PACTO DE SANGRE de James M. Cain | Cuando el crimen se disfraza de amor
Todo crimen tiene dos historias.
La primera cuenta los hechos, los deseos, los anhelos y las carencias y, finalmente, las decisiones de quienes ven en el crimen la única vía para resolver sus problemas. La segunda historia acontece tras la comisión del delito y narra la culpa, el remordimiento y la ansiedad por ser descubierto. En esta se inicia el juego del escondite en el que participan delincuentes e investigadores.
Quien les habla pertenece al segundo grupo.
Mi nombre es Carlos Martini, inspector jefe de la recién formada Unidad de Homicidios de San Adrián, y seré el encargado de compartir con ustedes mis impresiones en la sección de reseñas de este blog.
Ojalá sea capaz de transmitirles mi pasión por la novela negra y los anime a sellar con ella un...
PACTO DE SANGRE de James M. Cain
CUANDO SE ESCRIBIÓ ESTO
Para comprender una sociedad concreta basta con observar los crímenes que se cometen en ella.
Los años treinta fueron tiempos convulsos en Estados Unidos. Los alegres años veinte colapsaron en 1929 con la Gran Depresión, que sumió al país de las barras y estrellas en una de las peores crisis económicas de su historia.
En contextos así, el móvil de la criminalidad se centra también en lo económico. Delitos como las estafas, los atracos o el contrabando serán los que ocupen el día a día policial, incluidos los asesinatos. Bien para beneficiarse de una jugosa herencia; bien para recibir una cuantiosa indemnización de algún seguro de vida, como en el caso de Ruth Snyder.
Ruth, con veinte años, se casó con el señor Snyder, de treinta y tres, que había enviudado de su primera esposa. La relación no debió de ser demasiado amorosa. Parece que Ruth, su amante y un vendedor de seguros idearon un plan para asesinar al señor Snyder y conseguir cobrar un seguro de vida de 48.000 dólares, el doble si la causa de la muerte fuera violenta. Se cuenta que intentaron asesinarlo hasta en siete ocasiones, hasta que el 20 de marzo de 1927 lo lograron, simulando una escena del crimen alterada, resultado de un atraco domiciliario y un cruento asesinato mediante un garrote vil de fabricación casera.
Ese mismo año de 1927, un vendedor de seguros consiguió publicar su primer relato, titulado Pastorale, iniciando así su exitosa carrera como escritor: James Mallahan Cain.
No me dirán que alguien llamado así no estaba predestinado a ser escritor y, además, de novela negra.
James M. Cain conocía ese caso y se inspiró en él para su segunda novela, tras el enorme éxito de su estreno en 1934 con El cartero siempre llama dos veces. Su primera intención, sin embargo, fue que esa historia fuera un guion para una película, que para eso se fue a vivir a Beverly Hills. No obstante, la Oficina Hays consideró que un asesinato y un adulterio atentaba contra la moral y las buenas costumbres.
Finalmente, el 15 de febrero de 1936 se publicó en la revista Liberty el primer capítulo de la novela por entregas titulada Double Indemnity.
La revista Liberty publica en sus páginas centrales el primer capítulo de una audaz novela por entregas. Bajo el título "Double Indemnity" (Pacto de sangre), el escritor James M. Cain desafía la moral establecida narrando un frío complot asesino inspirado en el infame caso real de Ruth Snyder.
Se celebran los IX Juegos Olímpicos bajo la atenta mirada del régimen. El atleta afroamericano Jesse Owens hace historia al ganar cuatro medallas de oro, desafiando la propaganda aria frente al palco oficial.
La industria musical marca un hito sin precedentes con la publicación de la primera lista de éxitos musicales del mundo, cambiando para siempre el negocio del entretenimiento.
Tragedia para la fauna mundial. Fallece en cautividad en el zoológico de Beaumaris el último ejemplar conocido del tigre de Tasmania, extinguiendo la especie definitivamente.
El 18 de julio estalla la Guerra Civil española, dividiendo el país en dos bandos irreconciliables tras el fracaso parcial de un golpe de estado militar.
Las dictaduras de ambas naciones firman el funesto "Pacto del Eje", estrechando lazos y sentando las oscuras bases de lo que pronto arrastrará al mundo a una nueva guerra global.
Eduardo VIII es proclamado rey del Imperio Británico tras la muerte de su padre, aunque su reinado nacerá marcado por la polémica de su vida personal.
El gobierno fascista promulga una nueva ley que limita severamente el derecho a voto, asfixiando las últimas briznas de democracia.
El país intenta dejar atrás las sombras de la Gran Depresión. Los ciudadanos acuden a las urnas y reeligen por aplastante mayoría a Franklin D. Roosevelt como presidente, confiando en sus políticas del New Deal.
El régimen instaura el terrorífico "inventario racial biológico", catalogando a los ciudadanos en un sombrío preludio de persecución.
El gobierno fascista promulga una nueva ley que limita severamente el derecho a voto, asfixiando las últimas briznas de democracia.
DE QUÉ VA
Walter Huff es un consumado agente de seguros que, en una de sus rondas de visitas a clientes, llama a la puerta del señor Nirdlinger para renovar su póliza de seguro de coche. Su cliente no está, pero sí su joven y cándida esposa Phyllis, que lo recibe en pijama. La prenda es azul y tan liviana como para insinuar un cuerpo capaz de enloquecer a un hombre.
Y Huff enloquece. Conscientemente, por supuesto.
Cuando Phyllis le pregunta por las pólizas de accidentes, él tiene la suficiente experiencia en el sector como para saber que ninguna persona, ni joven ni cándida, se interesa por esa clase de seguros. Esos productos se venden, no se compran. ¿Aprecian el matiz?
Nadie piensa que pueda sufrir un accidente que le cueste la vida, si no es porque un hábil vendedor de seguros le sugiera esa posibilidad. Así que, cuando alguien pide hacer un seguro de accidentes a cierta persona y que, además, esa cierta persona no se entere, es que algo turbio se está cociendo.
Walter lo sabe. Pero no le importa. Ya ha enloquecido lo suficiente para seguirle el juego a Phyllis y venderle la póliza de accidentes perfecta para un crimen perfecto.
Y así beneficiarse de una jugosa doble indemnización.
Double Indemnity.
Vio la luz en formato serial (por entregas) en la popular revista estadounidense Liberty a partir del 15 de febrero de 1936. Su trama explícita, centrada en un adulterio letal y un fraude a una aseguradora, provocó un fuerte impacto social.
La obra no se publicó como libro independiente hasta siete años después. Se incluyó en la recopilación Three of a Kind, compartiendo volumen con otras dos novelas cortas: Career in C Major y The Embezzler.
Jorge Luis Borges y Bioy Casares tradujeron al español la obra maestra cuando la publicaron en su colección El séptimo círculo.
Desconozco qué tenía de malo el original Double indemnity —Doble indemnización, en traducción literal—; pienso que es un título perfecto y con un doble sentido.
Por un lado, se refiere a cierto seguro de accidentes cuya cobertura se duplica en el caso de producirse en un tren; por el otro, sugiere el doble premio que recibirá Huff una vez desaparezca el marido de Phyllis: dinero y amor.
En 1944, Paramount Pictures estrenó la magistral adaptación cinematográfica homónima, considerada hoy la película fundacional que definió la estética del Film Noir.
- Director: Billy Wilder.
- Guion: Billy Wilder y Raymond Chandler. Cain no pudo participar por estar bajo contrato con la Fox, provocando que Wilder y Chandler trabajaran juntos en un rodaje lleno de fricciones y odio mutuo.
- Reparto: Fred MacMurray, Barbara Stanwyck (creando el canon visual de la mujer fatal) y Edward G. Robinson.
- Premios: 7 nominaciones a los Óscar.
James Mallahan Cain nació el 1 de julio de 1892 en Annapolis, Maryland (EE. UU.), en el seno de una familia de educadores y artistas.
Heredó de su madre la pasión por la música e intentó ser cantante de ópera, pero fue rechazado. Trabajó como inspector de carreteras y vendedor de seguros (experiencias vitales para forjar las tramas de sus novelas). Finalmente, encontró su voz como un brillante periodista de sucesos y editor para medios como The Baltimore Sun y The New Yorker.
Tuvo una vida sentimental tan convulsa como las tramas de sus libros, reflejando quizás esa inestabilidad emocional que tan bien sabía trasladar a sus personajes masculinos. Se casó cuatro veces a lo largo de su vida:
- Mary Clough (1920 - divorciado).
- Elina Tyszecka (1927 - divorciado).
- Aileen Pringle (1944), famosa actriz de cine mudo con la que tuvo un turbulento matrimonio que terminó en 1946.
- Florence Macbeth (1947), cantante de ópera, con la que estuvo casado hasta la muerte de ella en 1966.
Cain es uno de los grandes "padres" de la novela negra, famoso por narrar crímenes desde el punto de vista del criminal común, no del detective profesional.
- 1934: El cartero siempre llama dos veces. Su explosivo debut. Prohibida temporalmente en Boston por "obscena", sentó las bases del noir de los perdedores.
- 1936: Pacto de Sangre (Double Indemnity).
- 1941: Mildred Pierce. Un desgarrador drama noir doméstico sobre la ambición maternal sin límites.
- 1942: Love's Lovely Counterfeit.
Tras sus rotundos éxitos iniciales, Cain continuó explorando los límites de la moralidad y los tabúes en sus siguientes publicaciones criminales:
- 1943: The Embezzler.
- 1947: The Butterfly. Una polémica novela que se atrevió a explorar el oscuro territorio del tabú del incesto.
- 1948: The Moth y Sinful Woman.
- 1950: Jealous Woman.
- 1951: The Root of His Evil.
- 1965: The Magician's Wife. Su última novela negra destacada.
Cain no quería ser encasillado como un "escritor de crímenes sórdidos". Escribió obras de otros géneros, como Serenade (1937, sobre un cantante de ópera), Past All Dishonor (1946, novela histórica del Oeste) o Mignon (1962, ambientada en la Guerra Civil americana).
Probó suerte como guionista en Hollywood. Trabajó en diálogos para películas como Algiers (1938), Stand Up and Fight (1939) y Gypsy Wildcat (1944). Sin embargo, terminó odiando la industria del cine por la falta de control creativo.
A lo largo de su carrera escribió numerosos artículos y cuentos que aparecieron en revistas pulp y periódicos, muchos de ellos recopilados póstumamente en volúmenes como The Baby in the Icebox (1981).
James M. Cain murió el 27 de octubre de 1977 en Maryland, a los 85 años, por un ataque al corazón.
A pesar de su éxito, rechazó la etiqueta de "escritor de misterio". Afirmaba ser un autor que documentaba lo que ocurre cuando un hombre común se deja arrastrar por un deseo prohibido hasta cruzar el punto de no retorno.
MOMENTOS ESTELARES
Pacto de sangre pertenece al género primigenio de lo que hoy conocemos como novela negra: el Hard Boiled, la nueva manera de narrar historias criminales y de detectives que fundaron Carroll John Daly y Dashiell Hammett en la mítica revista pulp Black Mask a principios de los años veinte.
James M. Cain fue uno de sus alumnos aventajados y, como tal, mostraba en sus novelas ese estilo directo de diálogos brillantes, descripciones justas y personajes tan reales como humanos.
He de serles sincero. Cada capítulo, párrafo o frase de Pacto de sangre es un momento estelar, pero como no sería apropiado que un policía pirateara una novela, me limito a destacar lo que sigue.
LOS DIÁLOGOS
Suelo comentar que los mejores diálogos en literatura se encuentran en la novela negra. Son brillantes, tienen un subtexto pícaro y, por supuesto, sirven para impulsar la acción y caracterizar a los personajes.
Bien es cierto que este arte está perdiéndose en la novela negra actual, pero ya habrá ocasión de hablar con ustedes sobre esto.
James M. Cain fue un maestro del diálogo afilado como pueden comprobar en este intercambio entre Phyllis y Walter:
LA CARACTERIZACIÓN DE LOS PERSONAJES
Los personajes centrales son la pareja de villanos representada por Walter Huff, que es quien nos narra la historia a modo de confesión, Phyllis, la femme fatale por excelencia, y Keyes, el jefe de Huff en la aseguradora, que ejerce como inspector de siniestros.
WALTER HUFF
Es el típico listillo, el tipo sobrado de desenvoltura social y seguro de sí mismo. Todo un comercial de aspecto impecable y control de la situación. Sin embargo, su debilidad son las mujeres y cierta tendencia a la autodestrucción.
Así nos muestra Cain la psicología de un personaje en un solo un párrafo lleno de acciones:
PHYLLIS NIRDLINGER
El arquetipo de la femme fatale nació con este personaje. Es manipuladora cum laude, sabe ofrecer a cada persona que la rodea lo que quiere para que esta coma de su mano y conseguir de ella un beneficio propio.
Es tan falsa como convincente, tal y como vemos en este momento en el que sella con Walter Huff el pacto de sangre para asesinar a su marido:
BARTON KEYES
Es el inspector de siniestros y jefe de Walter. Cuenta con un olfato para el fraude altamente desarrollado y es tan meticuloso que su única biblia es el reglamento. Para él no existe pecado mayor que la inobservancia negligente de sus normas. Será quien asuma el papel de investigador del fraude cometido.
POR SI ME PREGUNTAS, TE CUENTO QUE...
Al inicio de esta entrada les comentaba que cualquier crimen tiene dos historias: la que explica por qué se ha cometido y la que cuenta lo que viene después.
Esta novela recoge las dos en tan solo catorce capítulos y con una extensión que la acerca más a la novela corta que a la novela de tropecientas páginas que hoy está tan de moda.
En las primeras tres páginas ya entramos en el meollo del asunto, narrado por el propio Walter Huff. Vemos de inmediato que lo importante no será el destino del pobre señor Nirdlinger, sino asistir in situ al espectáculo de cómo dos desconocidos parten de una insinuación a un meticuloso plan casi perfecto. En esta primera historia, veremos cómo se gesta un asesinato.
La segunda historia es todavía mejor.
Seremos testigos de las consecuencias del crimen. Y no me refiero solo al miedo de los personajes a ser descubiertos, sino a la carga psicológica que nos los muestra tan humanos como cualquiera.
Permítanme en este punto una pequeña reflexión.
Demonizar al criminal sirve como terapia social, pero no para impedir la criminalidad. Es comprensible —lo digo yo, que también he caído en ese error—, pero no es exacto. Incluso el peor de los asesinos comparte los mismos rasgos que cualquiera de nosotros. Sufre, padece y siente como cualquiera. Comprender que nosotros, los buenos, bajo determinadas circunstancias también podríamos cometer un crimen es algo aterrador y por eso tratamos de quitarle su humanidad.
Por otra parte, ninguna persona es un estado permanente, sino un flujo de emociones, anhelos, inquietudes y sentimientos. Les aseguro que a muchos de los criminales que he encerrado, pasado el tiempo, ni yo mismo los reconozco como la persona que detuve.
Y esto es lo que supo plasmar James M. Cain en esta novela, y por eso mi valoración es... Ah, que me dice el administrador que esto es Balas y estrellas así que tendrán que apretar el gatillo para verla.
EN DEFINITIVA, LE GUSTARÁ A...
Cualquier ser humano con capacidad lectora. Eso sí, advierto a quien la lea que notará un efecto secundario: cuando vuelva a ver una serie de Netflix sentirá que está viendo una chorrada.




Pues menuda colección de colaboradores va teniendo este blog, jeje. Una reseña estupenda, la del señor Martini, muy bien situada en el contexto histórico y llena de apuntes y reflexiones que incitan a leer la novela. Yo aún la tengo pendiente pero sí ví la película en su momento y desde luego es una obra maestra del género negro. Mil gracias por la recomendación, David. No, no, señor Martini, perdón 😉
ResponderEliminarEncantado de conocerte, Marta. Que no se diga que en este blog no se echa la casa por la ventana, ja, ja, ja... Me animas con tu comentario, esta es mi primera reseña y tus palabras me animan a seguir colaborando con este blog. Te mando un abrazo.
EliminarPara ser un inexperto en reseñar novelas, usted, inspector Carlos Martini, se desevuelve como pez en el agua en esto del género negro. Primero por su extenso conocimiento de autores, casos y personajes, tanto en novela como llevados al cine. (A mí me ha llevado un par de veces a la Wikipedia para ubicarme). Y segundo, lo que me ha parecido muy importante es esa manera suya de encajar los crímenes con sus causas y consecuencias en la sociedad de la época en la que se daban. Con el cartel: "Ocurrió en el 1936" ya nos pone en antecedentes. Me ha gustado, Sr. Martini. No le digo que me vaya a convertir en una fan del género, pero sí que seguiré sus investigaciones. Siempre está bien abrir la mente a nuevos horizontes, ¿no le parece?
ResponderEliminarEncantado de conocerla, María Pilar. Agradecido quedo por sus palabras, soy muy aficionado al género, pero una cosa es disfrutar de la lectura y otra explicarla o comentarla. Lo de contextualizar la novela tiene un punto de inseguridad, por aquello de acumular contenido, y otro de deformación profesional: todo ocurre en relación con algo. Y cada sociedad y contexto cuenta con sus propios crímenes. Le animo con la lectura de este género y para ello nada mejor que esta novela de James M. Cain que estoy seguro le encantará. Siempre es bueno ampliar horizontes y cambiar registros. Siempre a su disposición. Saludos
EliminarHola, David:
ResponderEliminarA falta de una “doble indemnización” los lectores de tu blog obtenemos una doble satisfacción: la de disfrutar y aprender leyéndote. (Desconocía la vinculación de Borges y Casares con “Perdición”)
Gracias, compañero.
Estimado señor Martini:
Desconozco si tiene usted un pacto de sangre con el Diablo para desplegar una narración tan detallada y amena. Si es así, considéreme un seguidor de su culto describir.
Doble agradecimiento.
Encantado de conocerle, señor Ortea y agradecido por sus palabras que seguro me dan ánimos para continuar con esta tarea en la que no sé cómo me he metido. Traslado sus palabras a David con mucho gusto. Siempre a su disposición.
EliminarBienvenido Sr. Martini al noble arte de la reseña literaria :). Luego le haré una propuesta. Me parece muy bien su apuesta por situar al lector en el contexto histórico de cuando se publicaron los libros. De hecho, el crack del 29, y la Gran Depresión, estuvieron detrás de grandes genocidios y de crímenes individuales que inspiraron a muchos escritores o guionistas de la época. El tema de la obscena traducción de títulos veo que viene de lejos. En ese aspecto la reseña es clarificadora pues entre los cambios del propio libro y película nos acabamos perdiendo. Y si de Perdición hablamos pues que decir de una película maravillosa y muy bien dirigida. Y vaya intérpretes. Y vaya Barbara je, je. Vuelvo a la propuesta. Como Balas y Estrellas tiene un largo recorrido en los próximos meses y años, estaría bien que algún día hiciera una crítica literaria a un truño, bodrio o sarnazo en el que haya errores o simplemente que sea uno de los peores libros -moderno o antiguo- de la literatura negra. Como verá usted uno es morboso y también que le gusta un poco el cachondeo. Sin más, reciba Sr. Martini mis felicitaciones por este debut por la puerta grande. Le da usted un abrazo al señor Rubio cuando lo vea pero no le interrumpa cuando escribe. Ya sabrá que es de los que se encierran, tiran la llave de la cerradura y no para hasta que sus dedos se tiñen de rojo/negro criminal ;)
ResponderEliminarEncantado de conocerle, señor Pina. Por favor, trátame de tú. Eso del usted queda para ese otro colaborador del blog con el que algún día tendré que mantener una conversación que presumo no será ni agradable ni amistosa. Me encanta esa propuesta y te aseguro que me han venido a la mente un par de títulos para empezar, ja, ja, ja... Bueno, primero intentaré mejorar este arte de la reseña del tú eres maestro en el arte cinematográfico según me ha contado David y he podido comprobar.
EliminarJa, ja, ja... No andas desencaminado con lo que comentas del señor Rubio, sobre todo ahora que pasa demasiado tiempo con el señor López. Siempre a tu disposición.
Realmente das en el clavo. Una reseña exhaustiva y en la que agradeces la parquedad relativa de la novela.
ResponderEliminarMe encata la novela nogra, pero me cansan las páginas de datos y situaciones de una inspectora, por ejemplo, que no pintan nada, sólo añade páginas. Un abrazo, David
Encantado de conocerte, Maripau. Entre nosotros, me pasa lo mismo. Extensas descripciones, digresiones y acumulación de datos suelen tener en mí el efecto de la lectura vertical y cierta sensación de que el autor suple su falta de historia con relleno literario. No es el caso de esta, ni de lejos. Seguro que la disfrutaras si no has llegado a leerla todavía. Siempre a tu disposición.
EliminarMuy buen trabajo Sr. Martini. Por ser inexperto en lo que se refiere a las reseñas, ha hecho un trabajo encomiable, hasta el punto de haber despertado en mí las ganas de leer la novela, pues dudo mucho que pueda localizar la película. Además, siempre prefiero la versión original, sin censura ni cambios.
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo en que, al margen de lo que dicen los teóricos sobre el número de formas de escribir una novela negrocriminal, existen esas dos formas de contar una historia: el antes y el después.
Quedo a la espera de que nos cuente más de su experiencia profesional, pues estos asuntos tan oscuros protagonizados por verdaderos criminales me intrigan mucho. Debo ser un morboso, pero los crímenes y, sobre todo, el modo de resolverlos me interesan sobremanera.
Un saludo.
Encantado de conocerte, Josep Mª. Por favor, trátame de tú. Como he comentado más arriba eso del usted es para ese señor López del que con buen acierto, David mantiene alejado de mi presencia. Con gusto hablaré de mi experiencia personal si la novela y la ocasión son propicias, eso sí, siempre ciñéndome al secreto profesional de mi cargo. Siempre a tu disposición.
EliminarExcelente reseña del inspector... Completísima.
ResponderEliminarAbre el apetito por la novela. La película ya la tengo, aunque quizá sea mejor empezar con la novela.
Un abrazo doble :)
Encantado de conocerte, Maite. Me alegra tu valoración para con esta primera reseña. No tengas miedo en tu elección. Tanto la novela como la película son dos pedazo de obras maestras del género. Da igual el orden. Siempre a tu disposición.
EliminarMe eduqué con la novela negra leyendo aquella fastuosa colección, modelo revista, que salía cada semana en los kioscos ochenteros llamado Club del Misterio.
ResponderEliminarCaín era uno de los imprescindibles y este uno de sus relatos icónicos peto no olvidemos esa maravillosa adaptación cinematográfica de un primerizo Billy Wilder donde la reina absoluta es la hoy lamentablemente demasiado olvidada llamada Bárbara Stanwyck.
Me lo has hecho recordar.
Un abrazo
Encantado de conocerte, doctor Krapp. ¡Oh! ¡Qué recuerdos me traes con esa maravillosa publicación estilo pulp de la editorial Bruguera! Creo que todos los que amamos hoy el género negro lo hacemos gracias a aquella colección. Y qué decir de Barbara Stanwyck, una de las mejores actrices de siempre, capaz de interpretar papeles tan dispares como el de esta película o aquella maravilla de Bola de fuego. Sin duda, merece que se la sitúe a la altura de actrices como Katherine Hepburn o Bette Davis. Siempre a tu disposición.
EliminarPues yo creo que esa nota al finsl de que Carlos Martini es un personaje de ficción, me suena como eso que ponen los Coen al principio de sus películas de "basado en hechos reales. O sea que es un poli de verdad, quizás se llame Martin, para disimular...
ResponderEliminarHe buscado es de Pastorale, pero no lo veo. Solo una edición el inglés de relatos. La primera obra siempre es la primera... la ultim en cambio, nunca es la última. En la primera ya se ve cadí todo. Lo breve si bueno...no tiene competencia
Iremos visitando a Martini, a medida que vaya apareciendo.
Sbrazoo, inspector
Encantado de conocerte, Gabiliante. ¡Caramba! Tu comentario me despertó la curiosidad, he buscado en Google y, en efecto, existe un escritor con mi nombre. Algo que realmente me ha sorprendido. Siguiendo con los clichés cinematográficos "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". Siempre a tu disposición
EliminarHola, señor Carlos Martini. Si me lo permite, tiene nombre de psicópata setentero, uno de esos inquietantes, sin embargo, ya sabe lo que se dice, todos tenemos nuestro lado malo escondido. Otra cosa que se dice es que un uno por ciento de la población es un psicópata. Es decir, que el que cuente con 99 amigos sabe que entre ellos hay uno. Lo más macabro es que llegar a pensar eso puede ser debido a que él es el psicópata que hace cierta tal proporción.
ResponderEliminarEl arte de la reseña es difícil, por lo menos para mí, pero a usted lo veo bien puesto, con datos de esos que hacen pensar y que revuelven las tripas al mismo tiempo. Y sobre todo, con la investigación y documentación por bandera. Eso es fantástico, porque no solo enseña, muestra sino que convence al mismo tiempo y sin motivo de duda.
Me alegro mucho que nuestro amigo David haya traido un nuevo amigo. Aunque creo que cada uno está escudado por rse uno por ciento del que hablaba, Dios los cria y ellos asesinan., digo..., se juntan.
Un abrazo, señor Carlos Martini, y dele otro a David.
Encantado de conocerte, Pepe. Ja, ja, ja... Me gustó esa referencia setentera, la verdad es que soy más de esa época que de la actual, algunos me dicen que soy un ser analógico. Conozco ese dato y, te aseguro, que se queda corto. No todo psicópata es asesino, y normalmente hay profesiones en los que la concentración de esta clase de individuos es muy elevado. Política, altos puestos empresariales... No es mi caso, te lo aseguro. Al menos no es un rasgo que haya salido en las pruebas psicológicas que nos hacen en el cuerpo policial y dado lo que sufro visitando escenas de crímenes me parece que aciertan.
EliminarTraslado tu abrazo a David. Siempre a tu disposición, Martini.
Hola, Carlos
ResponderEliminarBienvenido al mundillo literario y felicidades por tan concienzuda reseña: contextualizada, desgranando personajes, incidiendo en su versión cinematográfica y con reflexiones personales muy interesantes. Me he quedado en esa que has hecho sobre que demonizar al criminal no tiene más sentido que el de servir de terapia a la sociedad. Supongo que los humanos necesitamos un móvil que justifique el posible odio o repudio a nuestros semejantes y, claro, el asesinato es muy "terapéutico" a la hora de aliviar cualquier culpa por nuestros bajos instintos. Por eso cuando los escritores crean perfiles asesinos empáticos y humanizados, los pobres lectores nos vemos sorprendidos entendiendo e incluso excusando sus posibles fechorías. Ahí se descubren nuestras vergüenzas.
Por cierto, yo también desconocía la vinculación de Borges y Casares con Perdición.
En fin, que me ha encantado cómo has unido el ejercicio literario con tus valoraciones en función de la experiencia en el ejercicio de tu profesión. Te seguiré de cerca.
Saludos
Encantado de conocerte, Matilde. Te agradezco tus palabras que para alguien tan poco ducho en estas artes desde luego le dan seguridad. Bien comentas que necesitamos creer que el asesino no es como nosotros, que es algo ajeno a la condición humana. Eso es así, y lo es por pura necesidad protectora. Si el asesino pudiera ser cualquiera, incluido uno mismo, cómo poder odiarlo. Demonizar y deshumanizar al criminal es algo terapéutico, sin duda.
EliminarBorges y Bioy Casares eran unos grandísimos aficionados la género, sobre todo a su vertiente de novela enigma clásica. A ver qué tal se da la siguiente. Siempre a tu disposición!
Un placer presentarme ante un señor tan seguro de si al reseñar un libro sobre un tema que al parecer es pan comido, aunque su modestia lo haga echarse a un lado.
ResponderEliminarSu reseña deja buenas ganas de hacerse del libro, muy interesante todo lo que cuenta del autor y del género en sí, dejando ver las cosas influyentes a la hora de escribirlo, o de tener suerte de venderlo y llevarlo al cine.
Se que vi "El cartero siempre llama dos veces", pero si le digo que recuerdo algo de ella le miento, talvés, si me refrescan la memoria aparezca el recuerdo.
Espero que no le haga honor a su apellido y beba más de la cuenta, David se toma muy en serio su trabajo bloguero, y ahora sumido en ese mundo del crimen no quiero ni pensar en su represalia si algo se sale de contexto. Por cierto dígale de mi parte que me ha gustado su inclusión en el blog, le da personalidad y credibilidad a este acápite, y me resulta más simpático que ese señor López de dudosa reputación, que si lo dejan se apropia de todo el blog, por suerte David lo tiene a raya, ja, ja..
Feliz fin de semana, brindo con un martini a su salud y la de David.
Encantado de conocerte, Idalia. El cartero siempre llama dos veces se ha llevado un par de veces al cine. La última con Jessica Lange y Jack Nicholson, con una escena muy subidita de tono en una cocina con un montón de harina.
EliminarJa, ja, ja... Te aseguro que mi apellido poco tiene que ver con mis hábitos bebedores, que no los tengo más allá del vino y el café. Ni qué decir que no eres la primera en comentarlo.
Te agradezco tus palabras para con la reseña. Es un arte en el que no estoy demasiado ducho, leer y saber lo que a uno le gusta es una cosa, contarlo es otra. Es como los chistes.
Coincidimos en tu apreciación del señor López. David de momento ha logrado que no coincidamos, pero nunca se sabe. Brindo contigo y siempre a tu disposición.