sus cuerpos a las cámaras, a los teléfonos... Me doy cuenta de todo lo que he hecho. Debemos proteger a los niños. Pido perdón a las víctimas.
Por supuesto, nada de esto ha evitado que lo hayan condenado, entre otras penas, a 25 años de prisión.
El juicio se celebró entre octubre y noviembre del año pasado, en paralelo al juicio de Gisèle Pelicot. Sin embargo, y al contrario que este, la repercusión mediática fue mínima, pese a que ambos casos empaten en horror y repugnancia. ¿Por qué? ¿Qué criterios siguen los medios para decidir qué es noticia y qué no? Con esta pregunta al aire me despido hasta la semana que viene... Prometo que será una entrada más amable.
Hasta entonces, sed muy felices y moderadamente malvados.
Ciertamente estamos rodeados de monstruos sin saberlo, que solo salen a la luz en una pequeña proporción. Nunca se sospecha de algo así de una persona famosa hasta que alguien denuncia sus perversiones. Si estamos viendo últimamente muchos casos de agresiones sexuales por parte de afamados cineastas (actores, produtores y directores, que abusan de su poder), mucho más desgarradores son esos comportamientos como el que describes, que dejarán secuelas psicológicas a las víctimas. Y es bastante habitual que el monstruo de excuse en una alteración mental imposible de controlar y en una infancia de abusos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola. Josep. Lamentablemente es así. La eterna duda que tengo es si siempre fue así, pero no se sabía, o esto es algo de los nuevos tiempos. La aberración que denuncio en este artículo es una muestra más del nivel de degradación que permanece oculto y que pocas veces sale a la luz. Y el caso de Bouchiba es solo uno. Si lees el enlace a UNICEF comprobarás la magnitud de esta práctica asquerosa.
EliminarSin duda, no vamos bien. Las tecnologías de hoy día parece que han potenciado más nuestros vicios que nuestras virtudes.
En efecto, el recurso de la alteración mental es un clásico en la mayoría de estos depredadores sexuales o asesinos seriales, aunque la psiquiatría forense parece tener claros los criterios como este caso. Un abrazo!
Habia entendido wue ya habia sslido, pero he releido wue eran 3 años de prision prividionsl. Y los 25 años, son por la violáceos de la hijastra o por los stremings, o por las dos cosas?
ResponderEliminarMe parece raro que esta afición aberrante surgiera por la muerte de su hermano y madre.
Y eso de que mo salga en redes es porque lo han borrado a consecuencia de esto. Pues parece que más bien le hacen un favor impidiendo que la gente sepa esto.
En fin, que sí, que mejor que la próxima sea más amable, aunque no sé... entre violaciones y asesinatos...
Abrazooo
Hola, Gabiliante. Te comento, la agresión a su hijastra se produjo en 2012, no encontré demasiada información sobre eso, pero deduzco que no fue una violación, quizá tocamientos o algo así. Lo suficiente para ingresar en ese registro, pero no parece que tuviera demasiadas consecuencias penales.
EliminarLos años de prisión provisional fueron consecuencia de su actividad en las live streaming rapes en Filipinas. Lo detuvieron en 2021 y permaneció encarcelado hasta el juicio que terminó condenándolo a esos 25 años.
No podemos saber qué pasaba por su mente, como bien dices, no me parece que el fallecimiento de su familia pueda desencadenar algo así. Seguramente siempre tuvo esta parafilia, que más o menos podía controlar, hasta que llegara a un momento vital adecuado para poder explayarse. Quizá, si en unos años algún psiquiatra forense se decide a publicar algún ensayo de este caso podamos comprenderlo, que es la base para intentar que cosas así no pasen nunca más.
Bueno, palabrita de niño jesús que la siguiente será más amable. Un abrazo!!!
Jo, David, qué fuerte. Me ha costado leer esta entrada que te agradezco porque no tenía ni idea del personaje y su historia. Es curioso como dices que los informativos estuvieran llenos, no sólo en Francia, de todo lo relativo a Gisèle Pelicot y sin embargo en ningún momento dijeran nada de este caso. Más teniendo en cuenta que un dibujante y animador de películas tan famosas y que ha trabajado con productoras tan importantes sería, en principio, más mediático.
ResponderEliminarTerrible esta historia. Por mucho que él lo quisiera hacer pasar por algo incontrolable, no parece que fuera una pulsión innata, sino algo que descubrió en un momento dado, casi por casualidad, y que le gustó.
Espero tu entrada de la semana que viene, esa más amable que prometes.
Un beso.
Hola, Rosa. El tiempo que estuve buscando información de este caso encontré un artículo de un periódico suizo. Me llamó la atención que comparara la atención mediática de ambos casos y, especificaba, que la mayoría de periodistas que cubrían el juicio de Pelicot eran españoles. Eso me llamó la atención y me he hizo plantearme la pregunta con la que termino este artículo. Ambos casos son terribles, ¿por qué uno sí y el otro no? ¿"Quizá" tenga algo que ver el nombre del imperio mediático para el que trabajaba Bouchiba? Si es así, desde luego es muy preocupante que los medios tengan en cuenta criterios más allá que los propios hechos noticiables para decidir o no su difusión.
EliminarLa excusa psiquiátrica es lo habitual en estos casos, pero raras veces prospera, solo en situaciones de alteración mental como los psicóticos o personas con una percepción de la realidad absolutamente distorsionada. En este caso evidentemente no es así. Sabía lo que estaba haciendo, planificaba pagos, guionizaba sus encargos e incluso se lucraba.
Palabrita que la próxima entrada será más amable. Un abrazo!!
¡Hola, David!
ResponderEliminarEfectivamente los monstruos están por todas partes y aunque no sea estrictamente en lo referente a la entrada de hoy, lo pudimos vivir en la pandemia: del caos en las residencias a cómo los forenses se quitaban de enmedio las autopsias o incluso muertes en domicilio que se certificaban en el portal -por parte de la autoridad competente- por miedo al contagio. Y sí, el miedo es libre pero es que se pudieron cometer crímenes que quedaron impunes con el sello de "muerte en casa por coronavirus". Respecto a la vida y "obra" de Bouchiba es desde luego de película de David Fincher. Pasar de la obra a estar en Disney-Pixar no merecía un final tan repugnante. Parece claro que la pulsión sexual descontrolada, la globalización de las redes sociales y la pobreza o maldad que hace así de miserables a esos padres o madres filipinos ha desatado una tormenta perfecta de repugnancia. Respecto al criterio de los medios en la selección de sucesos supongo que esto les pareció demasiado aberrante y parco para las posibles audiencias. Yo no conocía el caso. Sin embargo, mira que dieron la lata con el caso de Sancho en Tailandia aunque el tipo desde luego tenía tal ganas de notoriedad y exhibicionismo que incluso en las recreaciones del crimen parecía un actor interpretando su propio papel. Supongo que la tontería se le habrá quitado en las cárceles de Tailandia. En definitiva y como me dijo una vez un médico: hay muchos más locos peligrosos en las calles que en los manicomios. Y me temo que el abuso sexual o el robo de niños seguirá en aumento.
Un gran abrazo.
Gracias, Miguel. Bueno, de aquella época pandémica creo que no sabemos ni la mitad de la mitad de la mitad y, seguramente, tardemos años en que la verdad salga a la luz, al menos, los suficientes para que muchos gobernantes, políticos, científicos y filántropos se libren de la cárcel.
EliminarRespecto al trato que la prensa le dio a Sancho es muy ilustrativo de cómo los medios deciden quienes son los monstruos y quienes no. El trato que le dieron a ese tipo, que hizo lo que hizo, fue exquisito. En todo momento hablando de presunción de inocencia, analizando errores judiciales, de la precaria situación en la cárcel... Vamos, un blanqueamiento en toda regla. Sobre todo si lo comparamos con el trato que le han dado a otros que hicieron mucho menos.
Sin duda, este caso es repugnante, y ninguna empresa o institución está libre de tipos repugnantes. Lo que me llama la atención es estar siempre tratando de ocultar las cosas por aquello de la imagen y reputación. Creo que somos lo suficientemente adultos para separar unas cosas de otras, sin necesidad de que nos traten como niños. Un fuerte abrazo!!
Hola, David, creo que has dado en el clavo, cuando piensas que quizá al caso Bouchiba no se le ha dado la cobertura mediática que al de Pelicot, porque el susodicho trabajaba en el imperio Disney. Casi seguro que los periodistas (como siempre) recibieron órdenes de instancias más altas. A fin de cuentas vivimos en un oscuro mundo de intereses creados.
ResponderEliminarHola, Cabrónidas. Cada vez estoy más convencido de que vivimos una gran mentira. El globalismo no solo es interconectar a todo el planeta, sino monopolizar en muy pocas manos todo el poder económico y ello incluye a los medios de información. Suelo comentar que la prensa me informa más por lo que calla que por lo que cuenta. Saludos!
EliminarHola, David.
ResponderEliminarPffff… ha habido momentos que he tenido que dejar de leer esta entrada, David, dios qué dura, aterradora y repugnante, que tenga el valor de buscar excusas por sus actos.
Comprendo la crítica que realizas en ella. ¿Qué diferencia unos casos de otros?
Hay monstruos que no interesa que se sepa que lo son, mejor esconderlos, porque detrás de ellos hay una marca, una en este caso, que va vinculada a lo más noble e inocente que puede existir como son los niños.
Sí, por favor, que la próxima sea más amable.
Un fuerte abrazo.
Hola, Irene. Lo que me interesó de este caso, más allá de para denunciar esta práctica, es por las justificaciones que el tipo dio en el juicio. Cómo retorció su relato para presentarse como víctima. Seguramente, lo hizo para lograr una condena menor, pero, quizá, también pudo ser sincero. Esa duda siempre se queda ahí. Por eso es importante mostrar estas realidades, porque solo comprendiendo el mal podremos acabar con él. Lo de ocultar la mierda debajo de la alfombra solo consigue que al final se desborde. Un abrazo!
EliminarAy, David. Cómo duele leer este texto. Como dices, los monstruos están por todas partes y encontrarlos en ambientes aparentemente amables añade mucho desconcierto. Qué terrible esta historia y qué incomprensible también que conociéndose la existencia de esos sitios web nunca se logre cerrarlos. Hay muchos niveles de horror y muchas complicidades hasta llegar a algo tan inconcebible como esto. Durísimo.
ResponderEliminarGracias, Marta. En la entrada comentaba si todos los recursos digitales de hoy día no han logrado más que aumentar todas nuestras miserias. Quizá solo sea algo temporal, que pasado este boom, la tecnología digital sirva para algo más. No sé. Lo que más aterra de todo esto es que no es un caso aislado, que existe una estructura económica y logística basada en el tráfico de personas, tanto por explotación sexual, económica o ideológica. Y lo peor es que nuestros gobiernos parecen mirar para otro lado, más allá de actuaciones puntuales. Un abrazo!
EliminarVaya historia. La verdad es que merece que se pudra en la cárcel. Es curioso que no le hayan dado publicidad al asunto. ¿Tendrá que ver la todopoderosa Disney en ello?
ResponderEliminarSaludos.
Hola, Ethan. Sin duda que una marca que tanto cuida su imagen habrá tenido que ver. Disney no es solo una fábrica de sueños, sus inversiones abarcan más que el mercado de la animación y eso lo saben los medios de prensa que, hoy día, dependen de las subvenciones y publicidad pública, y de sus inversores que suelen ser los mismos. Eso explica que hoy día cuando pones un telediario ya sepas de antemano lo que vas a ver y de qué parte se van a posicionar. Saludos!
Eliminar¡Hola, David!
ResponderEliminarAyer en la noche vi tu entrada publicada y la iba a leer, pero como ya era tarde y a punto de acostarme la aplacé al leer el título, fue una muy buena decisión, pero hoy me armé de valor y vine, te confieso que hubiera preferido no hacerlo.
Si bien es cierto que he oído hablar de la pornografia infantil y los abusos y es algo que me duele hasta en la médula ósea, te confieso que eso que cuentas de que son los mismos padres quienes se prestan a ello es más aterrador que cualquier guerra, al menos en estas hay muestras de solidaridad y los soldados están bajo drogas o lavados de cerebro muy fuertes, pero que una niña o niño no tenga escapatoria de semejantes aberraciones porque su propia familia las propicia, es el peor delito en este mundo. Y pensar que hay tantos como este, y aun peores hace que el dolor y la impotencia nos lleven a una depresión y a odiar.
Este tipo de cosas son las que me hacen querer que de una vez por todas este mundo se termine con un cataclismo que no deje huellas del ser humano por ningún lado, porque somos un colectivo fácilmente corrompible.
David, sé que estas cosas es mejor saberlas y estar alertas, pero cuanto duelen... Cuantos monstruos protegidos como este hombre no habrán, y padres despiadados que son aún más monstruosos...
Bueno, respiro hondo y te dejo un fuerte abrazo, que la próxima traiga música suave y chocolates por favor. Buen inicio del mes.
Gracias, Idalia. Has dado en el clavo. Lo más repugnante y perturbador de este caso es precisamente eso: que los "ejecutores" sean padres, madres o familiares. ¿Qué podemos llegar a pensar de eso? ¿Cuáles pueden ser las condiciones de vida de una sociedad en la que la propia familia del niño vea en esto una salida económica? Desesperación, locura, ausencia de cualquier tipo de moral... ¿Cuál es el límite de la moralidad humana? Quiero decir, a partir de qué momento lo repugnante empieza a parecernos menos repugnante.
EliminarCuanto más escarbas, más te das cuenta del nivel de podredumbre sobre el que se sostiene este Sistema que nos están imponiendo y al que nos están arrastrando. En fin, intentemos, al menos, poner cada uno nuestro granito de arena, aunque sea minúsculo. Un fuerte abrazo!!
Hola, David. Pues es difícil encontrar palabras para comentar situaciones o personas tan horribles como las descritas en este artículo, que desde la introducción es bastante impactante. Yo me he quedado sin ninguna.
ResponderEliminarDices que " el cuento de hadas se transformó en un cuento de terror", pero creo que ni los cuentos de terror son tan terribles.
¿Comentas que no está la biografía de este tipo por internet? ¿Con todo lo que hay en la red? Parece un intento de "Damnatio Memoriae" como decían los romanos, por expresarlo de alguna forma.
Un abrazo.
Gracias, M.A. Es sorprendente, ¿verdad? Me enteré de este caso a través de uno de esos canales de YouTube que los medios de prensa tradicional califican de fábrica de bulos. Luego, busqué información. Y no, desgraciadamente, esto no lo era. Llegué a las crónicas francesas del juicio, a las entrevistas antiguas y a esa denuncia de UNICEF. Una historia repugnante pero real. Y, aunque, no sea plato de buen gusto pienso que debemos mostrarla para acabar con esa impunidad del silencio, Un abrazo!
EliminarEs terrible. Los más débiles de esta sociedad son los niños. Es una pura traición a la inocencia, a nosotros mismos como seres humanos.
ResponderEliminarPero si esto existe es porque se permite, porque la cabeza del pez está podrida. Es como la trata de blancas, la venta de esclavos humanos o el narcotráfico que genera la mayor violencia del planeta.
El día que se acabe con estas lacras podremos decir que la humanidad avanza.
El tema de hoy abre muchas puertas a multitud de temas...
Es bueno un azote de realidad de vez en cuando para recordar que hay mucho, mucho por cambiar, aunque como individualmente no podemos hacer demasiado, al menos tomar conciencia y buscar respuestas más allá de todo este inmenso engaño, sí es responsabilidad nuestra.
Un abrazo grande, David
Gracias, Maite. Seguramente, si hoy nos hablaran de esclavitud todos diríamos que es cosa del pasado. No es así. Como bien mencionas, el ser humano, como producto comercial, es una fuente de riqueza y solo el silencio de los medios y las políticas cosméticas de los gobiernos nos hacen pensar que el mundo de hoy es mejor. Y no, no lo es.
EliminarSuelo decir que el crimen no es una enfermedad, sino un síntoma. Y de la misma manera que un médico se basa en los síntomas para hacer un diagnóstico, tenemos que reflexionar el por qué del crimen. Si el narcotráfico da tanto dinero, es porque hay personas que caen en la droga. Así que la pregunta sería ¿por qué alguien puede caer en ese mundo? ¿Qué falla en el sistema?
Una pregunta: ¿Cuánto hace que no vemos una campaña publicitaria de sanidad alertando de los riesgos de las drogas? Es más, ¿cuánto hace que no se habla de drogas y drogadictos en los medios? ¿Por qué?
No sé, tengo la sensación de que las fortunas que dirigen el mundo deben demasiado al crimen. Un fuerte abrazo!
Espantoso lo que hay por ahí suelto, debajo de la máscara de mundo civilizado y feliz que nos venden. No nos damos cuenta de lo aleccionadora y preventiva que era la crueldad retratada en los cuentos infantiles de antaño. Que la maldad de los opresores y desalmados perezca bajo la implacable sed de justicia de los marginados, los explotados, los torturados y los asesinados.
ResponderEliminarGracias, Fernando. Diste en el clavo. Los medios de información parecen hoy día como las hojas parroquiales de la Iglesia, alabando los ímprobos esfuerzos de nuestros gobernantes para que el mundo sea feliz y civilizado. Y no es así, en mi opinión. El mundo es un lugar precioso, pero también peligroso. Por eso tenemos que estar alerta, porque ningún gobierno nos va a defender mejor que nosotros mismos.
EliminarLo peor de este caso, es que Bolhem solo es uno más. A saber qué peces gordos, políticos y demás sacan tajada de esto. Un abrazo!
Tienes razón, vivimos rodeados de monstruos , supongo q por salud mental intentamos no pensar en ello porque de hacerlo , no podríamos salir de casa sin sentirnos aterrorizados ...Tremenda la historia del personaje q nos presentas del q si no es por ti y tu fantástico trabajo de documentación, jamás hubiera tenido noticias . El mundo de lo sórdido , está repleto de personajes poderosos q abusando de su poder destruyen vidas sin importar consecuencias...Efectivamente los pedófilos, como los maltratadores o violadores incluso, se sienten víctimas casi siempre, por increíble q parezca. Desgraciadamente por mi trabajo ( soy abogado ) lo he podido comprobar personalmente escuchándoles. Resulta aterrador escuchar cómo la mujer o el niño les incitaron a hacer lo q sea q hayan hecho ..su capacidad para autojusticarse es infinita y su incapacidad para empatizar con la víctima, absoluta. Te digo más, en su día lo pasé tan mal , q hace años dejé de llevar casos penales de esta naturaleza. Sobre todo los abusos a niños es un tema tan doloroso e injusto por la total indefensión en que se encuentran, q me enferman y me impiden tener la profesionalidad necesaria para poder intervenir en esos asuntos, porque a pesar de todo, el peor criminal merece la mejor defensa, en estos asuntos, a mi , me es absolutamente imposible.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tan espeluznante testimonio, increíble la poca visibilidad q se le ha dado al caso, un abrazo muy fuerte!
PD
Con lo preciosa q es Esmeralda en el Jorobado de Notre Dame...no sé si seré capaz de volver a mirarla sin recordar esto q te acabo de leer ...
Gracias, María. Hace tiempo que para informarme de cosas busco en la periferia de los grandes medios de información hoy día convertidos en poco más que hojas parroquiales de los gobiernos. Por supuesto, en esas afueras de los medios convencionales te encuentras mucha morralla, pero no tanta como nos quieren vender. En esa periferia me enteré de este caso y lo contrasté por varias otras fuentes para saber hasta qué punto era algo real.
EliminarLamentablemente, lo es.
Me ha encantado cómo has enriquecido la entrada con tu experiencia personal en casos parecidos a este. La mente humana es compleja y la de estos perturbados aún más. No obstante, solo conociendo cómo funciona la mente de alguien así, podemos comprender qué ha fallado y solo así podemos anticiparnos.
Bolhem tiene una parafilia, pero es solo uno de los consumidores de este tipo de actividades. Si él llegó a ello es porque otros lo empezaron y, seguramente, ahora habrá muchos otros que sigan haciéndolo en el anonimato.
Cualquier crimen contra la niñez es especialmente asqueroso, de alguna manera, atenta contra la pureza, la inocencia... lo más valioso del ser humano. Que haya quienes vean en eso un negocio... En fin.
Bueno, una cosa es la obra y otra el creador. Si tuviéramos que conocer la vida de cualquier autor antes de acercarnos a su obra nos faltaría vida para vivirla.
Un fuerte abrazo!!
Hola David. Yo creo que este tipo de personas han existido siempre. Lo que ha cambiado es que hoy en día las tecnologías permiten extender los brazos de la delincuencia más lejos, y que las noticias se globalizan según intereses. Hay un aspecto de esta historia sobre el que poco se ha comentado, y es que las víctimas son niñas filipinas, se supone que de familias muy pobres y con escasos recursos que ante la posibilidad de recibir unos ingresos inimaginables por otros medios sucumben a la tentación. Sin ánimo de justificar al personaje ni a los familiares de las niñas, hay un claro componente de miseria, desigualdad y marginación que hace posible esta aberración. Yo creo que ahí está también el motivo por el que ambos casos que comentas han tenido diferentes tratamiento mediático. Hoy en día se ha borrado la ideología de clase para sustituirla por la ideología de género. No interesa mostrar una historia en la que las desigualdades de un mundo capitalista puedan siquiera insinuarse, mientras por el contrario interesa alentar ciertos relatos donde víctima y victimario se encasillaren en determinados roles de género. Un abrazo.
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